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Sri Nisargadatta: vendedor de puros, padre, esposo y maestro iluminado

Filosofía

Por: pijamasurf - 08/10/2016

Sus padres lo nombraron Maruti y vivió como un hombre común hasta que un día conoció a su gurú y su vida cambió para siempre

Sri Nisargadatta fue un maestro espiritual poco común; su fecha de nacimiento no es del todo conocida, pero investigaciones realizadas con sus familiares indican que llegó a este mundo un día de marzo de 1897. La fecha coincidió con un festival hindú dedicado a Hanuman Yanti, el dios mono que también es conocido como Maruti, y este es el nombre que sus padres eligieron para él. Su padre llevaba por nombre Shivrapant y era un hombre pobre que a veces trabajaba como sirviente doméstico en Bombay, en la India. Posteriormente se ganó la vida como agricultor en una pequeña villa de nombre Kandalgon, de tal forma que Maruti casi no tuvo ninguna educación formal.

Después de su cumpleaños número 18 su padre murió dejándolo a cargo de su viuda, cuatro hijos y dos hijas. La pequeña granja no era suficiente para alimentarlos a todos y tanto Maruti como su hermano mayor dejaron la villa para ir a Bombay en busca de trabajo. Tras intentar vender ropa para niños y tabaco, Maruti prefirió esto último y empezó a vender puros hechos a mano. El negocio le permitió salir adelante económicamente y decidió casarse y tuvo un hijo y tres hijas. Hasta aquí su vida había sido la un hombre totalmente común, pero eso estaba apunto de cambiar.

Uno de sus amigos era devoto de Sri Siddharameshwar Maharaj, un maestro espiritual perteneciente a una secta del hinduismo llamada Navnath Sampradaya. Una tarde su amigo decidió llevarlo a conocer a su gurú y esto lo transformó todo para Maruti, quien dejó testimonió de lo que sucedió a continuación en su libro I am that o Yo soy eso:

Cuando conocí a mi gurú, él me dijo: “Tú no eres lo que crees que eres. Encuentra lo quieres. Observa ese sentimiento de “yo soy” y encuentra tu verdadero ser”. Él dijo “regresa a ese estado de ser puro en el que el “yo soy” aún está en un estado de pureza antes de ser contaminado con “Yo soy esto” o “yo soy aquello”. Tu carga es la de las identificaciones erróneas del ser. Abandónalas todas”.

Mi gurú me dijo: “Confía en mí cuando te digo: tú eres divino. Tómalo como una verdad absoluta. Tu gozo es divino, tu sufrimiento también es divino. Todo viene de Dios. Recuerda siempre. Tú eres Dios, sólo tu voluntad se hace”.

Yo lo obedecí porque confiaba en él. Hice lo que me dijo, todo mi tiempo libre lo pasaba observándome en silencio y ¡qué rápido hizo eso una diferencia. Mi maestro me dijo que me enfocara en el sentimiento de “yo soy” con tenacidad y no lo dejara ni por un momento. Mi gurú me dijo que atendiera este sentimiento de “yo soy” y no prestara atención a nada más. Yo sólo obedecí y no seguí ningún tipo particular de respiración, meditación o estudio de las escrituras. Sin importar lo que pasara, yo desviaba mi atención de ello y me concentraba en el sentimiento de “yo soy”, puede parecer simple, incluso burdo.

Mi única razón para hacerlo era que mi gurú me había dicho que lo hiciera. Sin embargo, ¡funcionó! La obediencia disuelve poderosamente todos los deseos y los miedos. Yo hice lo mejor para seguir sus consejos y en poco tiempo reconocí en mi interior la verdad de su enseñanza. Lo único que hice fue recordar constantemente su instrucción, su rostro, sus palabras. Esto llevó a la mente a cesar, en la quietud de la mente me vi a mí mismo como soy: ilimitado.

Yo sólo seguí el consejo de mi gurú de concentrarme en el sentimiento de “yo soy”. Solíamos sentarnos horas juntos, con nada más que el “yo soy” en mi mente y pronto la paz, el gozo y un amor que todo lo abarca se volvieron mi estado normal. En ello todo desaparecía: yo, mi gurú, la vida que habas vivido, el mundo a mi alrededor. Sólo permanecía la calma y un inconmensurable silencio.

Después de esa experiencia, Maruti quedó atrás y Sri Nisargadatta emergió; aunque siguió atendiendo su tienda, ganar dinero dejó de ser su enfoque principal. Tras la muerte de su maestro, decidió dejar Bombay en 1937 para volverse un peregrino mendicante y viajar durante 8 meses por la India. Después de este período y mientras se dirigía de vuela a su hogar se dio cuenta de que los conflictos habían abandonado su conciencia para dar paso al gozo, de tal manera que pasó el resto de sus días en Bombay, donde daba dos discursos al día y recibía visitantes que buscaban su instrucción. Sri Nisargadatta, antes Maruti, dejó el plano terrenal a la edad de 84 años, el 8 de septiembre de 1981.

Profesor de Harvard reinterpreta el sueño de Chuang Tzu y desaconseja "aceptarte tal como eres"

Filosofía

Por: pijamasurf - 08/10/2016

Aceptarse a uno mismo suena bien en los manuales de superación personal, pero en realidad esto sería un impedimento para encontrar y reconocer tus propias fallas

Chuang Tzu soñó que era una mariposa. Al despertar ignoraba si era Tzu que había soñado que era una mariposa o si era una mariposa y estaba soñando que era Tzu.

"Aceptarnos tal como somos" es uno de los mayores lugares comunes de la ideología new age pero, según el profesor Michael Puett de la Universidad de Harvard, esto podría impedirte reconocer y mejorar en tus áreas de oportunidad. Puett es especialista en filosofía china, y en una entrevista con Quartz habló de cómo esta ola de autoaceptación en realidad sería negativa para el desarrollo personal, pues para el confucionismo la clave está en aceptar el cambio, incluido el que ocurre en nosotros mismos.

"La presunción común que muchos de nosotros hacemos sobre el ser es que nuestra meta como individuos es buscarnos en el interior, encontrar nuestro verdadero ser, y tratar de ser tan auténticos y leales a nosotros mismos como podamos. Pero esto asume que nuestro ser es estable", afirma.

Y es que la tradición filosófica china destaca el ser más como un producto desordenado de hábitos que se van reproduciendo a lo largo de la vida, y no como una esencia estable que debemos proteger y procurar. Eso que llamamos "personalidad" erróneamente, es el resultado de la recurrencia (o necedad) en ciertos hábitos del carácter; aceptar todas esas pequeñas fallas, como aconsejan los gurús motivacionales, nos impediría superar los hábitos nocivos en pos de unos mejores.

El consejo de Puett es hacer como Chuang Tzu y tratar de promover pequeños cambios cotidianos que nos liberen de los peligros de las identidades fijas e inamovibles; podemos "comenzar utilizando ligeros cambios en el tono de voz, observar a la gente de forma ligeramente distinta. Cuando hacemos esto, nos damos cuenta muy pronto de cómo somos criaturas de hábitos". De ese modo, el sueño de Chuang Tzu nos enseña que el filósofo bien puede cuestionar su "esencia" y preguntarse si realmente es él quien sueña ser una mariposa o si todo lo que conoce no es más que el fugaz sueño de una mariposa.

No se trata de juzgarnos severamente a nosotros mismos, sino de aprender que el ser mismo es cambio: "nuestra noción del ser radical, libre, individual y verdadero al cual siempre debemos ser sinceros y auténticos es de hecho muy poco común en la filosofía". Anclarnos a una noción prestablecida y supuestamente auténtica de "nuestro ser" en realidad nos impide aceptar el cambio como la condición de todo lo existente, de lo cual formamos parte.