*

X

¿Quieres beber pero no emborracharte? Tal vez este experimento te interese (VIDEO)

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/23/2015

Experimento realizado en la Universidad de Sydney revela la singular reacción que una buena dosis de oxitocina puede provocar frente al alcohol

tumblr_nlldtt5dsG1ts981lo1_500

Beber alcohol es una práctica antiquísima y popular, y aun así hasta ahora se encuentran miles o millones de personas que se lamentan por sus efectos inmediatos. Hay a quienes les gusta beber pero quisieran ahorrarse algunos de sus efectos: el mareo, las náuseas, quizá incluso la desinhibición y la pérdida de control. Y aunque hasta el momento eso no es totalmente posible (por más que haya estrategias para retrasar la llegada de la embriaguez), un experimento realizado hace poco en la Universidad de Sydney parece promisorio al respecto.

Según informa Michael Slezak en New Scientist, investigadores de dicha institución que estudian los efectos de la oxitocina en ratas realizaron una prueba para saber qué sucedía cuando esta hormona interactuaba con el alcohol. Como sabemos, la oxitocina es un químico corporal clave en nuestra interacción con el mundo, pues está presente en buena parte de las reacciones asociadas con la interacción social (de ahí el peculiar sobrenombre: “la hormona del amor”).

En el experimento, los científicos administraron en un par de ocasiones oxitocina a ratas; en la segunda prueba, directamente a su cerebro, en una cantidad de casi 150 mil veces más el nivel normal de la hormona en el cuerpo de una rata. Después de esto, los roedores fueron “emborrachados” con el equivalente a botella y media de vino en escala humana. La última fase del experimento consistió en medir las capacidades motrices de las ratas y su tiempo de reacción ante ciertos estímulos. Sorpresivamente, la oxitocina nulificó los efectos del alcohol en las ratas que debieron haber estado embriagadas y que gracias a dicha hormona se comportaron normalmente, como si no hubieran “bebido”.

Sin embargo, tal parece que la oxitocina tampoco es una panacea, pues cuando las ratas recibieron el equivalente a una botella de vodka, entonces sí el alcohol las noqueó. Esto se explica porque llega un punto en que la cantidad de alcohol es tanta que la oxitocina no puede impedir que alcance los receptores GABA del cerebro e interfiera con la sinapsis.

Si bien este experimento podría encontrar utilidad recreativa, los investigadores piensan más bien que sus resultados podrían aplicarse en tratamientos de desórdenes por alcohol, como la tolerancia que se desarrolla cuando beber se vuelve habitual (y entonces cada vez se necesita más cantidad para conseguir el mismo efecto) y el alcoholismo hacia el cual esto deriva.

¿Qué hace realmente el famoso pulpo de Hokusai con la mujer? Según la ciencia, nada sexual

Ciencia

Por: pijamasurf - 03/23/2015

Una interpretación científica de “El sueño de la esposa del pescador”, el famoso grabado erótico de Hokusai, sugiere que quizá el pulpo no esté tan excitado sexualmente como la mujer sobre la que se encuentra

hokusai

Sin duda muchos identificarán la imagen principal de esta nota: la escena sexual, un tanto monstruosa, un tanto inesperada, ente un pulpo y una mujer de rasgos orientales que, según parece, se encuentra en un momento de placer memorable con el cefalópodo. La ilustración es una xilografía de Katsushika Hokusai llamada Tako to Ama, El sueño de la esposa del pescador, y usualmente se clasifica dentro del género ukiyo-e, y en particular dentro del shunga, el arte erótico japonés del siglo XIX.

El grabado ha suscitado mucha curiosidad, artística en casi todos los casos pero, como en el curioso análisis que hace poco hicieron astrónomos forenses del cuadro de Monet Atardecer de Étretat, así también Diane Kelly, en el sitio Throb, examinó la validez científica de la ensoñación de Hokusai.

En la lectura de Kelly el arrobo de la mujer es indudable, no así el del pulpo, que estrictamente no muestra ninguna señal de excitación sexual. Por su color y sus dimensiones, el animal parecer ser un ejemplar macho del pulpo gigante del Pacífico (Enteroctopus dofleini) en cuya piel se encuentran cientos de células cromatóforas, las cuales le otorgan la coloración, la posibilidad del mimetismo, la textura y, cuando se trata de ejercer la actividad sexual, un singular patrón cutáneo de manchas blancas contra un fondo rojo. Un primer signo de que el pulpo del grabado tal vez no esté especialmente emocionado con lo que hace.

Otra prueba más para esta hipótesis se encuentra en el lugar más obvio del cuerpo del pulpo: el órgano que usa para copular. Como en otras especies, el pulpo gigante del pacífico también tiene un pene, sin embargo, en su caso es un apéndice más bien pequeño cerca de su cabeza que en realidad no utiliza durante el acto reproductivo. A cambio, se sirve del hectocótilo, un brazo que cumple las funciones del pene al momento de fecundar a la hembra.

En la imagen de Hokusai, sin embargo, el brazo que debería corresponder al hectocótilo (el tercero) no muestra las características de excitación habituales durante un momento de excitación sexual, a pesar de que parece acercar a la mujer tal y como lo haría con una hembra con la que está a punto de aparearse. En vez de estar preparado para inseminar a la hembra (tal y como se muestra en este video), el hectocótilo luce enredado con cierta ternura alrededor de la espalda de la mujer, lo cual podría parecer romántico aunque quizá también un poco obsceno.

Por último tenemos la interpretación más común que se hace de la escena: la mujer no está siendo penetrada por el pulpo, sino que más bien se trata de una sesión fenomenal de sexo oral, una representación de un cunnilingus imposible y por eso mismo incomparable. Sin embargo, nos dice Kelly, ¿de verdad una mujer querría sobre su genitalia una boca bien afilada, con una lengua dentada capaz de perforar conchas y exoesqueletos de animales marinos?

El arte es fantástico, pero de cuando en cuando no le sienta mal un poco de solvencia científica.

También en Pijama Surf:

Los diversos usos del escroto en grabados japoneses del siglo XIX

La imagen prohibida de Leda y el cisne de Derrick Santini, ¿bestialismo o arte erótico?