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El Swallowable Perfume parece ser una alternativa para el perfume o el desodorante tradicional, haciendo que el cuerpo transpire moléculas aromáticas

¿Te da pereza aplicarre diariamente desodorante en spray o barra? Ahora podrás simplemente tomar una pastilla y olvidarte del tema de los percances oloríferos que una vida activa lleva (¿es esto un comercial?) (las pastillas, esa solución para todo). Es más, podrás presumir tu sudor, frotárselo a las chicas o a los chicos, con olor a flores o  plantas eróticas —cascadas de miel—, todo gracias al efecto casi mágico de una pastilla fragante que altera la transpiración. 

El Swallowable Perfume es una creación de la artista Lucy McRae y el biólogo de Harvard Sheref Mans, y supuestamente permite a sus usuarios "comunicar su  forma única de ser y expresar su individualidad".

 "Una vez absorbida, la cápsula permite que la piel sea una plataforma, un atomizador, una segunda piel biológicamente aumentada y sintetizada directamente de los procesos naturales del cuerpo. Moléculas de fragancia son excretadas por la superficie de la piel durante la transpiración, dejando pequeñas gotas doradas que emanan un olor único", dice McRae en una poética descripción que realmente no explica bien cómo funciona esta  pastilla.

McRae dice que la fuerza del olor es determinada por varios factores, incluyendo la habilidad individual de aclimatarse a temperaturas, estrés, ejercicio y excitación sexual. Habrá que ver si se trata solamente de una obra conceptual o tiene aplicaciones reales, lo que podría ayudar a personas que tienen alergias a los desodorantes o a los perfumes.

Por otra parte usar ciertos perfumes, al igual que tomar la píldora del día después, es tomar el riesgo de verse atraído a una persona que no tiene la compatibilidad genética que el cuerpo busca por naturaleza, ya que el olor corporal de un hombre o una mujer emana moléculas aromática que indican lo que se conoce como "complejo mayor de histocompatibilidad ", una serie de genes involucrados en respuestas inmunológicas. En cierta forma el olor de una persona es un casting de sus genes y de la compatibilidad que pueden tener si se reproducen. Una fragancia de feromonas que no son producidas por el mismo cuerpo puede alterar la capacidad de una persona de detectar esta compatibilidad.

 

Macerando plantas de marihuana en vino, el chef californiano Herb Seidel está imponiendo una nueva tendencia en las finas artes de la enología.

En California —donde está permitido el consumo de marihuana con fines medicinales— el chef Herb Seidel está imponiendo una nueva tendencia en el refinado arte de beber vino: introduce plantas de marihuana en las botellas con el fin de que se maceren y contagien sus propiedades a la bondadosa bebida.

El vino resultante de este proceso se ha dado en llamar “vino verde” o “vino de árbol” (“tree wine”; tree se le llama al brote de marihuana por el parecido que tiene con un árbol).

Por ahora Seidel ofrece su creación únicamente en catas y reuniones privadas, pero se reporta que ya algunos vitivinicultores locales apartan un par de barricas de su producción anual para poner a dormir ahí, en un plácido sueño de efluvios cannábicos, un buen manojo de ganga.

Solo esperemos que tanto estos productores de vino como el chef Seide —además de otros que quizá pronto sigan su ejemplo— utilicen para dicho fin marihuana cultivada por ellos mismos con procedimientos naturales, para que sustancias altamente tóxicas como los pesticidas o los fertilizantes no arruinen tan apetecible comunión.

[WCNC]