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Un arrobador vistazo a la intimidad de uno de los escenarios más hermosos a los que tenemos acceso, el bosque.

There is pleasure in the pathless woods.

– Lord Byron

Tal vez, cuando nadie lo observa, el bosque revela cosas tan hermosas que nuestra imaginación aún no alcanza a asir. Pocos espacios remiten con mayor fidelidad al término "santuario" que estos lugares, vigilados por árboles y adornados con ecosistemas seriados, que encabezan musgos, helechos, líquenes y fantasmas. 

Este video documentado por el micólogo Paul Stamets, por cierto un tipo bastante inspirador, nos ofrece un vistazo a la intimidad del bosque. Esquivando el ritmo ordinario del tiempo, gracias a la instalación de cámaras que filmaron de manera ininterrumpida cientos de horas, este timelapse nos revela un fenómeno inédito para la mayoría: el nacimiento y crecimiento de distintas especies de hongos y otras plantas.

El material es parte de un largo y paciente estudio de Stamets, abocado a descubrir y entender el papel de los hongos dentro del bosque, su relación con los árboles, la tierra y el resto de los habitantes. Pero más allá del valor científico de este ejercicio, que sin duda será bastante rico, lo que esta vez nos lleva a compartirlo es la prístina belleza de lo que ocurre ahí adentro, en el bosque: la temporalidad biológica, húmeda, que jadea en silencio y presume un ritmo perfecto. 

El bosque guarda secretos, y quizá los suyos sean los más preciosos de todos.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

 

Esta tortuga ha copulado tanto en su vida que salvó a su especie de la extinción

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/29/2016

Con 100 años de vida, esta tortuga conocida como "Diego" se ha convertido en un héroe silencioso y modesto para su especie

Hasta hace unos años, la tortuga de los Galápagos estaba enlistada como una especie en peligro de extinción. Ente los factores que estaban acelerando su desaparición se observó, hace casi 50 años, que en las Islas Galápagos, su hábitat natural, vivían 12 hembras de la especie y tan sólo dos machos.

Para subsanar esto, científicos llevaron a un tercer ejemplar macho que antes de ser trasladado a las islas residía en el zoológico de San Diego.

El cambio de vida fue sin duda sustancial, pues además de ganar libertad, “Diego” (como se conoce a esta tortuga), comenzó a aparearse de tal manera, que en las últimas décadas contribuyó a procrear los suficientes individuos como para salvar a su especie de la extinción.

Especialistas adscritos al Parque Nacional de las Galápagos realizaron un estudio en el que se reveló que cerca de 40% de la población de tortugas de esta especie en la Isla Española (una de las que conforman el archipiélago) está relacionada genéticamente con “Diego”, quien, por cierto, tiene más de 100 años de edad.

Washington Tapia, uno de los científicos participantes en esa investigación, aseguró que las tortugas de las Galápagos aún no tienen, como especie, un estatus saludable, pues en otro momento de su historia la población era de más de 5 mil individuos, pero sin duda la extraordinaria labor de “Diego” augura un futuro positivo para sus congéneres.