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4 puntos a considerar tomados del que probablemente sea el libro más completo escrito sobre la ayahuasca: "The Antipodes of the Mind", del doctor Benny Shanon

El Soma es un dios. Cura los males más graves que el hombre puede padecer. Cura a los enfermos, hace felices a los que están tristes; nutre a los débiles, barre su miedos. A los medrosos los anima con un fuego ardiente, con pensamientos altivos inspira a los que hacen mal. Él eleva el alma de la tierra, tan grandes y maravillosos son sus obsequios. Los hombre sienten al dios fluyendo por sus venas, y exclaman con poderosos gritos.

¡Oh bebedor de soma, bebe del vino del soma!

La intoxicación de tu rapto te otorga la Luz. 

¡Hemos bebido el soma y somos ya inmortales!

Hemos logrado la luz, hemos hallado a los dioses. 

Rig Veda

Si bien en la última década la literatura científica y lo que podemos llamar "literatura de viajes" en torno a la ayahuasca se ha multiplicado exponencialmente, es poco probable encontrar un estudio superior al realizado por Benny Shanon en 2003. Su libro The Antipodes of the Mind -Charting the Phenomenology of the Ayahuasca Experience, publicado por la Universidad de Oxford, es un lúcido recuento de más de 130 tomas de ayahuasca en diferentes países de Sudamérica, así como un análisis de las experiencias de más de 178 personas entrevistadas de diferentes razas que suman más de 2 mil 500 sesiones investigadas. Shanon tiene un doctorado de la Universidad de Stanford, es profesor de psicología de la Universidad Hebrea de Jerusalén y autor de más de 100 papers científicos. 

The Antipodes of the Mind es un libro que nos sitúa dentro de un marco de estudio "psicológico-cognitivo" de la ayahuasca, es decir, nos da un acercamiento científico a las experiencias de este brebaje milenario que hoy es tan popular entre turistas que buscan lo mismo la sanación que encontrar sentido y trascendencia. Shanon, sin embargo, como no puede ocurrir de otra forma, es un observador participante y no olvida la dimensión cualitativa, subjetiva de su experiencia, la cual enriquece el libro y en ningún sentido compromete su trabajo, el cual es a fin de cuentas tanto una obra de antropología como de fenomenología, es decir, un estudio de la naturaleza de la conciencia (y es que sólo podemos conocer la conciencia en el plano de la experiencia subjetiva y la ayahuasca nos lleva a un escenario magnífico en los límites de lo que la ciencia conoce de la conciencia). Así tenemos un estudio de campo muy completo complementado con reflexiones filosóficas que permiten abordar el tema con la profundidad que por naturaleza requiere, ya que la experiencia de la ayahuasca es una flamante pregunta sobre el corazón de la realidad. 

El motivo de la investigación, como explica en el prólogo Shanon, tiene que ver con la extraña recurrencia de ciertas visiones y temas entre los usuarios (como el jaguar y la serpiente), lo cual lo llevó a preguntarse sobre la naturaleza de la mente y sobre si existe alguna intervención de lo numinoso o de lo transpersonal o si las visiones pueden explicarse meramente desde una perspectiva materialista, como patrones inherentes al funcionamiento del cerebro Los resultados de su investigación desafían los lugares comunes y a la vez se resisten a la interpretación espiritual del new age.  

Habiendo hecho esta introducción cuyo fin es simplemente exhortar al lector a leer el libro mencionado e informarle sobre las credenciales de Shanon, podemos proceder a enlistar aquí cuatro observaciones que hace al principio de libro, las cuales no tienen la intención específica de ser una guía para una persona que se acerca a tomar ayahuasca, pero que sintetizan con gran claridad la esencia de lo que se puede encontrar una persona que se enfrenta con la "liana de la muerte". Es debido a que estas cuatro aseveraciones son fruto de más de 130 experiencias, un minucioso análisis y una notable inteligencia, que nos atrevemos a extrapolarlas y traducirlas aquí como una guía para personas interesadas en explorar el fascinante y temible mundo de la ayahuasca.

Sobre el cuarto punto es relevante mencionar que no debe entenderse solamente como que la ayahuasca hace que las personas vean a Dios y los convierte a la religión, más allá de esta tendencia que podemos llamar "numinosa" en las experiencias, el punto que hace el doctor Shanon en el libro es que tarde o temprano la ayahuasca lo involucra a uno con la religión, ya sea que uno empiece a desarrollar una cierta fe o espiritualidad debido a lo radical de las experiencias o porque el contexto en el que se toma la ayahuasca, entre chamanes o sectas cristianas, difícilmente puede evitar lo religioso y tiene, como ocurre con la religión organizada y el manejo de poder, algunas tendencias al fanatismo. En esto vemos una doble vertiente, por una parte la ayahuasca tiene la facultad de introducirnos a lo que Rudolf Otto llamaba el "mysterium tremendum" y hacernos cambiar de paradigma, por otra parte, estamos advertidos, en este ambiente podemos fácilmente también caer en cultos, sectas y conductas fanáticas y en la misma búsqueda de lo divino perder nuestra propia integridad.

 

1. La ayahuasca es una escuela

Primero y antes que nada, llegué a la comprensión de que a lo que estaba internándome era en realidad una escuela. No habían maestros, textos o instrucciones; sin embargo, ciertamente había una estructura y un orden. El maestro era el brebaje, la instrucción era conducida durante el período de la intoxicación sin la asistencia de ninguna otra persona. Y lo que era bastante sorprendente es que había calificaciones. Cada serie de sesiones se centraba en un tema o problema. A veces, me daba cuenta del tema sólo en retrospectiva. Pero siempre había un orden. He escuchado la mismas impresiones de otras personas. De hecho, uno de los atributos con los cuales se refiere al daime [ayahuasca] en uno de los himnos de su iglesia es "el maestro de todos los maestros".

 

2. La ayahuasca es una lucha

Segundo, estaba el elemento de la lucha. Las sesiones de ayahuasca no son por ningún motivo experiencias fáciles o completamente disfrutables. Uno tiene que soportar momentos que son sumamente duros, física y mentalmente. Muchas veces tomaba el brebaje y me decía a mí mismo "¡Nunca más!". Pero finalmente seguía porque tenía un propósito, y me obligaba a confrontar las dificultades y a aprender a resolverlas. Esto fue un entrenamiento en sí mismo. Y como ocurre cuando uno supera una batalla, uno ya no es el mismo después. La constitución interna se ve afectada, y en el proceso uno experimenta una serie de transformaciones personales.

 

3. La ayahuasca es autoanálisis

Tercero, me di cuenta que uno de los aspectos de la ayahuasca es un profundo autoanálisis. Uno se ve cruelmente confrontado con su propio yo y se descubre no teniendo otra alternativa más que lidiar con las cuestiones que no son ni placenteras ni fáciles de manejar. Como un buen amigo me dijo, basado en sus propias experiencias, con la ayahuasca no hay forma de hacer trampa.

 

4. La ayahuasca te introduce a una dimensión religiosa

Último, pero no menos importante, es el nivel espiritual. Tarde o temprano esto es inevitable. La ayahuasca te introduce a dimensiones que tienen que ver con lo religioso, con la fe, con lo divino. Una gran cantidad de sesiones en las que participé fueron conducidas en el contexto de grupos con doctrinas y creencias religiosas específicas. Sin embargo, desde el principio decidí mantenerme por mi propio camino. Esto fue porque soy judío y estos grupos eran cristianos (o semicristianos), porque quería llevar a cabo investigación objetiva y sobre todo porque mi naturaleza es la de ser librepensador e individualista. Por años pensaba en mí mismo como un 'ateo devoto'. Cuando dejé Sudamérica ya no lo era. Sin embargo, pese a que me alentaron a convertirme en miembro de los grupos con los que me asocié, no lo hice ni tengo la intención de hacerlo en un futuro. Pero mi visión del mundo ha cambiado radicalmente. Decidí escribir un libro sobre esto.

 

Twitter del autor: @alepholo

Si quieres conocer realmente a alguien, mira cómo ríe: Dostoievski y la risa como huella de identidad

Libros

Por: pijamasurf - 07/24/2016

¿La forma en que reímos es una síntesis de nuestra historia y nuestra subjetividad?

Todo, en cierta forma, habla de lo que somos. Nuestra ropa, el lugar donde vivimos, las palabras que usamos, los libros que se apilan en nuestra mesa, las películas que preferimos (y las que hemos evitado), qué comemos, las rutas que seguimos cotidianamente, etc. Todo: incluso la forma en que reímos.

Hace tiempo publicamos en Pijama Surf una breve nota respecto del carácter azaroso de la risa, el hecho un tanto misterioso de su origen y las formas que adquiere en cada persona. Hay quien ríe ruidosamente, otros casi como en silencio, otros de manera entrecortada, como en un tartamudeo. En poesía se ha elogiado la risa cristalina de ciertas mujeres (lo cual parece más licencia que realidad efectiva, pero quién sabe) e igualmente tenemos la imagen de las risas cavernosas de ogros y gigantes, por poner un ejemplo.

La risa, en este sentido, es asimismo seña de identidad y acaso cabría decir también que manifestación de la subjetividad, uno de los canales por los que se expresa la historia misma de lo que somos, ese de dónde venimos que resulta en el instante presente en que reímos.

En esta ocasión quisimos nutrir esta reflexión con un fragmento del gran Fiódor Dostoievski, quien en su novela El adolescente (1875) dedicó algunos párrafos a la risa como huella, individual pero también colectiva. Desde su pesimismo, el ruso siente nostalgia de una época casi bucólica en que las risas eran francas, resultado de la bondad absoluta.

Pero más allá de esto, Dostoievski coincide en que la risa es expresión de la subjetividad misma. Para conocer realmente a alguien, nos dice Dostoievski, hay que mirar cómo ríe:

La alegría de un hombre es su rasgo más revelador, juntamente con los pies y las manos. Hay caracteres que uno no llega a penetrar, pero un día ese hombre estalla en una risa bien franca, y he aquí de golpe todo su carácter desplegado delante de uno. Tan sólo las personas que gozan del desarrollo más elevado y más feliz pueden tener una alegría comunicativa, es decir, irresistible y buena. No quiero hablar del desarrollo intelectual, sino del carácter, del conjunto del hombre. Por eso si quieren ustedes estudiar a un hombre y conocer su alma, no presten atención a la forma que tenga de callarse, de hablar, de llorar, o a la forma en que se conmueva por las más nobles ideas. Miradlo más bien cuando ríe. Si ríe bien, es que es bueno. Y observad con atención todos los matices: hace falta por ejemplo que su risa no os parezca idiota en ningún caso, por alegre e ingenua que sea. En cuanto notéis el menor rasgo de estupidez en su risa, seguramente es que ese hombre es de espíritu limitado, aunque esté hormigueando de ideas. Si su risa no es idiota, pero el hombre, al reír, os ha parecido de pronto ridículo, aunque no sea más que un poquitín, sabed que ese hombre no posee el verdadero respeto de sí mismo o por lo menos no lo posee perfectamente. En fin, si esa risa, por comunicativa que sea, os parece sin embargo vulgar, sabed que ese hombre tiene una naturaleza vulgar, que todo lo que hayáis observado en él de noble y de elevado era o contrahecho y ficticio o tomado a préstamo inconscientemente, y de manera fatal tomará un mal camino más tarde, se ocupará de cosas “provechosas” y rechazará sin piedad sus ideas generosas como errores y tonterías de la juventud.

¿Qué te parece? ¿Tiene razón Dostoievski, agudo observador de la naturaleza humana? ¿La risa es una crisálida del alma humana?

 

(Fragmento tomado del sitio Calle del Orco)

 

También en Pijama Surf: Leer a Dostoievski es como descubrir el amor o ver el mar por primera vez, es perder la inocencia ante la vida: Orhan Pamuk