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Descubrimiento del astrólogo Robert Schmidt adelantaría en dos siglos el nacimiento de la astrología

¿Quién fue el padre de la astrología? Según lo transmitido por el astrólogo romano Firmicus Maternus, la fundación del arte celeste se remontaría a la figura del legendario maestro Hermes Trismegisto. No obstante, en la búsqueda de un candidato digno, debemos mirar más allá del mito, a sabiendas de que el gran Hermes es en realidad una leyenda compuesta por diversos elementos formulados en el contexto cultural del helenismo egipcio. El tres veces grande es un símbolo bajo el que se agrupa toda una escuela de pensamiento de la cual hemos escrito en un artículo previo. Si nos circunscribimos a los hechos históricos, la pregunta por los orígenes de la astrología sigue sin ser respondida. El linaje fabulado de la astrología transfiere el saber de Hermes Trismegisto a Asclepio, de Asclepio a su discípulo Anubo y de éste a Nechepso y Petosiris, quienes habrían difundido el arte secreto por medio de sus escritos entre los griegos. Tomando esto como referencia, podemos sostener sin problema alguno que Hermes Trismegisto es el padre de la astrología desde el punto de vista mítico, pero desde una mirada más realista debemos sospechar que su personaje se compone de al menos tres personalidades históricas en lo relativo a su rol como fundador de la astrología.

Al respecto el astrólogo, traductor e investigador Robert Schmidt lanzó recientemente un controvertido anuncio ante la comunidad astrológica. Junto a su esposa Ellen Black, el director de Project Hindsight asegura haber encontrado al hombre que inventó la astrología occidental. Según su hipótesis, la astrología es el resultado del trabajo de sistematización de Eudoxo de Cnidos, (390-337 a.C.), quien fuera discípulo de Platón en la Academia de Atenas, del pitagórico Arquitas de Tarento en Italia y del afamado médico Filistión Siciliano, además de haber estudiado fundamentos cosmológicos con los sacerdotes egipcios de Heliópolis. Con el tiempo, Eudoxo se convirtió en el más reputado matemático de su tiempo, al punto de despertar los celos de Platón, según nos cuenta Diógenes Laercio. Al regresar a su isla natal, Eudoxo fundó un observatorio, se integró a la asamblea de gobierno y propuso leyes justas que le garantizaron renombre por todas partes del mundo griego.

Tras el comunicado de Schmidt la polémica no se hizo esperar. Muchos se muestran escépticos y cuestionan los fundamentos sobre los que se basó para elaborar su hipótesis. Hasta ahora no ha publicado los documentos de su investigación, pero se espera que lo haga dentro de muy poco tiempo, ya que están pendientes los argumentos que justifican su arriesgada tesis. Sin embargo, ya adelantó algunos detalles interesantes. Recordemos que antes de la existencia de la astrología horoscópica, es decir, de aquella que utiliza cartas astrales elaboradas a partir del ascendente, los babilonios ya contaban con una forma rudimentaria de oráculo astrológico, basado en la observación directa del cielo nocturno. A ello añadían predicciones elaboradas según el día de nacimiento dentro del calendario mesopotámico. De acuerdo al político y filósofo Marco Tulio Cicerón, Eudoxo de Cnidos fue un “hombre de ciencia” que jamás dio crédito a los augurios que realizaban los sacerdotes babilonios. Este registro se contradice con una referencia del naturalista y escritor romano Plinio Segundo, quien afirma que: “Eudoxo ha intentado mostrar que de todas las ramas del conocimiento, la magia es la más ilustre y beneficiosa”. Schmidt se cuelga de esta última cita para plantear la posibilidad de que tanto Cicerón como Plinio dijeran la verdad, pues Eudoxo habría elaborado un sistema astrológico propio a partir de sus reproches hacia la práctica babilonia. Esto quiere decir que nunca fue un escéptico de la astrología en sí misma, sino más bien un crítico del sistema astrológico babilonio, y que a partir de su reprobación del mismo, elaboró un modelo más racional y ordenado, que hoy conocemos como astrología helenística.

 

Es evidente que la posición de Schmidt se ve débil con lo presentado hasta el momento, pero aún falta que publique todo el material de su investigación. Entonces se podrá formular un juicio al respecto. Pero para entender lo que asegura es imprescindible distinguir entre los oráculos astrales de los babilonios y la astrología horoscópica. Mucha gente cree que las cartas astrales se utilizan desde hace miles de años, cuando la verdad es bien distinta. Las más antiguas datan del siglo II a.C. y fueron levantadas por astrólogos que hablaban en griego. Antes de ello existía una forma primitiva de augurios astrales, pero carentes de mapas celestes y que no poseía el elaborado sistema de atribuciones planetarias y zodiacales que encontramos en la astrología horoscópica posterior. De allí que Robert Schmidt esté planteando la posibilidad de que Eudoxo de Cnidos sea el creador de todo el andamiaje teórico que sostiene la práctica de la astrología occidental, con sus triplicidades, cuadruplicidades, casas, sectas, aspectos, etcétera. Lamentablemente ninguna de sus obras ha llegado hasta nosotros, por lo que no cabe otra posibilidad más que contentarnos con los pocos comentarios que otros escribieron sobre su vida y obra.

Dejando a salvo la hipótesis de Schmidt, pues parece plausible, es obvio que el complejo edificio astrológico no pudo ser obra de un sólo hombre, ni siquiera en su primera formulación. Es precisamente en razón de aquello que, junto a Eudoxo, queremos proponer otros dos nombres que también son necesarios para compendiar los orígenes de la astrología horoscópica, y cuyo papel dentro de la historia cuenta con mayor respaldo. El primero es Beroso el caldeo, sacerdote mayor del templo de Esagila en Babilonia. Este oficiante del dios Bel Marduk estuvo en actividad durante principios del siglo III a.C. y fue reconocido como un excelente cronista de la historia de Babilonia, habiendo escrito una revisión completa de tres tomos bajo el patronazgo del rey seléucida Antíoco I Sóter. En gran medida, su fama se debe a que escribió en griego koiné, que en aquel entonces constituía lengua franca para toda la zona mediterránea y el medio oriente. Pero además de su labor como historiador, fue un célebre astrónomo y astrólogo, llegando a establecer una escuela astrológica en la isla griega de Cos. Probablemente éste fue el primer centro de formación para astrólogos fuera de Babilonia y un importante punto de expansión para la disciplina fuera de los confines de Mesopotamia. El precedente es sustancial, por cuanto Beroso establece un puente entre la astrología babilonia, que no conocía de mapas celestes, y la astrología helenística posterior, que desarrolla un trabajo basado en cartas astrales propiamente tales.

El otro nombre que conviene agregar es el de Hipsicles (190-120 a.C.), matemático y astrónomo griego nacido en Alejandría. Hipsicles tiene un papel absolutamente primordial en el desarrollo de la astrología occidental, pues fue él quién desarrolló por primera vez el procedimiento matemático para calcular el grado zodiacal ascendente, permitiendo con ello erigir un horóscopo o figura astral. Publicó su trabajo con el nombre de Ἀναφορικός o «Sobre las ascensiones», obra en la que presenta una serie de proposiciones sobre progresiones aritméticas para el cálculo del ascendente. A Hipsicles se le atribuye además el haber dividido el círculo en trescientos sesenta grados siguiendo la costumbre babilonia, y logrando que dicha convención fuera adoptada por toda la geometría posterior. Esa misma división aparece en el círculo del zodíaco, dividido en doce sectores de treinta grados cada uno. Por si fuera poco, el aludido compuso el Libro XIV de los Elementos de Euclides, que trata sobre la inscripción de los sólidos platónicos en la esfera. Aunque lo propuesto por Schmidt resulta fascinante, pues adelanta en dos siglos el nacimiento de la astrología, lo cierto es que sin el trabajo matemático de Hipsicles es imposible levantar una carta astral. Esa es la razón por la que los más antiguos horóscopos datan del siglo II a.C., misma época en la que vivió el susodicho. Por lo tanto, lo que Eudoxo de Cnidos pudo haber hecho es sentar las bases racionales y los principios arquetípicos que rigen la mecánica celeste aplicada a la astrología. Planteándolo así, obtenemos una visión mesurada sobre lo que anunció Schmidt.

Ahora bien, estos tres hombres —Eudoxo, Beroso e Hipsicles— representan no sólo tres de las más descollantes personalidades tras el nacimiento de la astrología, sino que también podrían ser los individuos en los que se inspiró la figura de Hermes Trismegisto. Naturalmente, habría que añadir otros nombres relacionados con los orígenes de la magia y la alquimia, como Zósimo de Panópolis, pero estos tres representan bien la arista astrológica de Hermes. Pero que nadie se engañe. La astrología surge de fuentes babilonias y se perfecciona en manos de los sabios griegos que vivían en Egipto, en una época en que los reyes eran también griegos. El aporte de los egipcios a la astrología es tardío y limitado, aunque no por ello menos relevante. Egipto le enseñó una extraordinaria cosmología a Eudoxo, pero fue Babilonia la que le mostró esa astrología primitiva, que navegaba en ausencia de mapas astrales, y que él parece haber reformulado de manera más ordenada y sistemática. Beroso formó la primera generación de astrólogos griegos, quizá influido por las reformas de Eudoxo. Pero hasta que no aparecieron los cálculos de Hipsicles, cien años después de Beroso y doscientos después de Eudoxo, no se pudo contar con cartas astrales.

La astrología es el resultado de muchas culturas en diálogo permanente. Prácticamente todos los pueblos entre la cuenca del mediterráneo y el creciente fértil aportaron algo en su formulación. Hermes Trismegisto es la personificación de los sabios en todas estas naciones de la Tierra. Tal vez no sea tan importante el nombre de quien inventó este arte, sino el principio de sabiduría que se nos transmite por medio de su estudio y práctica. En cuanto a nosotros, sus discípulos más recientes, seguiremos mirando al cielo en busca de respuestas, tal como lo han hecho muchos otros en cada pueblo y civilización que ha pisado este planeta. 

 

Twitter del autor: @cubicado

Históricamente, las imágenes han sido usadas como vehículos para transmitir fuerzas o como emblemas de contemplación espiritual; en el podcast de filosofía "Cadena Áurea" estudiamos cómo han sido usadas las imágenes en la filosofía neoplatónica y en diferentes tradiciones esotéricas

 

Vivimos invadidos por las imágenes pero poco nos detenemos a reflexionar sobre su poder. Lo cierto es que las imágenes operan mágicamente en nosotros, ya sea porque nosotros les conferimos poder --proyectando nuestros deseos, miedos e ilusiones-- o porque la imagen, por naturaleza o artificio, es capaz de captar y transmitir fuerzas espirituales. En el cuarto episodio del podcast Cadena Áurea conversamos sobre la relación entre la magia y las imágenes en la filosofía platónica, en la magia medieval y renacentista y en la modernidad, con los logos corporativos y la publicidad. Tratamos también de entender la teoría de la fabricación de imágenes mágicas que los antiguos concibieron como un medio para vehicular el cosmos en la Tierra, basándose en el sistema de las correspondencias, signaturas y analogías. La imagen refleja la cualidad particular del momento en el que fue creada, incorporando las influencias de los astros y su armonización con el plano simbólico. Diálogos de Ernesto Priani y Alejandro Martínez Gallardo. Producción: Ignacio Bazán.

0-5:00/ Intro/ ¿Las imágenes pueden ser usadas para vehicular fuerzas, conectar con el cosmos y recibir sus influencias?/ Las signaturas y analogías: una teoría de magia antigua/ Las imágenes en el neoplatonismo/ La construcción de las imágenes en correspondencia con los astros/ Una imagen del Sol para la alegría/ Girasoles y el espíritu de las flores. 

5:00-10:00/ Marsilio Ficino y las claves para construir imágenes mágicas/ Una imagen de Saturno/ Una imagen de Júpiter/ Una imagen de Marte contra la timidez/ Una imagen de Venus/ Una imagen de Mercurio para la Inteligencia/ Una imagen de la Luna en Cáncer/ El momento imprime la configuración del cosmos/ Otro tiempo, sin relojes, guiado por el cosmos/ "¿En cada cosa están implicadas todas las otras cosas?"/ La vinculación entre el hombre y el cosmos/ El alma es un ritmo/ Espejos y resonancias.

10:00: 15:00/ El tiempo es el alma del cosmos/ Un extracto del Picatrix: Hermes y la tecnología simbólica de la imagen/ Hermes y las imágenes para regular la polis/ El poder de los emblemas/ Las imágenes corporativas/ Las cuatro bestias del Apocalipsis, los cuatro evangelistas, las cuatro constelaciones fijas del zodiaco.

15:00-20:00/ Imágenes transculturales/ Jung, Platón y los arquetipos/ ¿Un origen esotérico de los símbolos zodiacales?/ La cualidad especial de cada momento: los ritmos del tiempo/ Las imágenes que reflejan el tiempo natural/ Un ejemplo práctico para utilizar la magia de las imágenes/ Una imagen del Alma del Mundo, cortesía de Ficino.

20:00-23:30/ El Microcosmos en tu habitación/ La magia de las imágenes en lo cotidiano/ Las imágenes como ontología/ ¿Vivimos en un holograma? (sample Brian Greene)/ La cueva de Platón, los agujeros negros y la realidad holográfica/ Outro.

Material adicional:

Marsilio Ficino, en De Vita, dice:

Los rayos de los planetas (como dicen los astrólogos) pueden imprimir en las imágenes, como también lo hacen con otras cosas, poderes ocultos y extraordinarios, que van por otro lado que aquellos conocidos. No son de hecho privados del alma, están vivos y dotados de sentido y tienen máxima eficacia sobre el espíritu. Son pues energías diversas según cada estrella y también varían según el planeta o estrella sus rayos.

Es tradición de los árabes que, cuando se fabrican imágenes según el debido ritual, nuestro espíritu inmerso completamente en la obra de arte y en las estrellas por imaginación y emoción, se une con el espíritu mismo del mundo y con las radiaciones astrales por las cuales se mueve el espíritu del mundo; es así que unido viene a ser causa por la cual, del espíritu del mundo, a través de los rayos, se vierte sobre la imagen el espíritu de cualquier estrella, o sea, una virtud vivificante, aquella que en particular está en armonía con el espíritu de aquel que hace la obra (el ritual).

Ficino explica cómo fabricar una imagen para que tenga las propiedades benéficas de un planeta:

Para una vida feliz, hacían una imagen de Júpiter en una piedra clara o blanca. Era de un hombre coronado, sentado sobre un águila o un dragón, vestido de amarillo, hecha en una hora afortunada en la que Júpiter estaba ascendiendo o en un signo de exaltación. Contra la timidez, en la hora de Marte, cuando la primera faz de Escorpio estuviera ascendiendo, fabricaban la imagen de Marte coronado. Para curar las enfermedades: elaboraban una imagen del Sol en oro, en su hora, cuando la primera faz de Leo estuviera ascendiendo con él: un rey en su trono vestido de amarillo con un cuervo y la forma del disco del Sol. Para alegría y fuerza, la imagen de una joven Venus sosteniendo flores y manzanas en sus manos vestida de amarillo y blanco en la hora de Venus, cuando la primera faz de Libra, Tauro o Piscis estaba ascendiendo con ella. Hacían la  imagen de Mercurio para la  mejora de la inteligencia.. cuando la primera faz de Géminis estuviera ascendiendo. Pare el crecimiento la Luna en Cáncer… una mujer hermosa con cuernos en la cabeza sobre un dragón o un toro con serpientes en sus piernas  o en su cabeza.

El manual de magia medieval Picatrix:

Hermes fue el primero en construir imágenes a través de las cuales sabía regular el Nilo contra el movimiento de la Luna. Este hombre también construyó un templo al Sol, y sabía ocultarse de todo para que nadie lo viera, aunque estaba en el interior. También fue él quien en el este de Egipto construyó una ciudad de 12 millas de largo en la que construyó un castillo con cuatro puertas en cada una de sus cuatro partes. En la puerta del este puso la forma del Águila, en la puerta del oeste la forma del Toro, en la puerta del sur puso la forma del León y en la puerta del norte puso la forma del Perro. En estas imágenes introdujo espíritus que hablaban con voces, y nadie podía entrar a la ciudad más que con sus permisos… Alrededor de la circunferencia de la ciudad colocó imágenes labradas y las ordenó de tal forma que por su virtud los habitantes de la ciudad se hacían virtuosos y se protegían de todo mal y daño.

Esto es lo que en Techgnosis Erik Davis llama "tecnología simbólica", Hermes logra el objetivo de regular la polis:

No con máquinas brutas sino con una tecnología simbólica: imágenes mágicas que canalizan las corrientes ocultas del cosmos. [La tecnología de Hermes] instituye bondad en los habitantes, protegiéndolos del lado oscuro de las pasiones humanas.

 

Botticelli-primavera (2) 

Esperanza Parra López, en su ensayo "El esoterismo en La Primavera de Botticelli":

Todo esto sucede porque como Ficino demuestra en su tercer libro De Vita, llamado De Vita coelitus comparanda, él era un experto en las propiedades mágicas de las piedras y de las hierbas porque cada planeta le confería unas virtudes tanto a las plantas como a las piedras. Pero, por encima de todo, hace hincapié en el hecho de que existen dos tipos de magia, una magia demoníaca que es ilícita y perversa, y una magia natural, útil y necesaria. El único tipo de magia que él había practicado y aconsejado era la buena y útil, la magia naturalis. Este cuadro es pura magia ficiniana y vamos a ver por qué, como dice Yates: “Ficino evita a Saturno. La Primavera es un talismán esencialmente venusiano de Botticelli que refleja la magia de tipo ficiniano”.

El místico alemán Jacob Böhme (1575-1624), sobre la magia y la voluntad:

La magia es la madre de la eternidad, del ser de todos los seres; porque se crea a sí misma, y se entiende en deseo. Es en sí misma,  nada más que una voluntad y esta voluntad es el gran misterio de las maravillas y los secretos, porque se convierte a sí misma en figuración llevando la sed de su deseo al ser a través de la imaginación. Es el estado original de la naturaleza. Su deseo hace una imaginación, y esa imaginación o figuración es la sola voluntad del deseo. Pero el deseo hace en la voluntad un ser tal como la voluntad es en sí misma.

* Comentario sobre la frase de Böhme: Aleister Crowley y la magia como intención:

 

 

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