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4 íconos de la masculinidad convertidos en juguetes sexuales

Salud

Por: pijamasurf - 12/28/2012

Diseñadores suizos convierten al Bombero, el Millonario, el Hombre Francés y el Entrenador de Tenis en ingeniosos vibradores que vienen acompañados de ese elemento imprescindible en el placer sexual: la fantasía.

La industria de los juguetes sexuales es, posiblemente, una de las más creativas del mercado, una en donde son bien recibidas las innovaciones que mejoren de algún modo el siempre inagotable ámbito del placer erógeno.

Recientemente un par de diseñadores suecos dieron a conocer 4 ingeniosos vibradores a los que se ha adicionado uno de los elementos más importantes de la práctica sexual: la fantasía.

Con Smile Makers, singular nombre para su serie de productos, Mattias Hulting y Peder Wikstrom retomaron 4 iconos de la masculinidad que alimentan, desde la imaginación, el deseo erótico: El Bombero, El Millonario, El Francés y El Entrenador de Tenis, en un movimiento que también espera trascender las fronteras culturales y haber encontrado estereotipos con los que cualquier mujer pueda fantasear, sin importar su país o cultura de origen.

Asimismo, según declaró Hulting, el humor irreverente del diseño tuvo como objetivo “desarmar la discusión en torno a los vibradores y la oportunidad de compra”, ofreciendo un objeto distinto en comparación a lo común en este tipo de juguetes, que son más bien “vulgares, aburridos o muy caros”, agregó Hulting.

[Co.Design]

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Publicidad de medicinas psiquiátricas japonesas: inquietante catálogo de demonios mentales

Salud

Por: pijamasurf - 12/28/2012

La mente humana, perfecta como se dice que es, posee un lado oscuro que, desde siempre, ha inquietado al hombre, una presencia que, dependiendo de la época, se ha reverenciado o intentado ignorar pero que, a pesar de todo el proceso civilizatorio, del desarrollo de la techne y la cultura, es imposible desaparecer.

Por esto mismo el imaginario que se ha tejido en torno a las enfermedades mentales, su simbología y su catalogación, revelan con elocuencia la manera en que cada sociedad codifica esos demonios, los aprehende y los conceptualiza.

En este caso ofrecemos una suerte de bestiario que se nutre de la publicidad japonesa del siglo XX para medicinas psiquiátricas, un álbum familiar de psicopatologías que expresa gráficamente eso que cientos o miles de personas ponen en palabras cuando se encuentran frente al especialista, el amigo o sí mismos, en ese momento crítico en que el mal los ha avasallado lo suficiente como para forzarlos a pedir ayuda: la sensación de sentirse divido, fragmentado, cegado, taladrado por una gota persistente de agua sobre la cabeza, perseguido por un ser descomunal e invencible, ansioso de un refugio calmo donde ocultarse, vigilado y tantas otras descripciones a las que se ajusta el pesar mental de las enfermedades de los nervios.

Una galería inquietante, estremecedora incluso, cuyo carácter ominoso se ve acentuado por la singular visión de mundo de la cultura japonesa.

[psychodoc]