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El festival Comunité 2017 anuncia su line-up: música, conciencia y ecología

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 09/26/2016

La segunda edición de Comunité se llevará a cabo el 6 de enero en Tulum, México con una sofisticada propuesta de música y conciencia.

El festival Comunité acaba de anunciar la primera parte de su line-up de lo que será su segunda edición, a celebrarse el 6 de enero del 2017 en el Parque Dos Ojos, en Tulum, México. El festival mantiene su compromiso con una curaduría y un concepto que lo hace diferenciarse de la abundancia de ofertas musicales que se encuentran en la Riviera Maya en esas fechas. Musicalmente tiene la intención de mantener un alto nivel de calidad dentro de diversas propuestas electrónicas, combinando artistas europeos con artistas emergentes de la escena latinoamericana, bajo la idea de exponer al público a propuestas creativas innovadoras” promoviendo valores hacia “un bienestar, físico, mental y espiritual”.

Lee nuestra reseña de Comunité 2016

Esta edición, según los creadores, busca retomar la misión de esta fusión de elementos a lado de cenotes y selva, para integrar el arte con la ecología. Para ello Comunité busca crear las condiciones adecuadas, de curaduría, servicios y producción sustentable para que se puedan producir experiencias no sólo de diversión sino también de conciencia. 

La propuesta se desdobla en un diseño sonoro y conceptual basado en las dos energías polares del Sol y la Luna. En el escenario solar se priorizarán sonidos más vinculados con la energía diurna, desde world music al nuevo techno andino y sonidos de madera, orgánicos. El escenario lunar tendrá una narrativa hipnótica, más ligada a la exploración nocturna.

Communité además movilizará una comunidad temporal en la zona, con campings y espacios curados para los artistas en el Parque Dos Ojos.  

La misión instaurada desde el año pasado, en el que se hizo un screening del documental Cowspiracy con la presencia del director, es el consumo solamente de alimentos veganos. 

Este año el festival se ha juntado con  la organización Restore Coral, que busca restaurar el coral de la zona y crear una normativa para un turismo ético. Esto es algo apremiante ya que se cree que cerca del 75% de la densidad del coral de la zona se ha perdido. El festival brinda la opción de hacer donaciones a esta iniciativa

 

LINE-UP (MÁS POR ANUNCIAR):

AMBIQ (LIVE BAND) / OMAR S (LIVE ACT) / LAWRENCE / THOMAS MELCHIOR /  SONJA MOONEAR / KYLE HALL / ITALOJOHNSON / MARGARET DYGAS / FRED P / JOSEP / DENGUE DENGUE DENGUE (LIVE) / SAKRO / KOS (LIVE) / OLY / VARHAT / KLIK & FREAK (LIVE) / LEO LEAL / COMUNITÉ SOUNDSYSTEM / VERA / SOUL OF HEX (LIVE) / KUNIYUKI (LIVE) / AVALON EMERSON / PEDRO SALGADO / PROJECT PABLO (LIVE) 

Facebook: Comunité

Website: http://comunite.mx

 

El estado nación fue una solución histórica a problemas concretos. Pero con el cambio del mundo, esta organización también debe transformarse

La historia de los grupos y sociedades humanas se remonta a los parentescos primigenios, a las familias, tribus, hordas y confederaciones, así como a la historia de lo que hacen ciertos grupos para diferenciarse de otros con el objetivo de mantener el poder. La creación de estados modernos fue una solución para unificar principados o feudos en pugna; para protegerse mejor de enemigos comunes, como un pacto de no agresión entre señores, quienes no necesariamente buscaban una mejor integración identitaria de sus súbditos (y probablemente no les importaba demasiado). 

A raíz del Brexit, muchos analistas pensaron que en lugar del camino hacia un estado plurinacional, el mundo daba un paso hacia atrás, hacia un neofeudalismo. Los mapas tienen la extraña particularidad de hacernos pensar que el mundo se divide en países, cuando las únicas divisiones y fronteras están en nuestras mentes. Las etnias, el multilingüismo, las identidades en pugna, todo eso ha estado presente siempre, mucho antes de la globalización. Se trata, según algunos investigadores del orden político, de cómo basamos la jerarquización.

Las últimas revoluciones industriales fueron posibles gracias al modelo de estado nación, a las economías nacionales y a las vías de apertura e intercambio entre bloques económicos, pero las actuales naciones en realidad son parodias de las tradiciones nacionales que las precedieron. Grupos de ricos aplastan a los pueblos pobres, se quedan con sus recursos y su cultura, la cual después reivindican como propia y defienden a ultranza.

Según Brian Slattery de la Universidad de York, en Toronto, Canadá, la existencia de los estados nación se basa en la creencia de que “el mundo está hecho naturalmente de grupos distintos, nacionalmente homogéneos o tribales, que ocupan porciones separadas del globo”. Pero la evidencia antropológica está en contra de este prejuicio: desde la Antigüedad, las culturas prosperan juntas y perecen más por defender sus particularidades que por nutrirse de sus diferencias. 

A decir del investigador, la existencia misma del Estado depende de una mentira básica: “La suposición de que la identidad y bienestar de una persona está atada de manera central al bienestar del grupo nacional es errónea simplemente como hecho histórico”. A pesar de que las naciones surgen para garantizar la paz al interior de un territorio, desde 1960 ha habido más de 180 guerras civiles a nivel mundial: esto es, guerras de una nación consigo misma, como la actual en México.

¿De qué más sirve la idea de lo nacional si no es para preservar la paz? En democracias débiles y con poco acceso a la educación, sirve para controlar mejor a la población. El sociólogo Siniša Maleševic del University College Dublin piensa que los remanentes de las lealtades antiguas que impulsaron la creación de mitologías nacionalistas sólo sobreviven como “nacionalismos banales”, como los deportes, los himnos, los programas de televisión e incluso los reality shows.

El modelo de socialización del futuro deberá tomar en cuenta las investigaciones no sobre las ventajas de la diversidad étnica, sino las de la inclusión oficial. Esto se traduce en que todos los grupos que forman parte de un país deben tener acceso al poder, no solamente a la representación electoral. Según Jennifer Neal de la Michigan State University, el algoritmo ganador para la paz y prosperidad de un país es permitir la formación de enclaves étnicos, pero no demasiado cerca unos de otros. Tomando como medida el ejemplo de países con gran diversidad étnica, racial y lingüística como Singapur, Suiza o la antigua Yugoslavia, la distancia entre enclaves debería ser de 56 km, así como garantizar una relativa autonomía de los estados y su participación en las decisiones del grupo. 

Con información de New Scientist.