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La dimetiltriptamina o DMT es un compuesto psicodélico poderoso que se encuentra en la naturaleza y en el cuerpo humano.

El DMT o dimetiltriptamina es un compuesto psicodélico de la familia de las triptaminas. Esto quiere decir que la estructura del DMT es análoga a la de sustancias como la serotonina y la melatonina, mientras que sus funciones son semejantes a las de otras triptaminas psicodélicas como la psilocibina. El DMT actúa como enteógeno y esta capacidad de provocar estados alterados de conciencia es la razón por la cual las tribus amazónicas lo han consumido ceremonialmente desde tiempos inmemoriables, bajo la forma de ayahuasca.  

Algunas plantas a partir de las cuales puede sintetizarse DMT son la anandera spp, también conocida como "yopo" o "cohoba" en Sudamérica, la mimosa tenuiflora, la acacia spp y la psychotria viridis, entre otras, aunque actualmente ya puede ser fabricado en un laboratorio y presentarse en forma de cristales. 

La presencia de DMT en varias especies de plantas y animales resulta sorprendente y se debe a que es un constituyente natural del sistema nervioso central. Hoy en día los científicos intentan descubrir qué funciones tiene la dimetiltriptamina que se encuentra endógenamente en el cuerpo humano, ya que los restos de esta sustancia en la orina y células cerebrales de las personas indican que es elaborada naturalmente por nuestro organismo. Esta es la razón por la cual el investigador J. C. Callaway sugirió la posibilidad de que el DMT esté relacionado con las "alucinaciones oníricas", es decir los sueños que tenemos mientras dormimos. 

Por otro lado, hay quienes como Rick Strassman han señalado que el DMT podría estar vinculado con las experiencias cercanas a la muerte. Strassman especula además que esta sustancia es sintetizada en la glándula pineal, que ha sido considerada por varias tradiciones místicas como "el tercer ojo", pues está relacionada con la capacidad de experimentar visiones trascendentales. 

Los efectos del DMT son poderosos y casi instantáneos. Puede llevar a quien lo toma de un estado de "normalidad" a un estado alterado de conciencia en cuestión de segundos, lo cual para algunos puede resultar desorientador o atemorizante. A diferencia del LSD el DMT no tiene un componente de euforia, y el LSD es un alucinógeno más potente. Por otro lado, la duración de un viaje de DMT es mucho más corta pero sumamente intensa, si bien la experiencia puede durar literalmente unos cuantos minutos. Quienes han probado DMT con frecuencia reportan sensaciones de expansión mental sumamente emocionales y visiones vívidas y elaboradas difíciles de poner en palabras, además de comunicaciones con otros seres o experiencias de unidad cósmica, lo cual ha hecho a la dimetiltriptamina portadora del mote de "molécula espiritual".

Hoy hace 61 años Gordon Wasson se convirtió en el primer extranjero en comer hongos con María Sabina

Psiconáutica

Por: pijamasurf - 08/08/2016

Uno de los viajes de hongos más importantes en la historia moderna de las sustancias psicodélicas

Una velada del 29-30 de junio de 1955 el micólogo, periodista y banquero estadounidense Robert Gordon Wasson participó en una ceremonia de hongos psilocybe en Huautla de Jiménez, México, iniciando lo que sería una legendaria práctica entre turistas psicodélicos, académicos y hasta rockstars. Wasson es una de las figuras claves en la revolución psicodélica de los 60 al abrir brecha para que otro académico, el doctor Tim Leary, buscara la misma experiencia mágica en nuestro país, el detonador de su cruzada por expandir la mente de una nación con LSD. 

La curiosidad de Wasson por los hongos alucinógenos había sido picada por una carta del poeta Robert Graves y por el trabajo del etnobotánico de Harvard Richard Evans Schultes, quien mencionaba los en ese entonces legendarios hongos usados por los aztecas. Fue en al principio de los 50, cuando Wasson era vicepresidente de J&P Morgan, que inició sus viajes a México.  

Wasson había presenciado una ceremonia en 1953 pero no había participado. Sin embargo, después de haber localizado el lugar donde se realizaban estas ceremonias en la Sierra Mazateca de Oaxaca, en 1955, junto con el fotógrafo Allan Richardson, pudo probar las mieles del mítico teonanácatl (la carne divina). La historia de cómo logró conocer a María Sabina es un tanto oscura: Wasson se presentó en la sede municipal y le dijo a un oficial llamado Cayetano Mendoza que sabía que ahí se realizaban ceremonias con hongos. Según cuenta John Allen en su libro Mushroom Pioneers, Mendoza, sorprendido y quizás asustado, no supo reaccionar más que llevándolo a casa de una "sabia", quien podía revelare el secretos de los nti xi tjo. María Sabina luego contaría que se sintió obligada a darle acceso a Wasson --quien se convertiría en su amigo-- por ser llevado por una autoridad. El filtro de la historia haría controversiales las subsecuentes expediciones de Wasson ya que algunas de éstas fueron infiltradas y fondeadas --inadvertidamente para Wasson-- por la CIA, como parte del programa secreto de control mental MK ULTRA. Comúnmente se cree que Wasson no sabía esto y simplemente aceptó los generosos fondos provistos por el científico James Moore; no obstante, el conspiranoico John Marks considera tener pruebas de que Wasson trabajaba para la CIA.

En lo que es la primera descripción académica de un viaje de hongos, Wasson escribió:

Los patrones se convertían en estructuras arquitectónicas, con columnatas y arquitrabes, patios de un esplendor majestuoso, orfebrería en tonos brillantes --oro, ónix y caoba-- todos armoniosa y astutamente arreglados, la más deliciosa profusión extendiéndose en todas direcciones. Estas visiones arquitectónicas parecían orientales, aunque en cada etapa notaba que no podían identificarse con ninguna región oriental en particular.

Wasson quedó sumamente impresionado con los hongos y con la curandera María Sabina; recomendaría la experiencia a intelectuales y celebridades, siendo él mismo sumamente influyente como parte de una élite cultural económica. Su impresión lo llevaría más tarde a la conclusión de que los "hongos mágicos" eran la mítica bebida de los dioses que aparece en los himnos védicos, el soma y, junto con Albert Hofmann, a concebir la noción de que otro hongo, el cornezuelo de centeno, jugó un papel preponderante en los Misterios de Eleusis. Estas teorías no han podido comprobarse, aunque sin duda son fascinantes.