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Imponentes paredes de agua viajando a la velocidad de un tren descarrilado son parte del arsenal de la naturaleza

Las olas son parte del movimiento mismo del océano cuando toca tierra en las costas del mundo: su tamaño, dirección y fuerza depende de muchas variables, como el viento, la presencia de fenómenos como huracanes, tormentas o incluso maremotos, así como del fondo marino y la presencia de arrecifes de coral.

A medida que las olas se aproximan a tierra (lugar donde los surfistas pueden aprovecharlas), la energía que las impulsa hacia adelante no tiene otra dirección a donde ir que hacia arriba, lo cual genera crestas majestuosas de espuma cuando la gravedad hace lo suyo. Lo anterior no aplica a los tsunamis, porque la energía que las impulsa es demasiado fuerte, puesto que viene de movimientos debajo del fondo marino. 

Estas son algunas de las olas más monstruosas y majestuosas jamás registradas:

 

Teahupo’o, Tahití: 7 metros

Estas olas aún son “surfeables”, aunque los conocedores dicen que su caída es una de las más pesadas.

 

El dragón de plata: 9 metros

Llamada apropiadamente “el dragón de plata”, esta ola es producto de la marea de Hangzhou sobre el río Qiantang, que corre en dirección opuesta al río.

 

Banzai Pipeline: 9.144 metros

Ubicada en Oahu, Hawaii, es una de las más peligrosas olas para surfear, pues si te caes de la cresta entras directamente en el arrecife de coral. Se cree que al menos diez personas han muerto en el lugar.

Andy irons en el Billabong Pipeline Masters 2009

Tsunami del Índico: 15 metros

En el 2004, un tsunami afectó las costas del océano índico viajando a unos 800 kilómetros por hora y adentrándose más de una milla en la tierra. Cobró un aproximado de 200,000 vidas, lo cual la vuelve la ola más mortífera registrada.

 

Nazare, Portugal: 24 metros

Un punto obligado de los mavericks de olas grandes, Nazare produce olas inigualables que pueden observarse desde un mirador. En 2011, el surfista Garrett McNamara impuso el récord mundial al surfear una ola de 24 metros. En 2013, McNamara afirmó haber surfeado una ola de 30 metros en el mismo sitio, pero su altura nunca fue confirmada.

McNamara en Nazaré (via travelandsurf.com)

Mar de Noruega: 26 metros

Las “olas vagabundo” u olas monstruo son olas que aparecen espontáneamente y que hasta 1995 se creía que eran un mito. El año nuevo de ese año, la guardia costera noruega documentó una ola de 26 metros. La explicación de este fenómeno puede ser que dos o más olas se encontraron en el mar y alinearon sus crestas para formar entre todas una más grande, pues se registraron al menos 20 olas alrededor de la mayor.

 

Bahía de Lituya, Alaska: 30 metros

Un terremoto seguido de un deslave en 1958 provocó una ola de 30 metros, el mayor tsunami jamás registrado. La ola entró a tierra y se llevó a su paso el bosque de Lituya. Al menos cinco personas murieron, pero los daños a propiedad fueron mínimos dado que se trataba de un lugar con poca infraestructura.
 

Estudio muestra que contaminación de la Ciudad de México produce daño cerebral

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 10/11/2016

Un preocupante estudio mostró que mexicanos expuestos a altos niveles de contaminación vehicular tienen los mismos niveles de minerales tóxicos en el cerebro que personas con enfermedades neurodegenerativas

La Ciudad de México este año presentó altos niveles de contaminación, en un complejo problema que tiene que ver entre otras cosas con el exceso de vehículos y también, según se ha sugerido, con el uso de gasolina importada, más barata, que no cumple con los estándares ecológicos que se tienen en otros países.

Los efectos de la combinación han sido estudiados sobre todo en relación con enfermedades circulatorias y respiratorias, pero un nuevo estudio arroja una luz roja sobre los efectos que tiene la contaminación urbana en el cerebro.

Investigadores de la Universidad de Lancaster encontraron pequeñas partículas que se desprenden de los gases de escape de la combustión que pueden llegar hasta el cerebro cuando se respiran. Estas nanopartículas de un mineral llamado magentita pueden causar daños cerebrales y contribuir a que se presenten enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer. 

Según informa la BBC, el estudio analizó el tejido cerebral de 37 personas, 29 de las cuales habían vivido y muerto en la Ciudad de México en una zona notablemente contaminada. Los resultados de estos análisis se compararon con ocho personas de Manchester, de entre 62 a 92 años, que tenían enfermedades neurodegenerativas de diversos grados. Los resultados, calificados como "impactantes" por los científicos, mostraron altos niveles de magnetita en las personas de Manchester y de la Ciudad de México, siendo un mexicano de 32 años, que había muerto en un accidente automovilístico, el que tenía niveles más altos. 

Según la profesora Barbara Maher:

Cuando estudiamos el tejido vimos las partículas distribuidas entre las células y cuando hicimos una extracción de la magnetita había millones de partículas, millones en un solo gramo de tejido cerebral. Esas son millones de oportunidades para causar daños.

La investigadora recomienda evitar caminar por calles muy transitadas o al menos alejarse del borde del andén. También evitar los escapes de los vehículos, por ejemplo, no caminar a contrasentido en una calle inclinada, lo cual genera una cascada de gases con nanopartículas tóxicas.