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Gracias a un poema de Safo, científicos fechan un evento astronómico de la Grecia antigua

Arte

Por: pijamasurf - 05/18/2016

Investigadores de la Universidad de Texas prueban un nuevo software de mapeo astronómico con un par de versos de Safo

Alcé la cara al cielo,
inmensa piedra de gastadas letras:
nada me revelaron las estrellas.

Este no es un poema de Safo, sino de Octavio Paz. Entre ambos hay casi 25 siglos de distancia, tiempo más que suficiente para que las cosas cambien, incluso la manera en que el ser humano voltea a ver el cielo. El poema de Paz se titula, elocuentemente, “Analfabeto”, pues lo que intenta transmitir es ese desamparo del hombre moderno con respecto a las potencias que cruzan una vida y que pueden dirigirla, encauzarla, torcerla, o a las cuales puede sobreponerse el individuo. Las estrellas parecen tener un mensaje, pero ilegible ya para el poeta, quien se reconoce analfabeto respecto del lenguaje de los signos celestes.

Uno de los poemas más célebres de Safo (que, además, sobrevivió al curso del tiempo) alude también a la noche y las estrellas. Aunque más que un poema se trata de apenas un puñado de versos que, según refiere Gabriel Zaid, alguien tuvo la buena fortuna de elegir y transcribir en un manual de métrica “8 siglos después de que fueron escritos”. De no ser porque ese oscuro autor los quiso tomar como ejemplo, los versos se hubieran perdido para siempre. Escribió Safo:

Δέδυκε μεν ἀ σελάννα
καὶ Πληΐαδεσ, μέσαι δὲ
νύκτεσ πάρα δ᾽ ἔρχετ᾽ ὤρα,
ἔγω δὲ μόνα κατεύδω.

Transcrito:

Déduke men a selána
kai Pleíades, mésai de
núktes, pará d’érjet óra,
égo de móna katéudo.

Y traducido por José Emilio Pacheco:

Se fue la Luna.
Se pusieron las Pléyades.
Es medianoche.
Pasa el tiempo.
Estoy sola.

Carlos Montemayor:

Se han puesto la luna y las Pléyades; ya es media
noche; las horas avanzan, pero yo duermo sola.

Y Gabriel Zaid, en una versión que busca recuperar el tono popular que, de acuerdo con ciertas hipótesis filológicas, pudo tener el poema original:

La luna apagó la luz,
con las Pleias se acostó;
y, a oscuras, pasan de largo
las horas, la noche y yo.

Esta última traducción, dicho sea de paso, tiene una afinidad clara con otro poema de Paz:

Anoche
En tu cama
Éramos tres:
Tú yo la luna

Los versos, como se ve, plantean cierta dificultad a los poetas y filólogos que se han abocado a traducirlos o situarlos en su propio contexto. Y ahora, curiosamente, a este interés también se ha sumado un grupo de científicos de la Universidad de Texas en Arlington, quienes los tomaron para probar un nuevo software de cartografía astronómica con el que es posible obtener la posición de las estrellas y otros cuerpos celestes con una notable precisión.

Los investigadores utilizaron los programas “Starry Night” y “Digistar 5” para encontrar las fechas en que la constelación de las Pléyades se ocultó antes de la media noche en el año 570 antes de nuestra era, el mismo en el que se data la composición de Safo.

Con estos datos, el software determinó que el poema puede aludir a dos noches específicas: la del 25 de enero o la de 31 de marzo del año mencionado, lo cual corresponde con suposiciones que habían hecho investigadores de otros campos. En especial en estudios de literatura clásica se había notado ya la atmósfera vernal de los versos. Cornelius Castoriadis, según cita Zaid, conjeturó con notable intuición “que la escena puede situarse en la primera luna nueva de la primavera, porque es entonces cuando las Pléyades y la Luna se meten antes de la medianoche”.

Después de todo, parece ser que las estrellas todavía tienen mucho que decirnos.

Nadie quiere jugar Sega con Harrison Ford

Arte

Por: pijamasurf - 05/18/2016

El arte metapop de Brandon Bird lleva a las celebridades de culto, en obsesiones fosforecentes, a saltar de la pantalla para vivir situaciones surrealistas
nadie-quiere-jugar-sega-con-harrison-ford Harrison Ford ya no es tan popular, depués de ser Han Solo y Rick Deckard en Blade Runner, ha hecho películas aburridas y se ha vuelto viejo. La comunidad retro-gamer lo castiga. Brandon Bird, californiano de 28 años, imagina escenas absurdas con las estrellas de culto de Hollywood, sus favoritos Chuck Norris y Christopher Walken (una mención especial para el creador del Scientología, Ron L. Hubbard, el cual a veces come pizza en medio de una lectura metafísica). La obra de Bird es un mix entre el metapop, la ciencia ficción y una especie de mística delirante donde los skittles o las pringles son como plantas psicódelicas que producen visiones, e íconos como Mr.T se embarcan en un viaje iniciático por el panteón griego en medio de cielos incandescentes y se enfrentan con los monstruos hasta llegar al Elíseo para invitar a tomar el té a Atenea. Otro proyecto de Bird es uno donde le escribe cartas desde la metapersona de una serie de niños a Christopher Walken, diciendo en garabatos y crayolas cosas como "Chris queiro que ya no seas viejo, baila para siempre!". Finalmente se borran las fronteras entre los personajes que encarnan las celebridades y su participación en nuestra vidas, como viejos amigos interdimensionales que pasan a tomar una cervez a nuestro patio trasero (donde tenemos una alberca inflable) y el cielo por alguna razón se llena de un líquido de colores parecido al kool-aid. http://brandonbird.com