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La celebración del Día Nacional de la Comida Chatarra muestra, de manera obscena, todo lo que le pasa a nuestra cultura, también chatarra

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La proliferación de los "días de" mundiales o nacionales es un síntoma de nuestra sociedad moderna, ávida de entretenimiento, estímulos y nuevos pretextos para seguir consumiendo cosas que realmente no necesita presentadas como "experiencias" o para dirigir sus energías y afectos, por pastores electrónicos. 

Muchas de estas celebraciones orquestadas por compañías que buscan incrementar el consumo --y actualmente propagadas por medios que buscan incrementar el tráfico a sus sitios-- han reemplazado al menos en intensidad festiva a las antiguas fiestas religiosas, probando, como señala Giorgio Agamben, que el capitalismo es la divinidad de nuestra era. Algunas son francamente absurdas y anodinas, pero hay algunas que son hasta peligrosas y cifran en su estética, en su frivolidad ideológica y en su obscena confusión un emblema del malestar de nuestra cultura: una especie de gastritis global inconsciente --no sin su colateral progresiva neuropatía.  

Por alguna razón --probablemente por ausencia de efemérides comercialmente explotables-- se ha decretado socialmente que este 22 de junio es el Día Nacional de la Comida Chatarra en Estados Unidos y de alguna manera, de refilón, en otros lugares por los menos porque comparten el trending topic de #NationalJunkFoodDay. El espíritu o mejor dicho el fantasma de esta celebración es que hoy se vale avorazarse de comida chatarra, como si fuera una especie de carnaval anacrónico, e indulgir en todo tipo de azucarados y grasosos excesos. Twitter rebosa de lo que se conoce como #FoodPorn, y es verdaderamente un torrente de imágenes y mensajes alarmantes y altamente estimulantes para los centros más bajos del organismo. 

Guerras de hamburguesas, hot dogs que se convierten en pizzas, el vuelo de la lasagna, un bukake de papas francesas, emparedados, Ketchup chorreante, cupcakes con chispas de colores, grasas trans, trigliceridos rampantes, niños con diabetes, celebridades en bikini comiendo hamburguesas dobles, Chipotle o lamiendo un plátano de chocolate en alta definición y llenas de brillantina de transferencia... #NationalJunkFoodDay o el #ZombyApocalypse, dos días que podrían ser el mismo... Sondeos de empoderamiento democrático en el que los ciudadanos de las redes sociales pueden elegir, y manifestar su individualidad, entre si son amantes de las pizzas o las hamburguesas --la diferencia es tanta y tan importante como la que hay entre los demócratas y los republicanos.

Sé que podría ser demasiado estricto o un poco exagerado condenar la fiesta inocente (o ignorante) de la comida chatarra y de las delicias que producen con alta ciencia las compañías de alimentos para permitirnos gozar de una paleta de los más diversos placeres que parecen inagotables, puesto que siempre habrá mas y con los que mezclamos nuestras fantasías de baja potencia del cielo y el erotismo angelical: Kathy Perry con una paleta en un jardín de pasteles y caramelos. Después de todo "una vez no hace daño", como dice el dicho. Sin embargo, me parece que esta nefanda bacanal de los sentidos confundidos es un excelente ejemplo de lo que sucede actualmente en nuestra sociedad y en nuestra psique enajenada, una oportunidad de diagnosticar cuando los síntomas se hacen patentes.

Una de los problemas con este día, que no pueden ser obviados dentro de la ligereza carnavalesca y el autohumor, es que en Estados Unidos hay cada vez más diabéticos, obesos, autistas y muchas otras enfermedades ligadas justamente a la dieta moderna o a la triste SAD (Standard American Diet), repleta de grasas saturadas, colesterol, alta fructuosa, etc., y pocas fibras dietéticas y alimentos prebióticos que favorecen el microbioma (el ecosistema interno). De hecho, la pecata minuta de un banquete de comida chatarra viendo TV y demás, no lo es tanto, ya que el balance que existe entre las bacterias de nuestro intestino puede perturbarse y desencadenar una serie de trastornos digestivos, que si bien podrían corregirse, pueden llegar a un punto de no retorno de maneras inesperadas. Pero lo peor de esta fecha no está en la motivación de una jornada previamente expiada de alimentación basura, sino en que, a diferencia del Día de las Madres, el Día Nacional de la Comida Chatarra sí es todos los días, pero también el Día Nacional de la Cultura Chatarra, que va de la mano, es todos los días y los valores que se promueven son el consumismo irresponsable, el placer inmediato y el embotamiento sensorial. Quizás deberíamos de pensar en esto antes de comernos ese "inofensivo" hot dog o ese chocolate que de alguna manera se nos antojó --sin poder recordar que su fantasma nos invadió cuando pasamos horas viendo TV. Cuando hayas perdido o la voluntad y te deprimas y no sepas por qué, recuerda esto.

 

Twitter del autor: @alepholo 

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Los 10 tips para viajar gratis en avión (según hombre que lo ha hecho durante 16 años)

Buena Vida

Por: Samuel Zarazua - 07/21/2015

Viaja en primera clase, come en businesss class y duerme en hoteles de lujo. ¿Cómo volar alrededor del mundo gratis?

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Para muchos de nosotros viajar en avión es la forma más fácil de llegar a cualquier destino, para otros puede llegar a ser una obsesión, como es el caso de Ben Schlappig, quien desde los 16 años ha aprendido una serie de trucos para acumular millas con puntos de la tarjeta de crédito para viajar alrededor del mundo sin gastar ni un sólo centavo, al grado de pasar más tiempo en el aire que con los pies en la tierra. Él considera que los 'viajeros aficionados' (hobbyists) como él, siempre estarán un paso más adelante que los que siguen la burocracia de las aereolíneas, a quienes considera unos idiotas. Ahora el avión es su casa, su oficina y su cuarto de juegos. Le gana a las aereolíneas en su propio juego.

Viaja alrededor de 650 mil kilómetros al año. Fue el primer hombre en viajar sobre el Pacífico seis veces en un solo viaje: Chicago, Osaka, San Francisco, Seúl y de regreso. Cuando terminó su viaje, ya había ganado medio millón de millas de viajero.

El escritor del blog One Mile at a Time (Una milla a la vez) busca, en su sitio de consultoría de viajes por puntos, dar consejos para conocer las formas en que se manejan las aerolíneas, para saber cómo explotar ello en beneficio de los viajantes.

Existen hombres que como Schlappig han encontrado lagunas en las políticas de las aereolíneas y lo han compartido por Internet, como el hombre que  se encuentra en un proceso legal por esta misma razón.

The New Yorker identifica a este grupo cada vez mayor de los viajeros que, para evitar la compra total del boleto, llevan a cabo los 10 consejos siguientes para viajar gratis:

  1. Localizan lagunas en la regulación de las aerolíneas para evitar pagar el precio completo del viaje.
  2. Se hacen viajeros frecuentes.
  3. Realizan viajes muy largos para acumular millas de viajero frecuente que después usan para los demás viajes.
  4. Realizan un número de vuelos pagados para buscar el mayor rendimiento de su 'inversión' y conseguir el estatus de 'lealtad' o de 'realeza'.
  5. Buscan algoritmos en sitios de Internet que anuncian 'errores de precios' en las páginas.
  6. Identifican los vuelos más reservados y se ofrecen para realizar el siguiente vuelo y  tomar la recompensa de 400 dólares.
  7. Tienen muchas tarjetas de crédito (de hecho, los hobbyist cuentan con docenas de ellas).
  8. Compran monedas de dólar con la tarjeta de crédito y mantienen los puntos de recompensa intactos.
  9. Pagan con tarjetas de crédito.
  10. Acumulan millas en productos que las ofertan como recompensa.

Las personas que conforman estos grupos de viajeros aficionados viajan como la realeza, sin embargo, United Airlines, con quien Schlappig consiguió por primera vez su estatus preferente, lo expulsó del programa en 2011 cuando se jactó de su 'pasatiempo' en una entrevista con The New York Times donde confesó cómo explotaba a la aereolínea por una cifra de 10 mil dólares.