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¿Cosmos y psique son dos aspectos de una misma realidad, movimientos de una sola conciencia hacia afuera y hacia adentro?
robertfludd

Imagen: Robert Fludd

 

La versión materialista de la conciencia supone que ésta es algo así como la fortuita cereza en el pastel de la evolución material, un epifenómeno de la complejidad que azarosamente produce cerebros hiperconectados que se preguntan sobre el origen del cosmos, construyen catedrales y formulan ecuaciones matemáticas. Aunque la misma ciencia reconoce que explicar la conciencia es problemático y por el momento irresoluble (se le llama simplemente el "problema duro"), se decanta marcadamente a considerar que la conciencia es algo extremadamente raro, la punta de lanza del cosmos: somos nosotros, la crema y nata intelectual, islas de luz mental en el frío e irreflexivo espacio cósmico. El hombre que se piensa a sí mismo es un ser único (desoladoramente inteligente) que ha vencido a la entropía ayudado por la ciega marcha de la complejificación de la materia, por un tirada de dados (desdiosados).

Algunos científicos, sin embargo, se maravillan de lo extremadamente improbable que es el surgimiento no sólo de un ser inteligente sino de planetas, estrellas y elementos estables, de que hubiera podido nacer la vida y que se erigiera el relativo orden del universo sobre el caos. A esto se le conoce como el principio antrópico y sugiere que tal vez las leyes del universo están milimétricamente ajustadas (fine-tuned) para que la vida y toda su procesión de seres y procesos sea posible. Un ejemplo de esto es la núcleosíntesis de las estrellas que produce elementos pesados: para que se produjera el carbono de un mar inestable de helio e hidrógeno, a enormes temperaturas, la ventana de energía cinética necesaria es mínima (y estadísticamente improbable) y sin embargo se mantiene en el rango justo que permite la creación de los átomos que son el fundamento de la vida. ¿En el universo --como en un casino--, la vida, la casa, tiene las de ganar? ¿Los números de la lotería cósmica están arreglados?

En contraste con la visión materialista, los grandes sistemas filosóficos de Oriente han considerado siempre que la conciencia humana es sólo una extensión de la conciencia del universo, que permea el espacio ya sea como manifestación explícita o en estado latente, la larva perpetua de la cual somos ocasionales crisálidas. Esta misma idea también se encuentra en el origen de la filosofía occidental, en Platón y muchos otros filósofos griegos. Dice Platón en el Timeo que el cosmos es un animal divino, y en su totalidad un ser inteligible. El ser humano como animal o alma individual participa en el alma del mundo. Toda la ciencia humana, su logos (su razón y medida) es una irradiación y una asimilación del Logos primordial que arquetípicamente dio forma al universo y que magnetiza al alma racional del ser humano a regresar a casa, a la región pura de las ideas y las formas, a la eternidad. (En esto podemos encontrar cierta coincidencia con la visión de algunos físicos de que las matemáticas existen en una especie de suspensión eterna, fuera del tiempo y el espacio, y que la mente humana sólo descubre estos patrones, que in-forman nuestra realidad). Bajo esta perspectiva, se desdobla el argumento de que no es que seamos capaces de inteligir el universo por una coincidencia azarosa, sino que estamos construidos para conocer el universo y aprehender sus leyes y el universo mismo está hecho para producir inteligencia, para revelarse a sí mismo. No sería: "Inteligencia: soledad en llamas", como escribió el poeta José Gorostiza, sino más bien la inteligencia como el llamado seminal a reconocerse parte de una congregación cósmica, el imán en el fragmento, la llama ubicua del pensamiento-espejo.

Heráclito, quizás el primer psicólogo, dice en sus famosos fragmentos: "Habiendo escuchando, no a mí, sino al logos, es sabio convenir que todas las cosas son uno”, y también: "Si vas a los límites del alma, no los encontrarías, aunque recorras todo camino: tan profundo es su logos". Encontramos una identidad entre la naturaleza (la física), el logos (la medida) y el alma (la psique). Enrique Hülsz Piccone, en un ensayo sobre "psique y logos", explica así estos fragmentos:

Resulta importante, así, su aparente afinidad con physis, que anticipa el “orden universal” (kosmos, cf. B30), la “ley” (nomos, cf. B114) cósmica, y la “proporción” y “medida” (B31b) de la realidad toda.

James Hillman, quien atribuye a Heráclito el título del primer exponente de la psicología profunda, introduce un concepto ecopsicológico, cercano al panpsiquismo de la antigüedad:

Cuando cambian las nociones de lo que es el ambiente, vemos el ambiente diferente. Se vuelve más difícil hacer una clara división entre psique y mundo, sujeto y objeto, aquí adentro y allá afuera. Ya no puedo estar seguro si mi psique está en mí o si yo estoy en mi psique.

En esta misma veta pagana integral, con ecos del renacimiento de Gaia y de la noósfera planetaria, antes que Lovelock o que Teilhard de Chardin, Rilke, en su Libro de las horas, había dicho: "Si nos rindiéramos a la inteligencia de la tierra emergeríamos enraizados, como árboles".

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Neuronas y filamentos galácticos: la seducción analógica de las formas

En su libro titulado, muy ad hocCosmos y psique, el historiador Richard Tarnas retoma esta cuestión sobre la identidad entre la psique y el mundo y la posible participación en un mismo caudal de inteligencia:

¿No es más probable que la inteligencia humana, en toda su brillantez creativa, sea en última instancia la inteligencia del cosmos, que expresa su brillantez creativa? ¿Y que la imaginación humana se base en última instancia en la imaginación cósmica? ¿Y, por último, que este espíritu, inteligencia e imaginación, en su amplificación, vivan en nosotros y actúen a través del ser humano reflexivo, que haría las veces de recipiente único y encarnación del cosmos: creativo, impredecible, falible, autotrascendente, desarrollo del todo, integrante del todo y a la vez incluso esencial al todo?

Con Tarnas y con Hillman podemos sugerir un axioma: el cosmos es la psique externa; la psique es el cosmos interno. En este breve podcast de Cadena Áurea, el  filósofo Ernesto Priani comenta sobre la frase de Tarnas y llama a considerar esta posibilidad, sobre todo a través de la imaginación, que parece articular el mundo intelectual cósmico con el mundo de los sentidos, vincula y sirve de interfase entre las ideas y los procesos creativos y la psique humana.

Nuestra conciencia fragmentaria tiende a querer ubicar y restringir las cosas a un espacio cerrado, separado del mundo. Hablamos de un asiento de la conciencia, de una ubicación específica del alma, de una reducida geografía de la razón, pero, ¿no sería concebible que la inteligencia estuviera en todas partes, que su causa y origen sea el espacio mismo, la totalidad implicada, el océano emergente, lo que los físicos llaman la espuma cuántica o esa energía del punto cero cuyas fluctuaciones cuánticas podrían ser la elusiva sustancia de la conciencia en su paso hacia la materia? La conciencia como ese "círculo cuyo centro está en todas partes y su circunferencia en ninguna", como dijera Nicolás de Cusa. A lo que comenta Federico González:

Cualquier punto de la circunferencia, al transformarse en centro, todo lo abarca. Y cualquier punto de este círculo, o sistema, lleva en forma inherente, constitutiva, esa misma posibilidad. La unión de contrarios ha dado lugar a la simultaneidad de lo que ya no se diferencia. Todo está en todo, y todo en uno.

Por último, parece apropiado --como un anillo (de Mercurio) en el dedo-- citar el Poimandres, el texto nodal del Corpus Hermeticum (versión de Xavier Renau). Hermes Trismegisto narra la visión que le provocó Poimandres, el pastor de hombres, el Logos:

Poimandres me preguntó entonces: "Has comprendido lo que significa esta visión?".

"Llegaré a comprenderla", respondí.

"Pues escucha", siguió,"aquella luz soy yo, el Pensamiento, tu Dios, el que existe antes de la naturaleza húmeda surgida de la oscuridad, y la luminosa Palabra surgida del Pensamiento es el Hijo de Dios".

"¿Cómo puedo entender eso?", pregunté.

"Considéralo de este modo: lo que en ti ve y oye es la palabra del Señor, y tu pensamiento es Dios padre. Son indisociables uno de otro y su unión es la vida".

"Te estoy agradecido", le dije.

"Centra, pues, tu atención en esa luz y accede así a su conocimiento".

En otras palabras la visión de Hermes de la Luz del Logos, del Dragón de la Inteligencia, es la visión de su propia inteligencia, de su propia razón que se mueve en el espacio, hacia la creación, hacia la vida, hacia la Tierra. Y toda luz que ilumina es esa misma primera luz que dividió las aguas, esa misma palabra creadora. Todo conocimiento es autoconocimiento. No hay dos yos en el universo. La división entre sujeto y objeto es una ilusión temporal.

El filósofo hermético francés Rene Schwaller de Lubicz explica:

Llamó a esta forma "conocimiento innato"; corresponde a una cierta manera de ver que tenían los antiguos filósofos griegos, particularmente Herón de Alejandría. Reconocían que inscrito en el alma estaba el conocimiento universal que el objeto exterior despierta a través de los sentidos.

Quizás los mejores y más impersonales de nuestros pensamientos piensan con la mente universal. Quizás está al alcance de nosotros, en la profundidad más íntima de nuestra identidad, la herramienta del nous divino. Y tal vez algún día descubramos que siempre habíamos tenido los más potentes telescopios y microscopios en nuestra intuición y en nuestra imaginación, y podremos ver no sólo las estrellas y las galaxias a distancias astronómicas, sino las leyes y las esencias de las estrellas y los hombres y la gran red de analogías que los une.

 

Twitter del autor: @alepholo 

Saturno deja la constelación de Escorpión este 17 de septiembre para entrar en el ámbito de influencia de Sagitariodonde estará hasta diciembre 21 del 2017. Este tránsito conjura una serie de interesantes arquetipos

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No creo en la astrología; soy Sagitario y somos escépticos.

Arthur C. Clarke

Podemos ver el paso de los planetas por las constelaciones del zodiaco como una danza en la que los personajes toman diferentes máscaras  y a su vez se revisten, reflejan y oponen a las máscaras (o arquetipos) que llevan sus compañeros de baile. Todo es un juego, aunque no sin seriedad. Otra forma de entender la astrología es como un mecanismo de asignación y regulación del karma. Los planetas son los obstáculos que la psique debe superar y asignan también las recompensas por los actos de conductas previas. La forma en la que opera este sistema ciertamente no puede explicarse científicamente, es necesario pensar un sistema de correspondencias y analogías mágicas. Esto lo hace más divertido, más etéreo y elusivo y quizás también hace que racionalmente se ponga en entredicho (en "oposición" o "cuadratura" con nuestro paradigma actual, el cual parece ser más preciso pero también menos rico en significado). Dicho eso, para quienes gustan de los símbolos, la mitología y los juegos de rol, la astrología representa históricamente el juego supremo: un juego cuya mesa es el cosmos y cuyas fichas existen dentro de la mente.

Saturno, el último de los planetas del viejo sistema septenario, entrará hoy 17 de septiembre a la constelación de Sagitario, dejando Escorpio, y estará en este signo hasta diciembre de 2017, cuando ingrese a Capricornio, signo de su dignidad regido también por Saturno. En el caso de la unión de Saturno y Sagitario tenemos a los arquetipos del Padre Tiempo y el centauro. Saturno (Cronos) es el dios titánico que devoró a sus hijos, portador de la guadaña y el reloj de arena; es rígido e inexorable, pero también paciente; es el planeta de los obstáculos, las fronteras, la estructura, el ordenamiento, la constancia, el compromiso y los frutos del trabajo duro.

La personalidad de Sagitario toma sus características de Júpiter, la jovialidad, la altivez y el altruismo, la nobleza idealista, la confianza, la justicia, el crecimiento. Sin embargo, su naturaleza a veces se ve dividida por las pasiones más bajas --la parte bestial del centauro, la indulgencia y la inmoralidad. En la mitología griega el centauro Quirón, hijo de Cronos (Saturno) enseñó medicina a los héroes griegos, se le considera el primer veterinario y se le atribuye merito en música, arquería, magia y otras artes. Otros centauros eran consideradas potentes criaturas imposibles de domesticar: el instinto irrefrenable, la fuerza sin brida, el aspecto monstruoso de la naturaleza. 

[caption id="attachment_100370" align="aligncenter" width="540"]Chiron_instructs_young_Achilles_-_Ancient_Roman_fresco Quirón enseña al joven Aquiles[/caption]

La astrología ha observado que estos períodos a lo largo de la historia tienen una particular influencia en la creación de carreteras, puentes, túneles y demás sistemas de transporte --como si el orden y la estructura de Saturno organizaran el impulso de Júpiter de crecer y expandirse (aquí pueden verse algunos ejemplos de la arquitectura de Saturno bajo la imaginación del centauro). De aquí una lectura propuesta por Austin Coppock de que este período parece favorecer la construcción de estructuras para llegar a un lugar, de medios que nos permitan alcanzar el fin que deseamos. Es el momento de construir una carretera, un puente o un vehículo material y psicológico para llegar a donde realmente queremos --donde necesitamos estar. 

La observación astrohistórica también sugiere que estos períodos producen revueltas religiosas, crisis de fe, reacciones luditas y duda generalizada. Como si el entusiasmo natural de Júpiter fuera obligado a pasar por el duro filtro de Saturno, que lo cuestiona seriamente y pasa por encima un cristal mucho más realista, quizás demasiado consciente de sí mismo y de sus miedos de abrirse al mundo.

El astrólogo rosacruz Max Heindel dice que Saturno en Sagitario enfatiza cuestiones éticas, la elevación a través de los impulsos filosóficos y religiosos, y el trabajo para el bien de la humanidad; sin embargo, en su aspecto negativo o en una configuración problemática tiene los efectos contrarios, egoísmo, pérdida de fe y de sentido, extravío. Podemos sintetizar diciendo que es un tiempo de búsqueda de la verdad, ya sea que esto lleve al escepticismo o a una moral más elevada bajo principios universales. 

Los 2 años de Saturno en Sagitario serán también definidos, según la visión astrológica de la danza geométrica de los rayos planetarios, por una cuadratura con Neptuno en Piscis, donde este último encuentra su máxima activación arquetipal. Estos aspectos de interrelación geométrica eran considerados por Kepler los más importantes de la astrología:

La experiencia, más que otra cosa, da credibilidad a la efectividad de los aspectos. Esto es tan claro que sólo puede ser negado por aquellos que no lo han probado por sí mismos. El poder que los hace efectivos es un reflejo de dios, que crea en concordancia con principios geométricos, y es activado por esta misma geometría o armonía de los aspectos celestes.

Kepler, como Platón y Pitágoras, se regía por la idea de que "dios geometriza".

El aspecto en cuestión es considerado un aspecto duro, aquel que representa mayor desafío y dificultad. Tenemos un doble juego de Júpiter --Jove era también regente de Piscis en el sistema antiguo-- azogando al melancólico y plomizo planeta. A su vez, Neptuno es un planeta diametralmente opuesto a Saturno en su simbolismo: se trata de los sueños, las ilusiones, las grandes ideas, la fluidez pero también de la confusión del agua, de la falta de estructura de los procesos no racionales, intuitivos, emocionales, sin cálculo. Esta cuadratura ocurrirá en tres puntos: noviembre 26, 2015 7° Sagitario/Piscis 2; junio 17, 2016  12°-3 y septiembre 10, 2016 en 10°.

El historiador Richard Tarnas en su libro Cosmos y psique  señala que un tema central a lo largo de la historia de estos aspectos entre Saturno y Neptuno es la caída de las ilusiones y el desencantamiento, "la tensión entre esperanzas y aspiraciones y la dura realidad de la vida", "una dicotomía entre el reduccionismo materialista y la visión imaginativa", una polarización entre las creencias religiosa y la ciencia,   temas que parecen estar también presente a su manera en Saturno y Sagitario. Es como si Saturno bajara y desinflara los vagos vuelos de la imaginación neptuniana. Sin embargo, Tarnas identifica un potencial alquímico:

Los periodos Saturno-Neptuno tienden a ser de los tiempos más demandantes psicológica y espiritualmente, así como también los que más exigen la necesidad de genuina nobleza de espíritu y profundidad en la visión. Pueden engendrar un velo más oscuro en la imaginación y a la vez una espiritualidad más realista. En su forma más admirable, el complejo Saturno-Neptuno parece estar asociado con el valor para afrontar la dura y a veces trágica realidad sin ilusiones, manteniéndonos fieles a los ideales y sueños de un mundo mejor... la dolorosa brecha entre lo ideal y lo real nos inspira a comprometernos con una labor sostenida necesaria para transformar las estructuras resistentes del mundo en servicio de las intuiciones espirituales más altas.

[...] Esto está cercano al complejo Saturno-Neptuno y su potencial coniunctio oppositorum: el reconocimiento del espíritu en la materia, lo universal en lo particular, lo arquetipal en lo concreto, el brillo redentor del alma atravesando el cuerpo mortal del mundo empírico 

Es necesario no sólo que Saturno canalice la confusión y el desorden neptuniano, sino que la imaginación oceánica de Neptuno haga más flexible y suave a Saturno y que le permita entrar en contacto con los aspectos superiores de la mente, más allá de la razón.

Hasta aquí las cosas con este diagrama de los siguientes 2 años de Saturno en Sagitario, no sin recordar que existen numerosas interacciones más, las cuales son también relevantes para tener "el mapa completo" de la psicología cósmica del tiempo. Recordar también que el mapa no es el territorio y, como escribiera Marsilio Ficino, que los astros no son causa de las cosas que nos suceden sino sólo signo, letras de un texto holístico, sílabas de un poema colectivo que produce el cosmos, que producimos reflejándonos en su espejo. Lo mismo Tarnas, quien es un reconocido profesor de filosofía e historia, quien considera que la astrología no es concretamente predictiva, sino arquetípicamente predictiva, sólo permite discernir las dinámicas arquetípicas que se desenvuelven en el tiempo. Los eventos que vivimos son sólo expresiones concretas de este nivel arquetípico más profundo --una  serie de principios platónicos que yacen como fundamentos del cosmos. El ser humano existe en una interacción participatoria con esta dimensión arquetípica --un poco como el observador que afecta lo observado en la física participatoria de John Wheeler--  y con su inteligencia y voluntad co-crea y modula este cosmos desbordante de significado.  La astrología arquetipal de Tarnas tiene, por supuesto, a Carl Jung como precursor:  

La oscura psique es como un cielo interior sembrado de estrellas, cuyos planetas y constelaciones representan los arquetipos en toda su luminosidad y numinosidad. El firmamento es, en efecto, el libro abierto de la proyección cósmica, el reflejo de los mitologemas, es decir, de los arquetipos. En esta concepción se dan la mano la astrología y la alquimia, las dos antiguas representantes de la psicología de lo inconsciente colectivo. (Carl Gustav Jung, Arquetipos e inconsciente colectivo)

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El 17 de septiembre Mercurio también entra en retrógrado. Aquí una exploración muy completa del simbolismo de este planeta y de esta fase astrológica

 

Twitter del autor: @alepholo