*

X
Cuervo ruso se consigue una tabla y snowboardea por el tejado con gran destreza.

La inteligencia de los cuervos sigue fascinando; hace algunos meses se demostró que estas aves no sólo son capaces de usar herramientas, las usan de manera secuencial: es decir llegan a usar herramientas para obtener otras herramientas. Las urracas, parte de los córvidos, han pasado el examen del espejo: mostrando autoconciencia. Si se le suma su gran capacidad de reconocimiento facial y su habilidad de vocalizar una rica paleta de sonidos a bajas frecuencias (se cree que tal vez tengan su propio lenguaje, pero los estudios son insuficientes) estas aves legendarias están sin duda dentro de una élite de inteligencia animal.

Como podemos ver en el video este cuervo ruso usa una especie de disco para deslizarse por el techo: no sabemos si lo hace solamente porque le parece divertido o porque le facilita cazar insectos que posiblemente estén en el tejado. De cualquier forma hay que celebrar a este cuervo snowboarder, quizás llevarlo a las Olimpiadas de Invierno (que se serán en Rusia) o al menos darle una hoodie.

 

En una feliz casualidad acaso irrepetible, una familia de fotógrafos aprovecha la ocasión y captura varias imágenes de un raro colibrí albino.

Si el albinismo es en sí mismo una condición genética extraña, inusual, improbable en algunas especies, su extravagancia aumenta cuando ocurre en animales en los que la combinación con sus propias características da como resultado una rara belleza, insólita, difícilmente repetible.

Por otro lado, es todavía más sorprendente, también por razones de probabilidad, que una persona se tope con dicho espécimen y obtenga constancia de su encuentro. Y sí, quizá las probabilidades sean mínimas, pero no inexistentes.

Tal fue el caso de la familia Shank, que tuvo la feliz casualidad de mirar un colibrí albino y contó con tiempo suficiente como para que todos le tomaran una instantánea.

Kevin Shank y sus cuatro hijos —Marlin de 16, Shaphan de 14, Darren de 12 y Allen de 9 años— fotografiaron esta hermosa ave luego de saber por un correo electrónico que ya otros la habían visto rondando cerca de su casa en Staunton, Virginia.

“Activar el flash ni siquiera era una opción. Con un ave tan única y rara, no quisimos hacer nada que la hiciera desaparecer”, declaró el padre.

Por desgracia este colibrí no escapa al riesgo que representa el albinismo, que hace a quienes lo desarrollan ejemplares mucho más visibles para su depredadores o, en el caso de estos, para sus víctimas, lo cual se traduce en una desventaja en la supervivencia. 

[Huffington Post]