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Lo que realmente le hace el alcohol a tu cerebro (VIDEO)

Salud

Por: Samuel Zarazua - 08/18/2015

¿Cuáles son los verdaderos efectos del alcohol en nuestro cerebro? Mitos y realidades alrededor de su consumo

 

Las leyes naturales lo han hecho fácil: la unidad básica de la vida es la célula. De esta forma, la unidad básica del cerebro es la neurona. Y la neurona está peleada con el alcohol. Analicemos los mitos (y crudas realidades) en torno a este antagónico duelo cerebro versus etanol.

Dos vasos de alcohol al día son buenos para la salud: todo está en cómo, se dice. La sentencia tal cual es incorrecta: sea tequila, vino o whisky, el alcohol es etanol, y el etanol NO es el componente activo que causa beneficios a la salud. En el caso del vino, los beneficios pueden provenir de los compuestos antioxidantes y el resveratrol. Estudios científicos en ratas y ratones han destacado las propiedades anticancerígenas, antiinflamatorias, antifibróticas y antienvejecimiento, así como numerosos beneficios para el sistema cardiovascular del resveratrol. Sin embargo, como bien explica la Universidad de Harvard, aunque estos datos puedan ser veraces, en realidad ningún ser humano consumiría tan altas dosis de resveratrol como las cantidades utilizadas en los estudios, por lo que in vivo, este efecto no podría ser perceptible y por tanto no es significativo. Finalmente, lo que más beneficia al cerebro es sencillo e inherente al ser humano: ejercicio para oxigenar, baile para coordinar, vitaminas para complementar, sueño para restaurar, música para ampliar y juegos mentales para entrenar. 

El alcohol mata las neuronas: sí y no, es más bien una muerte lenta. La ingesta de alcohol no promueve directamente la muerte neuronal, pero sí altera la composición de las membranas celulares. En el caso de las neuronas, la membrana celular es similar a un alambre cubierto de una capa protectora formada de lípidos, análoga a un cable que transmite electricidad. El alcohol altera profundamente la composición del ‘cable’, afectando la organización y el funcionamiento de la red neuronal (Revista PLOSOne, Reino Unido, 2014) y por ende la transmisión de los mensajes y estímulos, no sólo en el cerebro sino en todo el cuerpo.

El alcohol promueve un buen sueño: aunque después de unas copas caemos rápidamente en los brazos de Morfeo en un onírico y lánguido sueño, la realidad es que el alcohol interfiere con la fase REM, y un sueño sin fase REM no está completo, por lo que no será tan reparador como debe serlo. 

El alcohol es diurético: sí, en una noche de copas las visitas al WC son repetidas, y no por ello significan desintoxicación; contrariamente enmascaran una severa deshidratación, seguida del desbalance en la proporción de electrolitos, que afectará músculos, coordinación motora, atención y memoria a corto plazo.

El alcohol desinhibe y favorece las interacciones sociales: demasiado simplista. Biológicamente, el etanol afecta las transmisiones neuronales alterando el tipo de neurotransmisor secretado, y por tanto modifica la respuesta conductual. Al tener acción inhibidora sobre las neuronas, el etanol hace más lentas y torpes las señales eléctricas (y claro, los movimientos corporales).

Mientras que la ciencia describe hechos y los mitos ‘mal-dicen’ los resultados, el cuerpo vive, relata historias y confirma los datos: ¿quién se ha sentido realmente BIEN después de una noche de copas? La idea de escuchar a nuestro cuerpo, en realidad, no es nada descabellada. 

5 demonios por los que tal vez te gustaría ser poseído

Por: Samuel Zarazua - 08/18/2015

Quizá algunos demonios no son tan malos

demon angel

Ser poseído por un demonio suena aterrador. No obstante, algunas posesiones no son tan malas. Es cierto que algunas traen consigo vómitos de color verde chícharo y contorsiones o dislocaciones (la cinematografía ha dado una escalofriante idea de lo que puede pasar) pero, después de todo, una posesión fantasmagórica, ya sea de un espíritu o de un 'ser luminoso de otro mundo', no puede ser tan mala. En otra nota citamos el artículo de Esther Inglis-Arkell donde habla de los 5 peores demonios para ser poseído; sin embargo, algunas posesiones no son tan indeseables. Por ello, aquí nos referimos a otros cinco demonios por los que querrías ser poseído, los cuales, al menos en comparación, son algo deseables. 

 1) Azazel

Azazel

En la antigüedad se creía que muchos de los pecados se podían transferir a una cabra, de ahí la idea del "chivo expiatorio". Esta cabra era expulsada al desierto. Azazel es quien recibía a esa cabra y los pecados de los otros. Algunas personas pensaban que era el Diablo mismo; otros, que era sólo un demonio. Azazel es un ente ominoso que sabe todo de todos (menos las buenas acciones): lee su pensamiento. (Sin embargo, en la sociedad panóptica, religiosa, procedimental y vigilante, e incluso en la sociedad actual, las confesiones, los datos personales, son una moneda de cambio y también un excelente medio de control).

2) Ben Tamalion

Demonio de la mitología judía. Según la literatura, el rabino Shimon Bar Yojai expulsó a este demonio del cuerpo de una princesa. Su padre, un emperador, dio con el rabino porque la princesa lo llamaba en su posesión. Después de que la princesa volvió a la normalidad gracias al rabino, el emperador decretó que las leyes antijudías fueran arrancadas de los libros.

¿Qué tal un demonio que cuando le dices que salga del cuerpo lo hace a la primera sin cuestionar, como Ben Tamalion, y al hacerlo, provoca que se revoquen leyes antisemitas? Suena bien.

3) Andras

Andras

Andras tiene la cabeza de un búho y le gusta introducirse en la mente de quien quiera, para aconsejarle cómo matar alguien. No suena tan bien dicho de esa forma, no obstante, no se puede dudar de que es una información importante, que puede ser utilizada para lo que se requiera. 

4) Asmodeus

Asmodeus se manifiesta a través de los deseos carnales, como la lujuria, por lo que a los posesos por este demonio les aumentará la libido al grado 'pecador'. Las personas que son poseídas por Asmodeus pueden llegar a asesinar por celos.

Los creyentes de esos tiempos (y de ahora) explicaban así el homicidio pasional, por obra y consejo de una entidad demoníaca. Así mataban bajo el efecto de los celos asesinos (atribuidos a Asmodeo), y así asesinaron a más de un marido o prometida justo antes de consumarse el matrimonio.

Asmodeus detesta las aves, pues le recuerdan a Dios y al Espíritu Santo. La forma de salir de la posesión es caminar por la playa, darse un chapuzón, perseguir gaviotas y practicar la pesca.

5) Belphegor

Este demonio es fácil de convocar, ya que el procedimiento es a través de la excreción. Sí, del excremento; por ello es muy fácil invocarle. Inglis-Arkell escribe que a este demonio se le recuerda por un texto titulado Belphegor o La boda del Diablo, de John Wilson (1690).

Cuando demonios de este tipo llegan al hastío, de tanto escuchar a los condenados, Belphegor se encarga de recordarles a todos los martirizados lo bueno que es el matrimonio y que pueden existir las parejas felices, pero es sólo que los hombres casados son débiles y pecadores (la mujer no es la mala). Entonces, básicamente, su labor es vagar por el mundo buscando matrimonios felices.

Antiguamente se creía que las personas con mucho deseo sexual estaban poseídas por demonios como Belphegor y los sacerdotes se encargaba de exorcizarlas, acción mediante la cual se pensaba que les sacaban al demonio, para lo cual escogían un lugar solo y apacible. Esos sacerdotes recibían el mote de súcubo ("estar debajo", su: debajo, cubo: yacer, acostarse).