*

X
Antes de decodificar el mensaje de un texto, nuestro inconsciente ya tiene una opinión formada acerca de lo que está leyendo

Los caracteres tipográficos están presentes por todas partes, desde libros hasta anuncios publicitarios: es gracias a ellos que podemos comunicarnos mediante mensajes de texto e informarnos en el ecosistema web. Pero como bien sabe cualquier diseñador editorial o gráfico, no todas las fuentes tipográficas sirven para lo mismo ni son apropiadas en cualquier ocasión.

Un caso frecuente es la aversión de los lectores asiduos a la tipografía Comic Sans, que suele ser despreciada o vista como muestra de un caracter infantil. ¿Por qué creemos que la Comic Sans es infantil y la Garamond elegante? ¿Tienen alguna base real estos supuestos?

No siempre somos conscientes de la carga psicológica asociada a las tipografías, a pesar de que estamos en contacto con ellas todo el tiempo. Por principio hay que diferenciar las tipografías serif de las sans serif, siendo las primeras más aptas para caracteres impresos y las segundas para entornos web. Esto es así porque las tipografías con serif ("patitas"), como la Times New Roman, tienen agregados que permiten a nuestro cerebro agrupar las letras de una palabra para leerla "de golpe", en lugar de letra por letra, que es lo que ocurre con las tipografías sin serif, como la Arial o la Helvetica.

Es por ello que el sitio Weemss creó este informativo infográfico para explicar algunas peculiaridades de las asociaciones más comunes a ciertas tipografías. Aquí algunos ejemplos de las asociaciones inconscientes que hacemos al observarlas.

7 consejos de Kurt Vonnegut para los habitantes del año 2088

Libros

Por: Javier Raya - 06/03/2016

El futuro ya no es lo que era, pero nuestro presente se parece cada vez más a la catástrofe que avizoraba Vonnegut en 1988

Imagen: Kurt Vonnegut In Space (Wesley Merritt)

En 1988, la compañía de automóviles Volkswagen le pidió a muchos pensadores y artistas una carta dirigida a los habitantes del planeta Tierra del futuro, concretamente del año 2088. Entre las respuestas recibidas, y publicadas en la revista TIME, estuvo la del novelista Kurt Vonnegut (1922-2007). 

Con su estilo inteligente y su humor desenfadado, Vonnegut saluda al futuro con una nota pesimista, instando a nuestros nietos y bisnietos de finales del siglo XXI a aprender a convivir con una naturaleza que no tiene ninguna preferencia por los humanos por sobre otras especies:

La Naturaleza es despiadada cuando se trata de igualar la cantidad de vida en cualquier lugar y cualquier momento a la cantidad de alimento disponible. ¿Así que qué han hecho ustedes y la Naturaleza acerca de la sobrepoblación? Acá en el pasado, en 1988, nos veíamos a nosotros mismos como una nueva especie de glaciar, de sangre caliente y listos, imparables, a punto de zamparse todo y después hacer el amor --y luego a hacernos el doble de grandes otra vez.

La preocupación de Vonnegut, "puesto que he pasado más tiempo con científicos que con redactores de discursos para políticos", es que los recursos del planeta sigan igual de mal distribuidos en el futuro que como estuvieron en sus días --que están más cerca de los nuestros que ese porvenir distante al que se dirige en su carta-- y que se continúe eligiendo a personas demasiado optimistas para puestos de poder: "Espero que hayan dejado de elegir optimistas abismalmente ignorantes para posiciones de liderazgo. Fueron útiles mientras nadie se enteraba de nada de lo que realmente ocurría --durante los últimos 7 millones de años, más o menos. En mi época, han sido catastróficos como líderes de instituciones sofisticadas con trabajo real por hacer".

La solución de la continuidad de la vida en la Tierra, para Vonnegut, no está en seguir el camino armamentista ni la vía de la individualidad capitalista, y los líderes que necesitaremos en el futuro "no serán aquellos que prometan la victoria final sobre la Naturaleza a través de la insistencia en vivir tal como vivimos hoy, sino aquellos con el valor y la inteligencia para presentarle al mundo lo que parecen ser las condiciones de rendición, severas pero razonables, de la Naturaleza", y luego aporta estos puntos clave:

1. Reduzcan y estabilicen la población.
2. Dejen de contaminar el aire, el agua y los suelos.
3. Dejen de prepararse para la guerra y empiecen a lidiar con sus problemas reales.
4. Enseñen a sus hijos, y a ustedes mismos, también, ya que estamos, cómo habitar un pequeño planeta sin matarlo.
5. Dejen de pensar que la ciencia puede arreglar cualquier cosa si le das 1 trillón de dólares.
6. Dejen de pensar que sus nietos estarán bien sin importar qué tan destructivos y derrochadores sean ustedes, puesto que podrán ir a un lindo y nuevo planeta en una nave espacial. Eso es realmente bajo, y estúpido.
7. Y así. De lo contrario.

La carta cierra con una predicción involuntaria que se cumplió mucho antes del año 2088 (aunque los autos voladores siguen en desarrollo): "Nadie tendrá que salir de casa para ir a trabajar o ir a la escuela, o incluso dejar de ver televisión. Todos se van a sentar por ahí todo el día presionando teclas de terminales de computadora conectadas a todo lo que hay, y sorber bebidas anaranjadas con popotes como los astronautas".