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El estado neural del LSD es similar al de un niño y tiene la característica de disolver el ego

Una interesante conclusión de un reciente estudio fondeado por el público y que por primera vez realizó imágenes de resonancia magnética en un cerebro bajo los efectos del LSD es que este psicodélico coloca al usuario en un estado mental similar al de un niño.

Anteriormente se habían comparado los resultados del experimento con un estado meditativo y una menor actividad de las zonas neurales que producen la sensación de un yo fijo, por lo que se describe el efecto como de "disolución del ego". Significativamente, la pérdida de actividad que existe normalmente entre el parahipocampo y el córtex retrosplenial podría ser la causante de uno de los efectos más característicos del LSD: la sensación de pérdida de identidad subjetiva que se experimenta y que, acto seguido, muchas veces es reemplazada por una “fusión” con una especie de “unidad primigenia” que puede tomar la forma de la naturaleza, Dios, el Ser.

Según uno de los autores de la investigación, el doctor Robin Carhart-Harris, conocido por reactivar los estudios neurocientíficos con psicodélicos, el estado del LSD semeja el estado cerebral libre e irrestricto del cerebro infantil, altamente imaginativo e hiperemocional: "Nuestros cerebros se constriñen y se vuelven más compartimentalizados al desarrollarnos y pasar de la infancia a la adultez, nos volvemos más enfocados y rígidos en nuestro pensamiento al madurar". En otras palabras, la mente del niño es más abierta e impresionable, al igual que la del estado psicodélico, en el cual uno puede pasar horas admirando la belleza del contorno de una silla o cosas así.

Otra característica interesante es que bajo los efectos de LSD diversas áreas del cerebro contribuyen al procesamiento visual y no sólo el llamado córtex visual, lo cual puede explicar ciertas experiencia oníricas o alucinatorias.

Rythmia, el primer centro holístico con licencia médica para administrar ayahuasca a sus huéspedes

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/15/2016

Un lujoso hotel en la selva de Costa Rica ofrece medicinas psicodélicas como ayahuasca y San Pedro a sus huéspedes, entre los cuales se cuentan varias celebridades

En la selva de Costa Rica, pero con todas las comodidades de la vida moderna, el centro de retiro y spa holístico Rythmia ofrece un plan integral de relajación y tratamiento para sus huéspedes que incluye medicina de plantas como ayahuasca y San Pedro. Lo que hace a Rythmia un lugar único es que cuenta con una licencia médica otorgada por el gobierno de Costa Rica para administrar a sus clientes --muchos de ellos celebridades y millonarios-- estas medicinas psicodélicas.

Según cuenta el fundador Gerard Powell a Reality Sandwich, para obtener la licencia debieron cumplir con el criterio del gobierno costarricense, construir rampas para minusválidos, una unidad de cuidados intensivos equipada y mantener a doctores 24 horas al día en el hotel. Durante las ceremonias, diversas enfermeras se encuentran siempre cerca de los usuarios para asegurarse de que nada salga mal. Al parecer, para obtener la licencia es necesario tener mucho dinero.

En Perú, por supuesto, existen numerosos centros en los que se ofrecen ceremonias de ayahuasca, algunos incluso certificados por organizaciones internacionales como Safe Ayahuasca Retreat. Sin embargo estos centros, que van desde lujosos hoteles hasta experiencias mucho más discretas en la profundidad de la jungla sin comodidades mayores a una choza o una maloka, no tienen una licencia médica. Dicho eso, ciertamente el boom del turismo de la ayahuasca está haciendo que haya cada vez más opciones, algunas de las cuales están integrando la medicina occidental. 

Existe gran controversia sobre la interacción entre la ayahuasca y las dinámicas de consumo capitalistas --y es que al aprovechar una oportunidad de negocios el capitalismo parece trastornarlo todo, extraer su valor de mercado y triturar el espíritu original. En este caso al menos lo saca de contexto, y en un viaje psicodélico el contexto y las tribulaciones que se deben superar (ese descenso simbólico al inframundo) hacen el alma del viaje. No obstante, Powell explica a Reality Sandwich que si bien está de acuerdo en que parte de lo que enriquece la experiencia de la ayahuasca es viajar a la selva y salir de la zona de confort para encontrarse con esta medicina en su hábitat natural y con las personas que han cultivado una relación mágica con ella, lo que está ocurriendo es que muchas personas están probando la ayahuasca en "sus sofás en Hollywood" (claramente su target son celebridades y millonarios, como WILL I AM de Black Eyed Peas, quien da un favorable testimonio sobre este centro en su página). Por ello ofrece un punto intermedio, un lugar con chamanes calificados, en medio de la selva de Costa Rica, con un plan integral de sanación que incluye yoga, masajes, detox y demás herramientas de tratamiento y cuenta además con todas las comodidades, desde comida gourmet hasta reconocidos naturópatas.

Sobre el boom del turismo psicodélico, el chamán ayahuasquero Víctor Cauper Gonzáles dijo recientemente: "Ahora es una industria: los occidentales se dieron cuenta de que hay dinero de por medio. Muchos centros de retiro son administrados por occidentales, de una manera similar a la minería ilegal. Llegan y roban nuestra antigua sabiduría y la venden para obtener ganancias".

Rythmia se vende como un lugar "para despertar a través de la inteligencia de la naturaleza", "una vacación de transformación" y un "Life Advancement Center"; ciertamente tiene una sofisticada estrategia de marketing que seguramente atraerá al jet set en búsqueda de no quedarse fuera de la jugada, de todo el "hype" de la ayahuasca. Podemos ver en esto una mercantilización o una glamurizada corrupción de los valores de la ayahuasca, pero también una señal del enorme potencial de sanación e integración que ofrecen este tipo de medicinas en una sociedad que no puede liberarse de su programa económico hipercapitalista, pero que sí puede buscar experiencias transformadoras dentro del sistema.