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Mujer australiana muestra con gran frescura cómo en Instagram casi todo es fake y mayormente ridículo

En una cultura obsesionada por las celebridades, a veces no nos damos cuenta lo ridículo que es el culto a la imagen. Las celebridades hacen cualquier cosa para capitalizar su imagen y los fans, embelesados, rinden tributo y desean ser como las estrellas sin reparar en que las imágenes que muestran y las actitudes que toman son completamente irreales o absurdas. Es algo así como un estado de hipnosis masivo.

La comediante australiana Celeste Barber ha realizado una serie de imágenes hilarantes, consciente de cómo se utilizan las imágenes "sexys" para manipular a los consumidores, particularmente en Instagram donde todo es supuestamente muy casual y donde los usuarios pueden tener acceso a la fabulosa vida cotidiana de las celebridades --o donde cualquiera que logre aparentar tener el look de una celebridad se convierte en una celebridad. Las recreaciones de Barber en su propia cuenta de Instagram de algunas de las fotos más ridículas de las celebridades mostrando su sensualidad o simplemente fotografiando lo más inane de sus vida pero bajo el filtro de lo fabulosas que son se han ganado las risas de miles de usuarios, que ven refrescado este acto de consumir imágenes en redes sociales que de suyo es un tanto ridículo.

"Las personas están obsesionadas con las celebridades y las celebridades parecen estar obsesionadas con representar papeles de personas ordinarias... así que pensé, si esto es lo que todos hacen, entonces yo también lo voy a hacer", dice Barber.  

 

 

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Pokémon Go es mucho más que un juego: es una enorme fuente de información personal

Como bien sabemos, en los últimos días Pokémon Go ha causado una enorme sensación en todo el mundo, en cierta medida porque es uno de los primeros videojuegos en incorporar para el entretenimiento varias de las tecnologías más atractivas de nuestra época: la geolocalización, la realidad virtual y los dispositivos portátiles. La combinación sin duda es atractiva, y acaso más aún si tomamos en cuenta el componente emotivo o nostálgico del juego, importante en la “educación sentimental” de la generación millennial.

En esta fascinación, sin embargo, es posible que perdamos de vista asuntos importantes respecto del juego. Por ejemplo, que desde cierta perspectiva Pokémon Go no es sólo un juego sino el producto de una empresa con propósitos específicos o al menos claros; el más esencial de todos: generar algún tipo de ganancia. Si a esto sumamos que, en la época digital, una de las materias primas más codiciadas y valoradas es la información personal de los usuarios, podemos sospechar ya cuál podría ser parte del negocio detrás del videojuego.

 

A partir del furor desatado por Pokémon Go, algunas voces han intentado advertir sobre la información personal que el desarrollador de la app, Niantic, está recolectando de las entusiastas personas seducidas por el juego. En este sentido, hay cinco datos básicos que Niantic ya sabe de todos sus usuarios:

-Dirección de correo electrónico

-Dirección IP

-La página web que visitaste justo antes de loggearte a Pokémon Go

-Nombre de usuario

-Localización geográfica

Y otros a los que puede tener acceso si no revisaste los ajustes de privacidad y te conectas a Pokémon Go desde un dispositivo Apple (es decir, con iOS) y utilizando tu cuenta de Google. Si es así, la app puede acceder a todos los productos de Google asociados: Gmail, Google Drive, YouTube, Google Calendar, Google Maps, etc. Y recordemos que tener acceso significa lo mismo para ti que para una app: eso que tú haces cuando entras a tu Gmail –revisar tu correo, escribir uno, eliminar otros– es lo mismo que puede hacer la app o quienquiera detrás de una pantalla con el permiso y los datos para husmear en tu cuenta de Google.

Según se anunció Niantic reparó esta “falla de seguridad” específicamente para iOS, pero eso no quiere decir que no continúe recolectando la misma data.

Pero aun si el desarrollador se rehusara a tener acceso a toda esa información, por el funcionamiento mismo de Pokémon Go estamos ante la primera app que puede mapear con precisión microscópica la rutina cotidiana de una persona (ya no sólo el lugar donde trabaja y vive sino las calles por las que cruza, en cuáles camina y en cuáles usa el transporte público, qué días se encuentra en qué rumbo, etcétera).

La pregunta es cómo se usará esa información, y sobre todo quién la usará.

 

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