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Equinoccio de Primavera/Otoño 2013: la cíclica vuelta de la renovación y el cambio

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 03/20/2013

El equinoccio es un punto en el calendario que, como los límites míticos, marca la frontera entre los viejos y los nuevos hábitos, el mundo como era y el mundo como, quizá, puede ser.

Equinox, Scott Facon

Este 20 de marzo a las 11:02, Tiempo Universal, ocurrió el equinoccio, ese emblemático día del calendario en que el día y la noche duran lo mismo y que en el hemisferio norte marca el inicio de la Primavera y del Otoño en el sur.

 

(Aquí la información del Equinoccio de otoño y primavera de septiembre 22 del 2016)

Desde tiempos remotos, y en prácticamente todas las culturas, este día se ha señalado como un momento de renovación y de cambio. En la mitología griega, por ejemplo, se representó con la liberación de Perséfone, mantenida en cautiverio por Hades en el inframundo durante todo ese tiempo en que la tierra permanece estéril y triste para después, con la vuelta de la hija de Deméter, re-conocer la floración y el reverdecimiento.

Pero incluso en el caso del otoño en las regiones australes, se trata todavía de una última oportunidad de acción antes del invierno y sus limitaciones.

 

 

 

 

Asimismo, es innegable la relación de la Primavera con el Amor, acaso la potencia última que se encuentra en el fondo de dicho espíritu. Sacudirse el entumecimiento de los miembros, mirar el mundo con otros ojos y, por qué no decirlo, sentir de pronto que la vida vale la pena ser vivida y, lo que es mejor, amada.

 

Arde la juventud, y los arados

Peinan las tierras que surcaron antes,

Mal conducidos, cuando no arrastrados,

De tardos bueyes cual su dueño errantes;

Sin pastor que los silbe, los ganados

Los crujidos ignoran resonantes

De las hondas, si en vez del pastor pobre

El céfiro no silba, o cruje el robre.

 

Mudo la noche el can, el día dormido

De cerro en cerro y sombra en sombra yace.

Bala el ganado; al mísero balido,

Nocturno el lobo de las sombras nace.

Cébase —y fiero deja humedecido

En sangre de una lo que la otra pace.

¡Revoca, Amor, los silbos, o a su dueño,

El silencio del can siga y el sueño!

 

En efecto, como en estas octavas de Góngora (de su Polifemo), el hálito de la Primavera se extiende y se dispersa, embriagándonos con su pasión, haciendo que no nos importe dejar lo que estamos haciendo, lo que supuestamente parece necesario, para, mejor, inclinarnos la siempre impostergable urgencia de amar el mundo y renovarlo al tiempo que nos renovamos a nosotros mismos.

Para los machos de la especie Rhinella proboscidea la muerte de la hembra no es un obstáculo para copular y reproducirse.

Frog_necrophilia

El sexo y la muerte, los dos grandes polos de la existencia, conviven de manera radical en la rana amazónica Rhinella proboscidea, para quien la muerte no es impedimento para tener sexo y reproducirse. Los machos de esta especie forman grandes masas de apareamiento en los que docenas de individuos compiten para fertilizar a las hembras. Estas competencias conocidas como "reproducción explosiva", en su avalancha erótica, suelen dar muerte a las hembras. Pero para estas ranas que la hembra esté muerta no rompe el encanto.

Thiago Izzo del Instituto Nacional de Investigación Amazónica ha descubierto que los machos pueden forzar los huevos del cuerpo de las hembras muertas y fertilizarlo en una estrategia reproductiva que utiliza "la necrofilia funcional" y en cierta forma significa el triunfo de la vida más allá de la muerte.

Estas ranas generalmente tienen la apariencia de una hoja muerta, almacenando su tropel erótico en espera de la temporada de apareamiento. Entonces cientos de hombres se reúnen en lo que es prácticamente un gang-bang batracio,  compitiendo por días para desplazar a su rivales y tener acción con las pocas hembras disponibles. De este frenesí se genera lo que se conoce como una "bola de apareamiento" que se encima sobre la hembra y la acaba ahogando. Izzo ha documentado estas cámaras húngaras de sobrevivencia sexual: la primera vez 100 machos y 20 hembras muertas; la segunda vez 50 machos y 5 muertas. Las hembras muertas, sin embargo, yacían sin sus huevos. Pero el paradero fue descubierto pronto: Izzo halló a un macho agazapando el cuerpo de una hembra muerta rítmicamente sacudiendo los costados de su vientre. De este movimiento prorrumpió unos huevecillos cubiertos de filamentos de gelatina.

Existen casos numerosos caso de necrofilia entre animales, pero el de la rana Rhinella proboscidea es el primero que no parece ser errático. La transmisión genética siempre encuentra el camino aunque esto signique anular a la pareja o a la propia vida.

[NG]