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Vivimos en la era de la hiperconectividad, y algunas personas simplemente necesitan estar revisando su correo electrónico para no perder el control

La tecnología informática prometía liberarnos para que pudiéramos trabajar menos y tener más tiempo libre. Pero, debido a que ahora estamos conectados en todas partes, a veces esto suele ir en el sentido contrario, y siempre estamos disponibles, susceptibles al estrés de que en cualquier momentos recibiremos un mensaje, una orden o al menos información que pide nuestra atención. 

Una de las razones por las que muchas personas padecen un estrés crónico en nuestra era hiperconectada es porque sus bandejas de entrada están siempre recibiendo correos electrónicos y les es difícil no reaccionar a los menajes no leídos. Joe Pinsker, periodista de tecnología de The Atlantic, sugiere que el mundo puede dividirse entre aquellos que pueden tener cientos y hasta miles de mensajes sin leer sin que esto les incomode y aquellos (entre los que se incluye a él mismo) que simplemente no logran aguantarse y tienen que checar su email y depurar su bandeja de entrada. Y son muchas las personas como Pinkser que no toleran tener correo no leído: un estudio de 2012 sugiere que el 70% de los correos de trabajo son atendidos dentro de los 6 segundos posteriores a que son recibidos. Se podría decir que el email es una especie de máquina pavloviana. 

Otra investigación, realizada por la profesora Gloria Mark de la Universidad de California Irvine, midió los signos vitales de un grupo de trabajadores cuando no recibieron email durante 1 semana y notó que sus niveles de estrés se reducían considerablemente. El estudio hizo una recomendación para las empresas: los correos que no son urgentes deberían enviarse en paquetes a ciertas horas y el resto del día debería estar libre. 

Mark cree que el efecto que tiene el email tiene que ver con el hecho de que los individuos lo experimentan como un signo de tener control. "Aquellos que sienten la urgencia de checar el email son más susceptibles a sentir una pérdida de control y perderse de información", explica. En otras palabras, no se sienten cómodos en la incertidumbre y sienten estrés de no estar "dentro del loop". 

El email constante tiene además un serio efecto en la productividad de las personas. Según Gloria Mark, las personas tardan unos 25 minutos en regresar a su tarea después de que son interrumpidas. De hecho, la interrupción se ha hecho tan común a la dinámica cotidiana de trabajo que cuando la gente no es interrumpida durante un cierto período reaccionan voluntariamente interrumpiéndose, normalmente checando el correo electrónico (aunque no han recibido ningún aviso). Esto muestra un problema de déficit de atención colectivo; una adicción al email, a la fragmentación y a la distracción. 

Esta división quizás deba matizarse. Por ejemplo, algunas personas constantemente checan su correo cuando están realmente involucradas y emocionadas en un proyecto y, cuando el período de interés baja, entonces también el poder que tiene el email sobre ellos disminuye. De cualquier manera, si tu trabajo no te lo exige, es muy recomendable que limites tus tiempos de recibir correos electrónicos a ciertas horas para no estar en un proceso de atención intermitente todo el día.

Se inunda casa de pastor que afirmaba que los desastres naturales son castigo de Dios contra los homosexuales

Medios y Tecnología

Por: pijamasurf - 08/28/2016

Un gentil recordatorio de que Dios, de existir, tendría un irónico sentido del humor

Alegrarse por las desgracias ajenas no es un ejercicio de buen karma, pero muchos vieron un acto de justicia poética al conocer la historia de Tony Perkins. Perkins es presidente del Family Research Council, una asociación abiertamente conservadora y homofóbica, quien una vez afirmó que el huracán Joaquín era un castigo divino por la legalización del matrimonio homosexual, así como otras medidas liberales. Sin embargo, una serie de tormentas en Louisiana, donde vive Perkins, arrasaron con 40 mil hogares, entre ellos su casa.

Otras joyas de la mentalidad de Perkins son celebrar que Uganda “mate a los gays” como esfuerzo por “elevar la conducta moral” y opinar que la alta tasa de suicidios en los jóvenes de la comunidad LGBT se explica porque son conscientes de su “anormalidad”. Perkins tuvo que escapar en una embarcación cuando la inundación empezó a entrar en su casa, en una tormenta de proporciones bíblicas sin duda, que los científicos consideran un efecto del cambio climático.

Pero Perkins se lo toma con filosofía, pues comentó que los cristianos afectados por la inundación estaban a prueba en un “inspirador ejercicio espiritual” y que debían agradecer a Dios por considerarlos “dignos de sufrir por obra suya.” 

Obviamente no celebramos este irónico giro del destino, e incluso si lo interpretamos desde un punto de vista religioso, parece un elocuente testimonio de que Dios, lo divino o simplemente lo impredecible de la naturaleza, desafía el carácter moral de cualquiera de sus autoproclamados voceros.