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Un arrobador vistazo a la intimidad de uno de los escenarios más hermosos a los que tenemos acceso, el bosque.

There is pleasure in the pathless woods.

– Lord Byron

Tal vez, cuando nadie lo observa, el bosque revela cosas tan hermosas que nuestra imaginación aún no alcanza a asir. Pocos espacios remiten con mayor fidelidad al término "santuario" que estos lugares, vigilados por árboles y adornados con ecosistemas seriados, que encabezan musgos, helechos, líquenes y fantasmas. 

Este video documentado por el micólogo Paul Stamets, por cierto un tipo bastante inspirador, nos ofrece un vistazo a la intimidad del bosque. Esquivando el ritmo ordinario del tiempo, gracias a la instalación de cámaras que filmaron de manera ininterrumpida cientos de horas, este timelapse nos revela un fenómeno inédito para la mayoría: el nacimiento y crecimiento de distintas especies de hongos y otras plantas.

El material es parte de un largo y paciente estudio de Stamets, abocado a descubrir y entender el papel de los hongos dentro del bosque, su relación con los árboles, la tierra y el resto de los habitantes. Pero más allá del valor científico de este ejercicio, que sin duda será bastante rico, lo que esta vez nos lleva a compartirlo es la prístina belleza de lo que ocurre ahí adentro, en el bosque: la temporalidad biológica, húmeda, que jadea en silencio y presume un ritmo perfecto. 

El bosque guarda secretos, y quizá los suyos sean los más preciosos de todos.

Twitter del autor: @ParadoxeParadis

 

 

Científicos analizan 10 patrones alimenticios para encontrar el más sustentable globalmente

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 09/29/2016

La humanidad debe alimentarse con recursos limitados, ¿cómo aprovecharlos de la manera más inteligente?

Imagen: Alton Barnes

En la intersección de agricultura y filosofía, nuestras elecciones alimenticias están muchas veces determinadas por presupuestos ideológicos o éticos acerca de la procedencia de la comida.

Las dietas que privilegian únicamente los productos de origen vegetal, las variantes ovolactovegetarianas, las que prefieren ingredientes crudos o de procedencia orgánica, y muchos otros patrones alimenticios, dan cuenta de nuestras elecciones sociales e individuales, pero no necesariamente son las mejores opciones bajo los mismos criterios.

Un estudio analizó simulaciones biofísicas para comparar 10 patrones de alimentación, demostrando que disminuir la dieta basada en carne de animales podría incrementar el número de personas que se pueden alimentar de las tierras de cultivo existentes. Sin embargo, también descubrieron que a largo plazo, eliminar completamente los productos de origen animal no maximizaría el uso sustentable de la tierra.

Los investigadores pusieron a prueba la dieta vegana, dos variantes vegetarianas (lactovegetariana y ovolactovegetariana), además de cuatro omnívoras, una baja en azúcares y grasas, y otra similar a la dieta de un estadunidense promedio (comida procesada, productos animales y vegetales de producción industrial, etcétera).

La persona promedio necesita 2.5 acres de tierra cultivable cada año para cumplir sus necesidades alimenticias. Si se elige la opción vegetariana esa cantidad de tierra disminuye drásticamente, necesitando sólo 1/2 acre; este modelo permitiría alimentar a más personas únicamente a base de vegetales, pero cuando se aplica el modelo a escala global, la opción vegana desaprovecha muchos materiales que también produce la tierra y que han servido históricamente para alimentar ganado.

Si toda la tierra cultivable del mundo fuera de cultivos perennes, probablemente nuestras necesidades alimenticias a nivel global se verían satisfechas sin dificultad; no obstante, no todas las tierras producen la misma cantidad de alimento durante todo el año, y las áreas destinadas a pastoreo de ganado pueden aprovecharse también para cultivar otros alimentos.

¿En resumen? La mejor opción alimenticia en términos de sustentabilidad parece ser una dieta mayormente vegetariana pero que incluya productos de origen animal en pequeñas porciones.