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Un arrobador vistazo a la intimidad de uno de los escenarios más hermosos a los que tenemos acceso, el bosque.

There is pleasure in the pathless woods.

– Lord Byron

Tal vez, cuando nadie lo observa, el bosque revela cosas tan hermosas que nuestra imaginación aún no alcanza a asir. Pocos espacios remiten con mayor fidelidad al término "santuario" que estos lugares, vigilados por árboles y adornados con ecosistemas seriados, que encabezan musgos, helechos, líquenes y fantasmas. 

Este video documentado por el micólogo Paul Stamets, por cierto un tipo bastante inspirador, nos ofrece un vistazo a la intimidad del bosque. Esquivando el ritmo ordinario del tiempo, gracias a la instalación de cámaras que filmaron de manera ininterrumpida cientos de horas, este timelapse nos revela un fenómeno inédito para la mayoría: el nacimiento y crecimiento de distintas especies de hongos y otras plantas.

El material es parte de un largo y paciente estudio de Stamets, abocado a descubrir y entender el papel de los hongos dentro del bosque, su relación con los árboles, la tierra y el resto de los habitantes. Pero más allá del valor científico de este ejercicio, que sin duda será bastante rico, lo que esta vez nos lleva a compartirlo es la prístina belleza de lo que ocurre ahí adentro, en el bosque: la temporalidad biológica, húmeda, que jadea en silencio y presume un ritmo perfecto. 

El bosque guarda secretos, y quizá los suyos sean los más preciosos de todos.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

 

Por qué los gatos se sienten atraídos por las personas a las que no les gustan los gatos

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 09/29/2016

Un enigma de seducción y manipulación... Y una serie de técnicas para conseguir la elusiva atención de los gatos

Los amantes de los gatos, para su desdén, han observado que estos fascinantes y elusivos felinos tienden a verse atraídos por las personas a las que no les gustan los gatos. La revista Slate resuelve este enigma deconstruyendo el comportamiento de los "cat haters" para que "nosotros, los amantes de los gatos podamos aprender una cosa o dos".

El artículo de Slate explica que cuando una persona a la que no le gustan los gatos está en una habitación con un gato, trata de evitar mirarlo a la vez que nota su ubicación en el espacio y cuando el gato se le acerca la persona lo acaricia pero sólo una vez, generalmente, luego se aleja y espera que el gato se retire. Esto, hacerse el difícil, paradójicamente suele hacer a una persona más atractiva para la mente de un gato.

De aquí se desprende una técnica de seducción gatuna, que es dejar que se acerque, ofrecer la mano, dejar que se frote contra tu mano y que te huela y luego quitarla; probablemente luego el gato frotará su cola contra tus piernas. 

Otra técnica, que puedes implementar después de esto es lo que llaman "caricia intermitente". Acaricias al gato de la cabeza a la cola, como si la cola midiera unos 10 o 15 centímetros más. Haces esto una vez y esto detonará en el gato la expectativa de que será acariciado otra vez. Pero tú no lo haces. Unos minutos después vuelves a hacerlo.

La última técnica es la siguiente. Espera a que el gato esté en la habitación frente a ti. Mira al gato suavemente hasta que te mire y en ese momento parpadea larga y lentamente. Debes hacer este movimiento de tal forma que el gato perciba que no es un parpadeo normal, pero tampoco como si fueras a quedarte dormido. Si el gato cree que eres su amigo, te regresará un parpadeo largo, lo cual es algo que saben hacer muy bien así que puedes tomar nota para el ritmo de tus siguientes parpadeos. La interpretación que hace el artículo es que para un predador como el gato esto significa que uno confía tanto en él que puede cerrar los ojos ante su presencia –una presencia que podría ser letal–. Esto, en el lenguaje sutil de los gatos, es una forma de manifestar el amor que se tiene.

Uno podrá decir, ¿para qué todos estos juegos manipuladores de seducción, por qué no simplemente el amor sincero y frontal? Y, sin embargo, nosotros también solemos ser como los gatos y nos atraen más las personas elusivas, que se muestran sólo un poco, que nos permiten conocer sólo una parte de su ser, que no se dejan poseer y que se reservan, como si fueran un tesoro misterioso. Quién sabe, quizás aprendimos esta forma de seducción de los gatos.