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Un extraordinario texto para introducirnos a la riquísima imaginación de los místicos de Irán y su exploración de los mundos celestes al interior del alma humana

Le debemos en gran medida al filósofo e iranólogo francés Henry Corbin la introducción del misticismo sufí y mazdeísta en Occidente. Con sus traducciones y glosas de las obras, Corbin logró reencantar a las almas sensibles a la belleza de la filosofía hermética, neoplatónica, zoroástrica e islámica que podemos encontrar en las obras de luminarias como Ibn Arabi y Suhrawardī, entre otros. La obra de Corbin no tiene desperdicio y debe situarse junto con la de Jung y la de James Hillman, como uno de los grandes movimientos intelectuales del siglo XX a favor de eso que el poeta John Keats llamó "la elaboración de alma" como forma de habitar en el mundo ("The world is the 'vale of Soul-making"). Elegimos este libro como el mejor acercamiento al universo espiritual de Irán, ya que el texto cuenta con una antología que va desde los autores místicos del Irán mazdeísta al Irán chiíta, traducidos por Corbin, además de una frondosa introducción de cerca de 100 páginas de este gran académico quien por su propio mérito fue también un gran místico.  

Cuerpo espiritual y Tierra celeste nos introduce a una de las ideas centrales de Corbin, aquella de que la imaginación es un órgano de percepción de mundos sutiles y en sí misma un mundo real, la luminosa geografía del alma. Corbin explica que los autores de su antología hablaban de un "octavo clima" del  "mundo de Hurqalya" y de lo que el llama el mundus imaginalis para diferenciarlo de "lo imaginario". Este mundo es un continente perdido pero que no yace en un espacio distante sino dentro de nosotros y el cual se vuelve accesible una vez que hayamos realizado una transformación interna, esto es, el cuerpo espiritual con el cual se revela la Tierra celeste. Explica Corbin:

el mundus imaginalis es el lugar, el mundo en el que “tienen lugar”, y “su lugar” no sólo las visiones de los profetas, las visiones de los místicos, los acontecimientos visionarios que experimenta cada alma humana en el momento de su exitus de este mundo, los acontecimientos de la Resurrección menor y de la Resurrección mayor, sino los gestos de las epopeyas heroicas y de las epopeyas místicas, los actos simbólicos de todos los ritos de iniciación.

El mundus imaginalis, así como el alma misma y la imaginación, tienen una función mediadora entre el mundo sensible de las formas materiales y el mundo inteligible o la inteligencia pura en la que la luz angélica es un canto eterno a la divinidad. En otras palabras, la imaginación es lo que conecta al plano de la materia y de los sentidos con el mundo espiritual. Es a partir de una cohesión imaginativa que se establece un contacto con los mundos sutiles y, junto con la oración, la fe y la meditación, se construye una especie de vehículo espiritual que es lo que permite el acceso a las ciudades paradisíacas que son descritas en la soteriología islámica como refulgentes construcciones de pierdas preciosas y reinos angélicos de goce perpetuo --este acceso que es simbolizado como una peregrinación, en la que el fiel viaja hacia lo desconocido siguiendo la luz de su fe, en realidad ocurre en el interior del individuo, como una depuración de la percepción. Este espacio imaginal:

es el lugar en el que cuerpo y espíritu se funden, el lugar en el que el espíritu toma cuerpo como un caro spiritualis, "corporeidad espiritual". No es perceptible con los ojos de carne del cuerpo perecedero, sino con los sentidos del cuerpo espiritual o cuerpo sutil, que nuestros autores designan como los "sentidos del más allá", los "sentidos hūrqalyāvī".

Corbin nos invita al viaje más fantástico que podamos imaginar, al corazón mismo de la imaginación, que contiene en su núcleo el paraíso mismo. Puesto que es posible para el místico que ha logrado establecer su cuerpo sutil "contarse como rey del espacio infinito" aunque este confinado "en una cáscara de nuez" sin que esto signifique el delirio o la locura, sino, al contrario, su máxima sanidad --su santidad, su cuerpo de luz. Y es que incluso en una pizca de arcilla del tamaño de un grano de sésamo están contenidos infinitos mundos, y el alma misma es un holograma del universo. Para concluir compartimos una de las más bellas historias de creación que muestra la potencia de la imaginación creadora que despliegan los místicos de Corbin:

La creación de la Tierra celeste de la arcilla restante de Adán:

Debemos saber que cuando Dios creó a Adán, que fue el primer ser humano formado, sobró un resto de arcilla. Con ese resto Dios creó la palmera, de tal modo que esta planta (najla, palmera, es femenino) es la hermana de Adán; luego para nosotros es como una tía paterna. La teología la designa de este modo y la asimila al creyente fiel. Alberga secretos extraordinarios como no los contiene ninguna otra planta. Ahora bien, después de la creación de la palmera, quedó oculto un resto de la arcilla con que se había formado la planta; este resto representaba el equivalente de un grano de sésamo, y con este resto Dios hizo una Tierra inmensa. Como en ella colocó el Trono y todo lo que éste contiene, el Firmamento, los Cielos y las Tierras, los mundos subterráneos, todos los paraísos y los infiernos, es todo el conjunto de nuestro universo el que se encuentra íntegramente en esta Tierra, y sin embargo, todo ese conjunto no es, con relación a la inmensidad de esa misma Tierra, más que un anillo perdido en un desierto de nuestra Tierra. Esa Tierra encierra maravillas y sorpresas que somos incapaces de enumerar, y ante las que la inteligencia queda impresionada.

En esa misma Tierra Dios ha creado en cada alma (y en correspondencia con cada alma) universos de glorificación cuya himnología no se interrumpe ni de día ni de noche, ya que sobre esa misma Tierra se ha manifestado la magnificencia de Dios y su poder creador resplandece ante los ojos de quien la contempla. Hay muchísimas cosas que son imposibles racionalmente, es decir, muchísimas cosas ante las que la razón ha establecido la prueba decisiva de que eran incompatibles con el ser real. Pues bien, todas esas cosas existen sin embargo en esa Tierra. Es la inmensa pradera en la que los místicos teósofos sacian su mirada; por ella se desplazan, van y vienen como les place. En el conjunto de los universos que componen esa Tierra, Dios ha creado especialmente un universo a nuestra imagen (un universo que mantiene un paralelismo exacto con cada uno de nosotros). Cuando el místico contempla este universo, se contempla a sí mismo, a su propia alma. ‘Abd Allāh Ibn ‘Abbās aludía a algo semejante, según lo que se cuenta de él en un determinado hadiz: “Esa Kaaba es una morada entre otras 14 moradas. En cada una de las siete Tierras hay una criatura semejante a nosotros (nuestro homólogo), de tal modo que en cada una de las siete Tierras hay un Ibn ‘Abbās que es mi homólogo”. Esta tradición ha gozado de gran aceptación entre los místicos visionarios. 

(El título completo de este texto que viene en la obra de Ibn 'Arabī Las iluminaciones de La Meca es: Sobre el conocimiento de la Tierra que fue creada con el resto de la semilla de arcilla de Adán, y que es la Tierra de la Verdadera Realidad, con la mención de las sorpresas y de las maravillas que contiene).

Más sobre este tema en el podcast de Cadena Áurea de Filosofía La imaginación como un órgano de percepción.

 

Twitter del autor: @alepholo

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Fragmentos del Hagakure: 15 perlas de sabiduría samurái para encarar la vida

Libros

Por: pijamasurf - 08/01/2016

La disciplina, el honor, la valentía, la fidelidad: el camino del guerrero es un buen símil para el camino de la vida y las dificultades de la existencia

En una ocasión pasada compartimos en Pijama Surf un acercamiento al Hagakure, el manual de los guerreros samurái que compiló Yamamoto Tsunemoto en 1716 como parte de una sistematización que hasta entonces había corrido de boca en boca, entre maestros y alumnos adscritos a esta disciplina.

A la letra, Hagakure significa “hojas ocultas”, pero también “oculto por las hojas”, y grosso modo se trata de una guía que condensa la vida del guerrero samurái, que en sus muchos aspectos tiene como cualidad distintiva y lazo de unión la impecabilidad.

La fuerza, el honor, la fidelidad a cierto régimen de vida, la espiritualidad, la calidad de ciertos lazos personales: todo ello conforma un camino que lo mismo en el ínterin que en la meta final se sustenta en lo impecable del actuar, de las decisiones tomadas y de los pensamientos en donde inicia. En este sentido, el Hagakure preconiza una vida de acciones pero también de propósitos, valiente y disciplinada pero también mística, propia de un guerrero y no exenta de épica.

A continuación compartimos 15 fragmentos que reflejan esta naturaleza del “camino del guerrero”. Además, invitamos a nuestros lectores a consultar la otra nota que dedicamos a este libro, en donde encontrarán más información al respecto.

 

La existencia pierde su importancia cuando se está obligado a elegir entre vida e integridad.

 

Si eres muy estricto, tus subordinados se volverán desleales. Pero si confías de más en ellos serán indisciplinados.

 

Una vez que una persona ha adquirido iluminación respecto de un asunto, tendrá una mente iluminada que le permitirá entender más.

 

Responderé a tu pregunta: “¿Qué es lo más importante en el corazón de un guerrero?”. La respuesta es: “Desear con toda el alma y en cada instante de todos los días lograr tu propósito”.

 

Un guerrero carece de valor hasta que se levanta por encima de todos y permanece firme en medio de la tormenta.

 

Si una lluvia repentina te sorprende desprevenido, no corras tontamente por el camino ni te protejas en las cornisas de las casas. De cualquier forma te mojarás. Acéptala desde el inicio y continúa tu camino. De este modo no te perturbará una pequeña llovizna. Lleva esta lección a todo.

 

Cuando te enfermes o te encuentres perturbado, sabrás quiénes son tus verdaderos amigos. Si alguien que considerabas tal mantiene su distancia en esas condiciones, deberías considerarlo un cobarde.

 

El secreto para un matrimonio feliz es este: Trata a tu esposa toda la vida como el primer día; de ese modo no habrá lugar para el descontento.

 

Para encontrar a un aliado de corazón leal hay que mirar no más allá de la casa de un guerrero que es fiel a sus padres. Todo guerrero debería mantener su compromiso con sus padres desde lo profundo de su espíritu; de otro modo, cuando ellos mueran, estará lleno de arrepentimiento por no haber hecho lo que debió.

 

La sabiduría proviene de poner atención a las personas sabias. El amor proviene de luchar siempre por el bien de los demás y por poner a los otros antes que uno mismo. La valentía surge sólo con apretar los dientes y tener la determinación de estrellarse con cualquier barrera que se interpone en el camino, sin pensar en las consecuencias.

 

Ciertamente no hay nada más importante en la vida que lo que hacemos en este momento, en el presente. La vida entera de una persona consiste en nada más que un momento que sucede a otro y a otro. Una vez que se comprende esto, el guerrero no tiene más de qué preocuparse, pues se da cuenta de que lo único que tiene que hacer es vivir el momento presente con toda la intensidad posible.

 

La vida es únicamente el vapor que se disipa con el instante. Uno debería pasar su vida haciendo aquello que disfruta. Es tan corta que es absurdo emplearla en cosas que se detestan.

 

Si mantienes tu espada desenvainada y empuñada, entonces nadie se atreverá a acercarse a ti y no tendrás aliados. Pero si nunca la expones, se oxidará y se ensuciará, y los demás pensarán que eres débil.

 

Conforme el tiempo pase y las personas envejezcan y decaigan, ajusta el paso para alcanzar a aquellos que van delante de ti; comienza a vivir con salud y quizá cumplas tu sueño de una servidumbre prolongada hacia tu señor. Cuando todos destacan, es arduo mantenerse en pie, pero conforme los demás empiezan a declinar, se vuelve mucho más sencillo alcanzar la grandeza.

 

Cada mañana un guerrero debería comprometerse con la muerte. En la meditación matutina, mírate asesinado de múltiples maneras: atravesado por flechas, baleado, muerto por espadas y lanzas, arrastrado por una ola, calcinado en un incendio, alcanzado por un relámpago, agonizante en un terremoto, en caída libre desde una gran altura o abandonándote a una tristeza abrumadora. Un viejo guerrero dijo: “Desde que sales a la puerta estás rodeado por la muerte. Desde que dejas tu casa estás rodeado de enemigos”. Este dicho no es sólo una parábola, sino una forma de prepararte para tu destino.

 

(GIFs: Ghost Dog: The Way of the Samurai (Jim Jarmusch, 1999))