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Sobre la práctica de fumar escorpiones para provocarte duraderas alucinaciones

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 05/17/2016

Aunque aparentemente puede ser bastante adictivo y algo peligroso, fumar escorpiones se está popularizando aceleradamente en Pakistán, Afganistán y la India

La búsqueda del ser humano por jugar con la realidad a través de su percepción es sin duda milenaria. Cientos de sustancias han desfilado a lo largo de nuestra historia con propiedades para alterar la conciencia, incluidas plantas, secreciones animales (como el "sapito"), compuestos químicos y, también, insectos, Y la búsqueda por descubrir nuevas sustancias que nos permitan jugar con las fronteras que separan lo "real" de lo irreal parece una carrera interminable, como si respondiese a un instinto primario del ser humano. 

En resonancia con lo anterior, existe una creciente tendencia en Pakistán, Afganistán y la India a inducir estados alterados mediante una peculiar sustancia: escorpiones tostados. Sí: al parecer esta práctica, caracterizada por un intenso viaje que dura hasta 10 horas, cada vez tiene más adeptos –y conforme la lucha antidrogas ataca otros insumos, entonces fumar escorpiones adquiere aún mayor popularidad. 

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Preparación

La preparación es bastante sencilla ya que básicamente se trata de poner a secar al sol o rostizar sobre un carbón caliente un escorpión muerto. Posteriormente se colocan trozos del animal en una pequeña pipa (como las que se utilizan para fumar hachís) y se fuma. La parte más cargada es la cola, por la concentración de veneno que hay ahí, sin embargo todo el animal sirve. Mientras hay quienes mezclan el escorpión con tabaco o con hachís, los fumadores más longevos prefieren inhalar exclusivamente el humo proveniente de su cuerpo.  

 

El high

El estado dura aproximadamente 10 horas, de las cuáles la primera mitad puede ser poco agradable o incluso dolorosa, en lo que el cuerpo asimila las toxinas del veneno. Ya la segunda parte del viaje, según advierte Sohbat Khan en una entrevista para el diario pakistaní Dawn, es maravillosa: "Todo parece danzar. Los caminos, los vehículos, todo frente a mí".

 

Una sustancia muy adictiva

A sus 74 años Khan llevaba alrededor de 5 décadas consumiendo escorpiones, la mayoría de ese tiempo en respuesta a una profunda adicción que el veneno fumado de este animal le generó. En la misma entrevista Khan confiesa que su dependencia lo llevó a bajar varios kilómetros, hasta la capital regional de Peshawar, para comprar escorpiones en el mercado; esto cuando simplemente no lograba encontrar más ejemplares en las cercanías de su pueblo. Apenas hace unos meses Sohbat logró liberarse de su añeja adicción, reemplazándola por opio; "una droga vence a otra droga", asegura.  

 

Y dañina...

Aunque no existe mucha información al respecto ya que pocas son las instituciones que han prestado atención a este fenómeno, el doctor Azaz Jamal, del Khyber Teaching Hospital, asegura que las consecuencias  son graves: 

Fumar escorpiones ocasiona pérdida de la memoria a corto y largo plazo. El adicto a esta práctica también desarrolla desórdenes de apetito y sueño. Provoca alucinaciones, el estado en el que una persona percibe algo que no está presente.

Sobra decir que la descripción de las consecuencias por parte del doctor Jamal resulta en características bastante familiares y poco temibles para cualquier persona que haya experimentado con psicoactivos. Sin embargo, no puede dejarse a un lado el hecho de que al fumar escorpiones estás induciéndote un estado alterado a partir de una sustancia esencialmente tóxica (lo cual seguramente también suena familiar en la mente de quienes consumen, por ejemplo, cocaína). 

Habrá que esperar a tener más información sobre este peculiar fenómeno que, por cierto, recuerda a la novela Naked Lunch de William Burroughs –por lo estrambótico de la sustancia y por la relación entre highs e insectos). 

¿Para qué sirve el ombligo? Para llevarle LSD a Tim Leary a la cárcel

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 05/17/2016

La socialité inglesa Joanna Harcourt Smith narra su experiencia introduciendo ácido a una cárcel de alta seguridad en la que estaba preso Timothy Leary, el gurú de la psicodelia; visiones kaleidoscópicas y sexo metafísico en un encuentro eterno de sólo unos minutos

Joanna Harcourt-Smith "Leary"

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Tim Leary, que en los 60s acuñó la frase " tune in, turn on, drop out", como un mantra electrizando a la contracultura, llamando a los chicos a abandonar el sistema, a no ir a Vietnam y a crear sus propios paraísos orgiásticos reprogramando y encendiendo su cerebro... alguna vez utilizó el ombligo como botón para encenderse.

Esto es lo que narra la socialité psicodélica inglesa Joanna Harcourt-Smith para el sitioReality Sandwich: cómo cuando Timothy estaba en la cárcel por segunda vez (después de haberse escapado delizándose por un alambre de púas) trasegó un poco de papel de LSD dentro de su ombligo a la Folsom Prison de Sacramento bajo pedido de Leary, que en ese entonces era su pareja.

Joanna habla de como su ombligo siempre le había parecido feo (ya que "podías meter un dedo entero en él") e inútil, pero que desde ese día en que visitó a Leary, que estaba en una zona reservada para asesinos seriales (Charles Manson había sido su vecino de celda), su ombligo se resignificó y le encontró un "uso sagrado".

aqodyss_learyhorseLeary había sido vilipendiado por el sistema carcelario de los Estados Unidos, condenado por una cantidad irrisoria de marihuana a una sentencia de diez años; llamado "el hombre más peligroso del mundo" por el presidente Dick Nixon; tratado como un peligroso prisionero en numerosas instituciones; sin embargo, Leary había aprendido a hackear el sistema poco a poco y en algún momento hasta logró pasar su tiempo en los jardines y en la biblioteca, ya que sus respuestas en los exámenes psicométricos de las penitenciarias lo hacían ver como un sujeto rehabilitado amante de la naturaleza. Claro, el mismo Leary, psicólogo de la Universidad de Harvard, había diseñado algunos de esos exámenes.

"Un día mientras intercambiabamos un beso de despedida al final de una visita, Timothy me susurró al oído: 'Traeme un poco de ácido'".

Joanna evidentemente estaba conectada, no por nada era la pareja de uno de los hombres responsables de la revolución lisérgica y del movimiento hippie.

"En esos días tenía un amigo que era químico; cada vez que lo veía me daba unos pequeños goteros transaprentes que contenían cada uno diez mil dosis de ácido "Clear Light". A todos lados donde iba dosificaba a la gente que quería probar la experiencia. Una vez estaba en el banco y dosifique al cajero. La próxima vez que regrese mi cajero favorito ya no estaba, y pense que tal vez se había "turned on, tuned in and dropped out" (conectado, sintonizado...) y abandonado su aburrido trabajo en el banco.

"La semana siguiente me vestí para la ocasión, un largo vestido negro y una playera roja. Los colores del tantra, la antigua práctica hindú de la unión sexual".

"Cuidadosamente tome varios pedazos de una película transaprente roceados de ácido lisérgico y los coloque dentro de mi ombligo. Esa, pense, era una cavidad que no registrarían".

En el camino de San Francisco a Folsom Joanna notó que su percepción se estaba transformando. En el clásico accidente lisérgico a la Fear and Loathing in Las Vegas:

"Me di cuenta que parte de la substancia en mi ombligo, ayudada por las perlas de mi sudor, había sido absorbida por mi piel. El cielo de Californía se había vuelto azul profundo, del color de lapislázuli".

Introducir el ácido a la prisión no tuvo problemas, ni siquiera la catearon esta vez. Y poco después estaba con Timothy, vestido de pants naranjas y tenís adidas, totalmente fit por el yoga que practicaba diariamente y con su "espíritu indomable":

"Nos permitieron abrazarnos y besarnos el principio de la visita. Yo había llevado el ácido de mi ombligo a mi boca; ya me había tomado mi dosis así que suavemente le pase el ácido a su lengua. Nuestros ojos se encontraron en una mirada profunda de complicidad".

Lo que sigió depués, según la descripción de Joanna, es una especie de fusión espiritual de sexo metafísico azogando un orgasmo. Regiones holográficas de luz y unidad extática. El pie de uno de los gurús del flowerpower debajo de la mesa buscando el vórtice del vestido, como una puerta interdimensional. Promesas de amor eterno, entre radiaciones de estrellas fugaces:

"Timothy nos guío hacia un extraordinario escape de la prisión, como Houdini rompiendo sus cadenas, él era libre y estabamos juntos más allá de las restricciones de las leyes humanas".

Luego por supuesto terminó la sesión y los guardias cerraron las puertas. Y aunque segurmente Joanna exagera poéticamente lo sucedido, nos abre un portal a la vida cotidiana de un hombre como Tim Leary, que más allá de que pueda ser cuestionado por abogar por el uso masivo de los psicódelicos, en algún momento lo mismo que ser el abogado del diablo, ciertamente logró crear una realidad y manifestarla al mismo tiempo que se divirtío como uno de los grandes tricksters del siglo XX: surfeando en la cresta de las olas de su tiempo, en olas de fotones, en la nave espacial de su propio organismo.

Tim Leary

The mind is designed to design realities.- Timothy Leary

The Secret Sacred Use Of The Belly Buttoon by Joanna Harcourt Smith

RANDATA DE UN PSYCHEDELIC POP ICON:

Leary Alive After Death

Tim Leary's Eight Circuits of Consciousness

Tim Leary Vault (Fusion Anomaly)

Omphalos y Axis mundi

Winona Ryder, la ahijada de Tim Leary

Uma Thurman, cuya madre estuvo casada con Tim Leary