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8 aspectos de la realidad que Shakespeare transformó para siempre

Libros

Por: pijamasurf - 06/06/2016

Del cine a la psicología, estos campos de conocimiento y creatividad serían radicalmente distintos de no haber existido la obra de William Shakespeare

La creencia generalizada respecto de la literatura es que se trata de un entretenimiento, un arte según una consideración más generosa, pero en todo caso una actividad propia del ocio y la contemplación, del consumo pasivo. Y si se piensa desde el otro lado, es posible que en nuestra época la actividad de escribir esté también despojada del aura misteriosa que tenía antaño. En ambos casos pareciera ser que la literatura, en su doble movimiento de leer y escribir, consumir y producir, parece encasillada en eso, en la mera actividad, cuando hubo un tiempo en que se le consideraba un acto de creación, para cualquiera de las partes.

Una de las pruebas aún vivas de eso es la obra de William Shakespeare, la cual, en casi 5 siglos de existencia, ha transformado aspectos palpables de la realidad, algunos con más alcance que otros, pero todos distintos antes y después de la irrupción del genio del Bardo en el mundo.

A continuación, siguiendo parcialmente el recuento que Robert McCrum hizo recientemente en The Guardian, compartimos una perspectiva propia sobre la relevancia de Shakespeare en el mundo.

 

Shakespeare transformó el idioma inglés

Basta echar una ojeada a las obras mismas de Shakespeare y a cierto campo de la crítica para darse cuenta o saber que como autor transformó radicalmente el aspecto del idioma inglés. Además de inventar palabras específicas como “assassination” o “champion”, o ser un campeón en el arte de insultar, Shakespeare acuñó expresiones emblemáticas como “to fall in love” y “all our yesterdays”, con una inventiva tal que muchas pasaron a formar parte de la lengua corriente, hasta la fecha.

 

Shakespeare cambió el cine

 

El gran impacto de Shakespeare en la cultura humana también alcanzó un ámbito que él ni siquiera llegó a conocer: el cine. Ya en 1899, cuando el cine de verdad se encontraba en sus primeras etapas, se realizó una adaptación del drama histórico King John, y desde entonces el interés se ha sostenido. Entre las más recientes se encuentran Macbeth (Justin Kurzel, 2015; protagonizada por Michael Fassbender y Marion Cotillard), Much Ado About Nothing (Joss Whedon, 2012) y As You Like It (Kenneth Branagh, 2006). Entre las más emblemáticas, las adaptaciones de Akira Kurosawa a King Lear, Macbeth y Hamlet (con nombres distintos al título original) y la de Orson Welles (Chimes at Midnight, 1966).

Pero más allá del profundo interés de directores y actores por Shakespeare, la manera en que sus obras transformaron el cine estriba, en buena medida, en los retos que impone a quienes han querido llevarlas a la pantalla. Lo cual es paradójico, porque Shakespeare es complejo narrativa, dramática y escénicamente pero, al mismo tiempo, ofrece al lector un amplio margen de acción, podría decirse que incluso de libertad de interpretación, lo cual también explica por qué continúa vigente o por qué directores como Baz Luhrmann (Romeo + Juliet, 1996) o Gus Van Sant (My Own Private Idaho,1991) hayan podido re-crear piezas del Bardo, o incluso que su sello se distinga en un largometraje como The Lion King (Allers y Minkoff, 1994).

 

… y la música

 

Otra disciplina especialmente fascinada con la obra de Shakespeare ha sido la música, desde la cual se han buscado otras formas de interpretar la intensidad literaria y lírica de los dramas. Tres de las óperas más celebradas de Verdi tienen origen shakespereano (Macbeth, Otello y Falstaff; y hay quien cuenta Un ballo in maschera como una obra afín). Basados en Romeo y Julieta, Prokofiev compuso un ballet, Tchaikovsky una pieza orquestal y Leonard Bernstein un musical con ciertos resabios operísticos (West Side Story). Asimismo, además de la ópera de Verdi ya referida, Macbeth también inspiró un poema sinfónico de Richard Strauss. Finalmente cabe recordar la famosa obertura para A Midsummer Night's Dream (y su aún más conocida “Marcha Nupcial”, parte de la música que Mendelssohn compuso (¡a los 17 años!) por iniciativa propia luego de leer una traducción alemana de la comedia. En la música popular, otros musicales exitosos como The Boys from Syracuse (el primero en su tipo basado en una obra del Bardo, The Comedy of Errors) y Kiss Me Kate (a partir de The Taming of the Shrew, con música de Cole Porter).

 

¿Shakespeare inventó la psicología?

Es posible que sin Shakespeare no existirían las disciplinas que indagan en la psique. Harold Bloom, con cierto fanatismo, defiende que Sigmund Freud tomó muchas de las ideas fundamentales del psicoanálisis de intuiciones a las que Shakespeare arribó primero. Esto, sin embargo, no debería tomarse como una acusación, pues Freud mismo, en distintos lugares de su obra, reconoce a Shakespeare como una suerte de faro para sus inquietudes (al grado de que antes que en Edipo rey, Freud creyó reconocer el conflicto libidinal Padre-Madre-Hijo en Hamlet).

 

Shakespeare transformó la idea de culto a un autor

En la noche de sus Siete noches que Borges dedica a la cábala, el argentino comienza diciendo que por más que, como hispanoparlantes, consideremos al Quijote un libro emblemático de nuestra lengua, no por ello le adjudicamos un origen o un uso sagrado, ni creemos que porque una divinidad lo escribió puede conducirnos a una revelación sobre nuestra vida, lo cual sí sucede con el Talmud en el contexto de la cábala. No obstante, podríamos decir que Shakespeare y la “bardolatría” que lo rodea se encuentra a medio camino entre uno y otro: quizá no es un autor sagrado a quien se acude para encontrar el sentido de la vida (¿o sí?), pero tampoco se le mira del todo como un escritor más de la tradición anglosajona. A lo largo de los siglos, lectores de todos los calibres han rendido pleitesía al Bardo: leyéndolo, editándolo, polemizando en torno a su existencia, peregrinando a su ciudad de origen y más, algo que no ha sucedido con ningún otro escritor.

 

Shakespeare modificó la manera de entender la política

Entre los dramas históricos de Shakespeare y sucesos como el Watergate o la Perestroika hay casi 500 años de diferencia. Sin embargo, como espectadores podemos leerlos de maneras similares, y esto porque Shakespeare nos mostró que las intrigas palaciegas y las formas en que el poder pasa de una mano a otra son más o menos las mismas en cualquier época de la historia.

 

Shakespeare transformó la idea de la autoría (y la celebridad)

A la fecha existe una polémica (falsa para algunos) respecto de la existencia histórica de Shakespeare y, por lo tanto, la autoría única de sus obras. No sabemos si esto es cierto o no, pero sí es claro que la duda nunca hubiera surgido si Shakespeare mismo se hubiera preocupado un poco más por su obra; dicho de otro modo, si hubiera sido un poco más vanidoso o narcisista y le hubiera importado tal cosa como la “posteridad”. Pero no fue así. En vida apenas y se preocupó de dar sus obras a la imprenta o posar para el caballete de un pintor, convencido, a cambio, de que era el trabajo lo que importaba y lo que en última instancia lustraría su nombre. No se equivocó, pero no menos cierto es que planteó problemas para quienes vinieron después de él y, deslumbrados por su genio, quisieron indagar sobre la persona detrás de la obra.

 

Shakespeare, finalmente, inventó lo humano

Entre otros, quien ha defendido con mayor ahínco esta tesis es el crítico Harold Bloom, quien ha asegurado que Shakespeare fue el primer autor en delinear personajes claramente definidos, con características propias, inconfundibles. En la introducción de su Shakespeare, la invención de lo humano, Bloom incluso llega a decir que para él Yago o Falstaff tiene mucha más realidad que muchas personas que ha conocido. Lo interesante, además, es que esta cualidad no se quedó en lo meramente literario, sino que el genio de Shakespeare se extendió hacia la realidad misma y, por ejemplo, nos ofreció un modelo para enamorarnos (Romeo y Julieta), sentir celos (Otelo) o vivir la neurosis (Hamlet).

4 puntos a considerar tomados del que probablemente sea el libro más completo escrito sobre la ayahuasca: "The Antipodes of the Mind", del doctor Benny Shanon

El Soma es un dios. Cura los males más graves que el hombre puede padecer. Cura a los enfermos, hace felices a los que están tristes; nutre a los débiles, barre su miedos. A los medrosos los anima con un fuego ardiente, con pensamientos altivos inspira a los que hacen mal. Él eleva el alma de la tierra, tan grandes y maravillosos son sus obsequios. Los hombre sienten al dios fluyendo por sus venas, y exclaman con poderosos gritos.

¡Oh bebedor de soma, bebe del vino del soma!

La intoxicación de tu rapto te otorga la Luz. 

¡Hemos bebido el soma y somos ya inmortales!

Hemos logrado la luz, hemos hallado a los dioses. 

Rig Veda

Si bien en la última década la literatura científica y lo que podemos llamar "literatura de viajes" en torno a la ayahuasca se ha multiplicado exponencialmente, es poco probable encontrar un estudio superior al realizado por Benny Shanon en 2003. Su libro The Antipodes of the Mind -Charting the Phenomenology of the Ayahuasca Experience, publicado por la Universidad de Oxford, es un lúcido recuento de más de 130 tomas de ayahuasca en diferentes países de Sudamérica, así como un análisis de las experiencias de más de 178 personas entrevistadas de diferentes razas que suman más de 2 mil 500 sesiones investigadas. Shanon tiene un doctorado de la Universidad de Stanford, es profesor de psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén y autor de más de 100 papers científicos. 

The Antipodes of the Mind es un libro que nos sitúa dentro de un marco de estudio "psicológico-cognitivo" de la ayahuasca, es decir, nos da un acercamiento científico a las experiencias de este brebaje milenario que hoy es tan popular entre turistas que buscan lo mismo la sanación que encontrar sentido y trascendencia. Shanon, sin embargo, como no puede ocurrir de otra forma, es un observador participante y no olvida la dimensión cualitativa, subjetiva de su experiencia, la cual enriquece el libro y en ningún sentido compromete su trabajo, el cual es a fin de cuentas tanto una obra de antropología como de fenomenología, es decir, un estudio de la naturaleza de la conciencia (y es que sólo podemos conocer la conciencia en el plano de la experiencia subjetiva y la ayahuasca nos lleva a un escenario magnífico en los límites de lo que la ciencia conoce de la conciencia). Así tenemos un estudio de campo muy completo complementado con reflexiones filosóficas que permiten abordar el tema con la profundidad que por naturaleza requiere, ya que la experiencia de la ayahuasca es una flamante pregunta sobre el corazón de la realidad. 

El motivo de la investigación, como explica en el prólogo Shanon, tiene que ver con la extraña recurrencia de ciertas visiones y temas entre los usuarios (como el jaguar y la serpiente), lo cual lo llevó a preguntarse sobre la naturaleza de la mente y sobre si existe alguna intervención de lo numinoso o de lo transpersonal o si las visiones pueden explicarse meramente desde una perspectiva materialista, como patrones inherentes al funcionamiento del cerebro Los resultados de su investigación desafían los lugares comunes y a la vez se resisten a la interpretación espiritual del new age.  

Habiendo hecho esta introducción cuyo fin es simplemente exhortar al lector a leer el libro mencionado e informarle sobre las credenciales de Shanon, podemos proceder a enlistar aquí cuatro observaciones que hace al principio de libro, las cuales no tienen la intención específica de ser una guía para una persona que se acerca a tomar ayahuasca, pero que sintetizan con gran claridad la esencia de lo que se puede encontrar una persona que se enfrenta con la "liana de la muerte". Es debido a que estas cuatro aseveraciones son fruto de más de 130 experiencias, un minucioso análisis y una notable inteligencia, que nos atrevemos a extrapolarlas y traducirlas aquí como una guía para personas interesadas en explorar el fascinante y temible mundo de la ayahuasca.

Sobre el cuarto punto es relevante mencionar que no debe entenderse solamente como que la ayahuasca hace que las personas vean a Dios y los convierte a la religión, más allá de esta tendencia que podemos llamar "numinosa" en las experiencias, el punto que hace el doctor Shanon en el libro es que tarde o temprano la ayahuasca lo involucra a uno con la religión, ya sea que uno empiece a desarrollar una cierta fe o espiritualidad debido a lo radical de las experiencias o porque el contexto en el que se toma la ayahuasca, entre chamanes o sectas cristianas, difícilmente puede evitar lo religioso y tiene, como ocurre con la religión organizada y el manejo de poder, algunas tendencias al fanatismo. En esto vemos una doble vertiente, por una parte la ayahuasca tiene la facultad de introducirnos a lo que Rudolf Otto llamaba el "mysterium tremendum" y hacernos cambiar de paradigma, por otra parte, estamos advertidos, en este ambiente podemos fácilmente también caer en cultos, sectas y conductas fanáticas y en la misma búsqueda de lo divino perder nuestra propia integridad.

 

1. La ayahuasca es una escuela

Primero y antes que nada, llegué a la comprensión de que a lo que estaba internándome era en realidad una escuela. No habían maestros, textos o instrucciones; sin embargo, ciertamente había una estructura y un orden. El maestro era el brebaje, la instrucción era conducida durante el período de la intoxicación sin la asistencia de ninguna otra persona. Y lo que era bastante sorprendente es que había calificaciones. Cada serie de sesiones se centraba en un tema o problema. A veces, me daba cuenta del tema sólo en retrospectiva. Pero siempre había un orden. He escuchado la mismas impresiones de otras personas. De hecho, uno de los atributos con los cuales se refiere al daime [ayahuasca] en uno de los himnos de su iglesia es "el maestro de todos los maestros".

 

2. La ayahuasca es una lucha

Segundo, estaba el elemento de la lucha. Las sesiones de ayahuasca no son por ningún motivo experiencias fáciles o completamente disfrutables. Uno tiene que soportar momentos que son sumamente duros, física y mentalmente. Muchas veces tomaba el brebaje y me decía a mí mismo "¡Nunca más!". Pero finalmente seguía porque tenía un propósito, y me obligaba a confrontar las dificultades y a aprender a resolverlas. Esto fue un entrenamiento en sí mismo. Y como ocurre cuando uno supera una batalla, uno ya no es el mismo después. La constitución interna se ve afectada, y en el proceso uno experimenta una serie de transformaciones personales.

 

3. La ayahuasca es autoanálisis

Tercero, me di cuenta que uno de los aspectos de la ayahuasca es un profundo autoanálisis. Uno se ve cruelmente confrontado con su propio yo y se descubre no teniendo otra alternativa más que lidiar con las cuestiones que no son ni placenteras ni fáciles de manejar. Como un buen amigo me dijo, basado en sus propias experiencias, con la ayahuasca no hay forma de hacer trampa.

 

4. La ayahuasca te introduce a una dimensión religiosa

Último, pero no menos importante, es el nivel espiritual. Tarde o temprano esto es inevitable. La ayahuasca te introduce a dimensiones que tienen que ver con lo religioso, con la fe, con lo divino. Una gran cantidad de sesiones en las que participé fueron conducidas en el contexto de grupos con doctrinas y creencias religiosas específicas. Sin embargo, desde el principio decidí mantenerme por mi propio camino. Esto fue porque soy judío y estos grupos eran cristianos (o semicristianos), porque quería llevar a cabo investigación objetiva y sobre todo porque mi naturaleza es la de ser librepensador e individualista. Por años pensaba en mí mismo como un 'ateo devoto'. Cuando dejé Sudamérica ya no lo era. Sin embargo, pese a que me alentaron a convertirme en miembro de los grupos con los que me asocié, no lo hice ni tengo la intención de hacerlo en un futuro. Pero mi visión del mundo ha cambiado radicalmente. Decidí escribir un libro sobre esto.

 

Twitter del autor: @alepholo