*

X

33 libros contemporáneos, clásicos y extravagantes para leer antes de que cumplas 30 años

Libros

Por: pijamasurf - 07/17/2016

Si la lectura es una forma de prepararse para el porvenir –en términos amplios– en esta treintena de libros podemos encontrar premisas para saber qué nos espera en los 30

Los 30 años son una edad crucial. En realidad todas la son, a su manera, pero los 30 algo tienen de non plus ultra, como si fueran la frontera en que comenzamos a decir adiós a la juventud para instalarnos de plano en la madurez, lo cual también significa recoger los primeros frutos de lo que sembramos, las consecuencias de ciertas decisiones importantes, y también la posibilidad de recomponer y rehacerse en el transcurso del camino mismo.

A continuación compartimos una lista de libros que si bien pueden leerse a cualquier edad consideramos que tocan algunos temas, experiencias y aspectos particularmente sensibles para la década de los 30. Si los libros son una forma de aprovechar la sapiencia de otros, quizá estos cumplan ese propósito para dicha premisa.

Si tienes otras sugerencias, no dudes en compartirlas con nuestra comunidad en la sección de comentarios.

 

 

Los contemporáneos

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo, Haruki Murakami

La enorme popularidad de Murakami no es casual: hasta cierto punto consiguió captar el “espíritu” de esta época, la esencia de ciertos aspectos: la soledad contemporánea, la dificultad de la relaciones, la extrañeza del individuo frente al mundo.

 

Persépolis, Marjane Satrapi

Una mirada al otro radical que sin embargo, cuando se le mira de cerca, no es enteramente extraño.

 

Nunca me abandones, Kazuo Ishiguro

Una historia de amor e identidad en clave de novela distópica.

 

Los detectives salvajes, Roberto Bolaño

¿Qué es ser joven en una sociedad en vías de desarrollo? ¿Qué es dejar de serlo y darse cuenta de que las promesas de la edad adolescente poco a poco se convierten en otra cosa con el paso de los años?

 

Dientes blancos, Zadie Smith

Una historia de amor según sucede (cuando sucede) en medio de muchas de las vicisitudes contemporáneas –porque quizá el gran tema de los 30 años, ya lo descubrirás, es el amor y sus dificultades.

 

El Buda de los suburbios, Hanif Kureishi

Aunque fue publicada originalmente en 1990 y los hechos narrados pertenecen a los últimos años de la década de 1970 y los primeros de 1980, la novela de Kureishi es otro buen retrato del paso hacia la edad adulta en las circunstancias de nuestro tiempo, que guarda cierta semejanza con el paso del rock psicodélico al new wave en la escena londinense.

 

La maravillosa vida breve de Óscar Wao, Junot Díaz

¿Es posible, ahora, ser un héroe? ¿Es posible en un país en donde uno es un inmigrante? ¿Es posible con todos los pronósticos en contra?

 

Verde Shanghai, Cristina Rivera Garza

Una de las formas posibles de ser mujer en el siglo XXI parece contarse mejor cuando a manera de telón de fondo se cuenta la historia de una inmigrante china en el México de la primera mitad del siglo XX.

 

Desgracia, J. M. Coetzee

Una novela para darse cuenta de hasta dónde la pasión puede ser negatividad pura –a contracorriente del discurso hegemónico, en el que incluso perversiones como el sadomasoquismo de 50 Shades of Grey ocurren en un ambiente controlado, higiénico, de común acuerdo.

 

 

Los clásicos

El mito de Sísifo, Albert Camus

El libro clave para entender que el absurdo de la vida es, paradójicamente, el punto de inicio para construir el sentido y propósito de la existencia.

 

Crimen y castigo, Fiódor Dostoievski

Un joven estudiante cree que le espera un destino tan grande como el de Napoleón y Mahoma, pero la realidad de sus condiciones le tiene reservado otro fin.

 

El principito, Antoine de Saint-Exupéry

Una fábula maravillosa que quizá por el diminutivo de su título creemos que está reservada a los niños; sin embargo, no es así. Con una genialidad bastante singular en la historia de la literatura, Saint-Exupéry escribió una historia que siempre nos enseña algo respecto del momento de vida en que nos encontramos.

 

El proceso, El castillo; Franz Kafka

Dos historias distintas pero de algún modo gemelas que hacen una metáfora de los mecanismos de la sociedad que el poder necesita para mantenerse funcionando.

 

El guardián entre el centeno, J. D. Salinger

Uno de los mejores libros para despedir la juventud.

 

En busca del tiempo perdido, Marcel Proust

Sí, sabemos que es una tarea titánica (la novela consta de siete tomos), pero te aseguramos que los últimos veintitantos son una de las mejores edades para emprender esta lectura. Existencialmente, es una buena forma de comenzar a ver lo que se aproxima: si alguien supo diseccionar la vida secreta de las emociones, ese fue Marcel Proust.

 

El gran Gatsby, Francis Scott Fitzgerald

Un relato breve que revela más de lo que dice sobre la transformación del amor una vez que los desenfrenos de los años jóvenes han pasado.

 

Walden, o la vida en los bosques, Henry David Thoreau

Aunque parece improbable que este libro empuje a alguien a dejarlo todo para vivir en los bosques (como hizo el autor), creemos que al menos sí servirá para mostrar la posibilidad de otra forma de vida, al margen de los imperativos sociales.

 

Hamlet, Otelo, El rey Lear, William Shakespeare

Los 20 son una gran época para leer las tragedias más importantes de Shakespeare. Algunos encontrarán ahí ciertas respuestas, otros muchas preguntas.

 

Poesía del Siglo de Oro

Descubrir la poesía del Siglo de Oro en esta edad es reconocer la grandeza y amplias posibilidades de nuestro idioma. Con Quevedo se aprende que el español sirve para hablar elevadamente del amor, y también de la mierda; con Góngora, que el nuestro puede ser un idioma en el límite de lo indescifrable; con Sor Juana, que con las palabras es posible construir laberintos; con Garcilaso, que contamos con un lenguaje luminoso, límpido.

 

"Piedra de sol", Octavio Paz

Una especie de vuelta al mundo: en este poema, Paz recorre temas como el amor, la fraternidad, las formas (y prohibiciones) del erotismo, y la vida misma. Al respecto recomendamos este podcast en que Eduardo Casar (poeta él mismo y profesor universitario) explica tanto "Piedra de sol" como "Muerte sin fin", de José Gorostiza, ambos poemas de largo aliento.

 

Lolita, Vladimir Nabokov

Un libro que admite muchas lecturas, pero que quizá tiene como principal tema el hecho de que el deseo es así: eventualmente emerge, sin importar las trabas que lo contienen.

 

Los teóricos

La repetición, Søren Kierkegaard

Otro buen libro que nos prepara para la siguiente década. Kierkegaard nos hace ver que “la existencia, esto es, lo que ya ha existido, empieza a existir ahora de nuevo”.

 

La intimidad como espectáculo, Paula Sibilia

Si bien han ocurrido muchas cosas desde que Paula Sibilia escribió este libro muchas de sus tesis se mantienen, en especial aquellas que se refieren a la transformación de la vida personal tanto en un espectáculo como en una mercancía que otros aprovechan.

 

Teoría del cuerpo enamorado, Michel Onfray

Onfray cuenta la historia del deseo erótico según ha fluido en el pensamiento filosófico, con la defensa de una visión más epicúrea y libre del amor y la sexualidad.

 

La agonía del Eros, Byung-Chul Han

Quizá uno de los filósofos contemporáneos que mejor han diseccionado la cultura actual. De manera aparentemente breve y sencilla este autor de origen coreano y formado en Alemania habla del amor, el cansancio, la transparencia y algunos otros síntomas de nuestras sociedades.

 

  

Los extravagantes

Ka, Roberto Calasso

Una ventana a la mitología hindú, que para la mente occidental es como una de esas zonas del universo que conocemos en sus detalles más mínimos y aun así nos fascinan e impresionan.

 

Diccionario jázaro, Milorad Pavic

Quizá el único libro en la historia de la literatura que de verdad puedes abrir en cualquier página y a partir de ahí seguir.

 

La mano de la buena fortuna, Goran Petrovic

Una fábula maravillosa para conservar la posibilidad de la imaginación aun con el cambio de década.

 

El libro del desasosiego, Fernando Pessoa

Sí, quizá es melancólico y hasta un poco desolador, pero también puede ser una de esas tablas que se necesitan en medio de un naufragio. No porque los 30 lo sean, pero…

 

Ficciones, El Aleph, Historia de la eternidad, Discusión; Jorge Luis Borges

Los años pasan y la obra de Borges continúa siendo extravagante. Sus temas, su imaginación desbordada (y desbordante), su forma tan original de hacer que el lector dude de su propia realidad.

 

El libro vacío, Josefina Vicens

Otro gran tema que descubres en los 30: que nadie hace de una sola vez y en el primer intento aquello que quiere. Que hay que empezar con algo, sin importar que esto “fracase” (si tal cosa existe). Y esta novela de Vicens retrata eso a la perfección.

 

Palinuro de México, Fernando del Paso

Parece posible que la obra de la generación del llamado “boom” y el realismo mágico caduque, salvo algunos pocos títulos. Así es la literatura y el gusto literario. Curiosamente, tal vez sí sobreviva la de un autor al que se incluyó poco dentro de dicho movimiento, por más que contara con todos los requisitos necesarios: Fernando del Paso. 

 

También en Pijama Surf:

"Los libros rompen las ataduras del tiempo": el elogio de Carl Sagan a la cultura escrita que no pierde vigencia

Leer a Dostoievski es como descubrir el amor o ver el mar por primera vez, es perder la inocencia ante la vida: Orhan Pamuk

El viaje del Principito por siete planetas y cuál es la enseñanza en cada uno

Kafka y la condena de la salud: ¿se puede amar en la enfermedad?

Salinger, Murakami y la secreta hermandad de los introvertidos

5 enseñanzas vitales que obtendrás al leer "El guardián entre el centeno"

¿Qué se necesita para leer a Proust?

5 libros para conocer a Roberto Calasso, uno de los grandes pensadores de nuestra época

 

Imágenes: The Dreamers (Bernardo Bertolucci, 2003) y After Hours (Martin Scorsese, 1985)

Las 6 reglas de George Orwell para una prosa clara, precisa y, sobre todo, inteligente

Libros

Por: pijamasurf - 07/17/2016

Para enfrentar los radicalismos de su tiempo, George Orwell apostó por un estilo de escritura preciso e inteligente.

Gracias a 1984, muchos conocemos bien el nombre de George Orwell. Una novela clave del género distópico y, en varios sentidos, casi profética, pues si bien se trata de una metáfora de los regímenes totalitarios de la segunda mitad del siglo XX, el genio del autor fue casi como un poder clarividente que le permitió ubicar la tendencia que seguiría el poder político desde entonces y hasta nuestra época. La famosa figura del “Gran Hermano”, por ejemplo, síntesis del estado de hipervigilancia al que aspiraban gobiernos como el de Stalin, es ahora una realidad palpable, si bien aun disimulada con múltiples recursos de distracción y goce.

Sin embargo, además de escritor de ficción, Orwell fue también un notable prosista, autor de ensayos, muchos de los cuales redactó al hilo de importantes acontecimientos como la Guerra civil española, la ya mencionada Segunda guerra mundial y, en general, ese entorno más bien bélico, caracterizado por el radicalismo de las posiciones políticas en apariencia disponibles. Orwell, devoto de la sensatez y la inteligencia, encontró en la escritura su manera de conjurar el torbellino de opiniones, argumentos, falacias, dilemas y exigencias sociales que se plantearon en su época.

De ahí, en buena medida, que el escritor se preocupara por forjar un estilo claro, preciso, transparente. Por qué qué mejor medio para transmitir una idea que un entorno límpido, donde se desarrolle con fluidez. Y, también, qué mejor manera para enfrentar los arrebatos de los extremismos.

A continuación compartimos 6 reglas que Orwell acuñó para obtener un estilo prosístico con dichas características. La explicación de cada una estas corrió por nuestra cuenta.

***

1. Nunca uses una metáfora, símil u otra figura retórica que se use habitualmente en los medios

“Todo el peso de la ley”. “Justos por pecadores”. “El rey de la selva”. Expresiones de este tipo, de tan usadas, se encuentran ya vacías de sentido. No nos dicen nada. Paul Ricoeur las conceptualizó como “metáforas muertas” porque, justamente, carecen del élan que da sustento y significado al lenguaje. ¿Por qué desperdiciar una oportunidad de comunicación con algo que no dice nada?

 

2. Nunca uses una palabra extensa cuando podrías usar una breve

En cuestiones de estilo, hay al menos dos bandos claramente diferenciados a este respecto: quienes apelan a la profusión del lenguaje y quienes apuestan más bien por la sencillez. Orwell, claramente, pertenece a este último grupo. Y justificadamente acaso, pues en el caso de los textos que buscan transmitir ideas, muchas veces la brevedad es amiga de la exposición clara y directa.

 

3. Si es posible eliminar una palabra, hazlo.

Otro consejo que abona a la concisión del discurso, tratando este como una suerte de follaje cuya poda resultará en una figura claramente comprensible para el lector.

 

4. Nunca uses un tiempo pasivo si puedes usar el activo

La voz pasiva resta fuerza al discurso y además hace al lector dar una vuelta mental innecesaria. No es lo mismo decir “La llamada fue contestada por el director” o “El director contestó la llamada”.

 

5. Nunca uses una frase en otro idioma, un término científico o jerga especializada si puedes pensar un equivalente en el lenguaje de todos los días

En general, estos casos que señala Orwell tienen algo en común: son elementos potencialmente excluyentes para los lectores. Quien no está familiarizado con cierto idioma o con algún campo especializado de conocimiento se quedará a la zaga o francamente dejará de entender un término con dichas características.

 

6. Mejor romper cualquiera de estas reglas que escribir una barbaridad

Aquí surge el Orwell que esperábamos. No el pontífice, sino el prosista furibundo que por encima de todo sitúa la inteligencia, la valentía del pensamiento, el riesgo de las ideas. Con este último consejo parece decirnos que, en efecto, es necesario escribir bien, saber hacerlo, pero más todavía tener algo inteligente qué comunicar.

 

También en Pijama Surf:

12 consejos de Ray Bradbury para los jóvenes escritores

7 consejos para jóvenes escritores de Umberto Eco

 

En español, la editorial Debate publicó recientemente una amplia antología de los ensayos de Orwell, una de las más completas en nuestro idioma.