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Los ganadores de los premios Ig Nobel 2014: lo más estrafalario de la ciencia

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/21/2014

¿Qué pasa con el cerebro de las personas que ven a Jesús en una tostada? ¿Qué le sucede a los renos cuando ven humanos disfrazados de osos polares? ¿Cuánta fricción se genera en un zapato que se resbala con un plátano? Estas y otras importantes investigaciones científicas fueron premiadas en los Ig Nobel 2014

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La ciencia también tiene un sentido del humor y lo ejercita riéndose de sí misma en la tradicional entrega de los Premios Ig Nobel entregados en la Universidad de Harvard por el Instituto de Investigaciones Improbables. Esta ceremonia, que se burla de la seriedad del Premio Nobel, busca celebrar las investigaciones científicas que primero "hacen reír y luego pensar". 

Una mención honorifica a la propuesta del investigador Tomer Ullman, quien argumentó que nuestros ancestros llevaban bebés montados en la espalda al campo de batalla para recibir un estímulo extra de adrenalina (aparentamente generada por el intolerable gemido de los infantes, en una sangrienta e innoble teoría merecedora de este galardón). A continuación, la lista de ganadores de 2014:

 

  • Física: Kiyoshi Mabuchi, Kensei Tanaka, Daichi Uchijima y Rina Sakai por medir la fricción entre un zapato y una piel de plátano y entre la piel de plátano y el suelo cuando una persona pisa una piel de plátano que está en el suelo.
  • Neurociencia: Jiangang Liu, Jun Li, Lu Feng, Ling Li, Jie Tian y Kang Lee por intentar entender qué pasa en los cerebros de las personas que creen ver el rostro de Jesús en una tostada --o la neurociencia de la pareidolia.
  • Psicología: Peter K. Jonason, Amy Jones y Minna Lyons por acumular pruebas de que la gente que se trasnocha es por lo general más narcisista, manipuladora y psicópata que las personas que madrugan.
  • Salud pública: Jaroslav Flegr, Jan Havlíček y Jitka Hanušova-Lindova y David Hanauer, Naren Ramakrishnan y Lisa Seyfried por investigar si es peligroso para la salud mental de las personas poseer un gato.
  • Biología: Vlastimil Hart, Petra Nováková, Erich Pascal Malkemper, Sabine Begall, Vladimír Hanzal, Miloš Ježek, Tomáš Kušta, Veronika Němcová, Jana Adámková, Kateřina Benediktová, Jaroslav Červený y Hynek Burda por documentar con sumo cuidado que cuando los perros defecan y orinan prefieren alinear el eje de su cuerpo con las líneas norte-sur del campo geomagnético terrestre.
  • Arte: Marina de Tommaso, Michele Sardaro y Paolo Livrea por comparar el dolor que siente la gente cuando mira un cuadro feo con el que siente cuando mira un cuadro bonito y le disparan con un láser en la mano.
  • Economía: Instituto Nacional de Estadística de Italia, por tomar el liderazgo en cumplir con el mandato de la Unión Europea de aumentar el volumen de sus respectivas economías nacionales incluyendo en estas los ingresos por prostitución, drogas, contrabando y otros tipos de transacciones ilegales.
  • Medicina: Ian Humphreys, Sonal Saraiya, Walter Belenky y James Dworkin por tratar los sangrados de nariz incontrolables rellenando las fosas nasales con cerdo curado.
  • Ciencia ártica: Eigil Reimers y Sindre Eftestøl por estudiar cómo reaccionan los renos al ver a seres humanos disfrazados de osos polares.
  • Nutrición: Raquel Rubio, Anna Jofré, Belén Martín, Teresa Aymerich y Margarita Garriga por su estudio titulado "Caracterización de bacterias del ácido láctico aisladas de heces infantiles como potenciales cultivos probióticos de arranque para salchichas fermentadas".

El suicidio cuántico, una posibilidad de inmortalidad

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/21/2014

Uno de los experimentos mentales más sugestivos de la física cuántica explora la posibilidad de que seamos seres inmortales pero no podamos darnos cuenta de ello

suicide-machineLa física cuántica abunda en paradojas. Inesperadamente, sus hipótesis y conclusiones provisionales pueden expresarse por la vía de la metáfora, algo que no siempre sucede con el conocimiento científico, que por lo regular toma la forma árida del lenguaje académico.

Así, tenemos la paradoja del viajero en el tiempo (que se traslada al pasado para evitar su propio nacimiento) o el célebre caso del gato de Schrödinger, apenas dos de los ejemplos más populares de una disciplina que aun en su complejidad devolvió cierto carácter fantástico, especulativo a la ciencia.

En este sentido existe un “experimento mental” que, entre otras aristas interesantes, plantea la posibilidad de la inmortalidad en una situación en la que la vida se pone en juego. Se trata de un ejercicio conocido como el “suicidio cuántico”.

El experimento es este: imagina que construyes una máquina suicida, esto es, una máquina que al accionarla podría provocarte la muerte. Imagina, por ejemplo, que en una habitación no hay nada más que una silla y frente a esta un revólver apuntado directamente a tu cabeza. El revólver está conectado a un dispositivo que cada cierto tiempo (digamos, cada 10 segundos) mide el valor de giro de una partícula cuántica (por ejemplo, un protón radioactivo) y en función de dicha medición efectúa o no el disparo. La variable a medir puede ser el sentido del giro: si la partícula gira de izquierda a derecha, el dispositivo jala el gatillo; si el giro va de derecha a izquierda, la pistola no se dispara.

Construido esto, imagina que pones a funcionar la máquina. Para suerte tuya, la partícula va en contra de las manecillas del reloj. La pistola no se dispara. Pero el ejercicio no puede terminar ahí. Vuelves a accionar la máquina, el dispositivo vuelve a medir el giro del quark y de nuevo este va de derecha a izquierda. Y así una y otra vez: accionar la máquina para descubrir que la pistola no se dispara. Un intento después de otro, hasta el fin de los tiempos.

Ahora, imagínate de nuevo en el momento 0 del experimento. Imagina que pones en marcha la maquinaria y el dispositivo de medición muestra que la partícula gira de izquierda a derecha. ¡Bang! La pistola se disparó antes siquiera de que lo notaras. Estás muerto.

Sólo que, en realidad, no estás muerto, porque ya antes había ocurrido que el dispositivo no había tirado del gatillo. Entonces no puede ser que estés muerto. ¿O sí?

¿Cómo se resuelve esta contradicción? Con la idea del “multiverso”. En el principio de incertidumbre de Heisenberg, el observador afecta el comportamiento de lo observado, por lo que nunca podemos conocer con certeza absoluta todas las propiedades de una partícula. Sin embargo, en la interpretación de Copenhague de dicho principio, no es el observador quien provoca esto, sino que el universo en sí mismo tiene dicha cualidad: el universo no es universo, sino multiverso; el universo es simultánea y paralelamente todas sus posibilidades.

Dicho esto, ¿qué pasa contigo dentro de la habitación suicida? Que estás y no estás muerto siempre y al mismo tiempo, sólo que no puedes darte cuenta de ello. En el momento en que accionas la máquina que puede o no darte muerte, el universo se desdobla en todas la situaciones posibles, infinitamente. Quizá dejas de existir en un universo, pero en muchos otros continúas con vida. Mueres, pero sólo en apariencia; en realidad sigues vivo en algún universo paralelo.

¿Es posible, entonces, que ya seamos inmortales pero no podemos darnos cuenta de ello? Según la física cuántica, sí. Ahora mismo existe un universo en el que no existen ni el deterioro ni la muerte, y ahí también estás tú, quizá pensando qué harás con tu vida inmortal.

 

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