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Este fractal animado es la perfecta unión de las matemáticas y la psicodelia

Psiconáutica

Por: Pijamasurf - 10/05/2016

Fascinación por los fractales o el código de encriptación de la divinidad

Los fractales fueron creados (o, mejor dicho, descubiertos) por el matemático francés Benoit Mandelbrot y, después de los gatos, quizás sean los verdaderos amos de la Web. Nuestro interés por contemplar formas autosimilares o autorrecurrentes es casi tan fascinante como el hecho de que esas ecuaciones matemáticas visualizadas ocurran de manera natural en el mundo físico.

Los fractales se generan cuando visualizamos una ecuación como Z = Z2 + C

El programador David Frances lo explica así:

Cuando haces un zoom a una pieza de un conjunto de Mandelbrot te das cuenta que esa pieza contiene y consiste de otro conjunto de Mandelbrot. Vuelves a hacer un zoom y te das cuenta que esa pieza también contiene y consiste de otro conjunto de Mandelbrot. Si vuelves a hacer zoom, lo mismo sucede. De hecho, puedes hacer zoom para siempre y siempre verás más conjuntos de Mandelbrot. 

El conjunto de Mandelbrot no se itera sobre números simples, en cambio, se itera sobre números complejos. Los números complejos tienen dos partes, reales e imaginarios... Los números reales los conocemos bien... la parte imaginaria de un número complejo es un número real multiplicado por un pequeño número llamado "i".

Por supuesto que esto es una posible explicación para por qué los fractales nos parecen tan atractivos, apelan a una idea mística primordial, la idea de que cada parte contiene la forma de la totalidad. O, como dijera Arthur C. Clarke, "los fractales son la huella digital de dios". Podemos agregar que los fractales son la función informática para guardar el infinito. 

La siguiente animación, creada por IranianGenius es un buen ejemplo de la atracción de los fractales que llega a los psicodélico por el ojo pero también por la conciencia y la razón. 

 

Para realizar fractales más complejos se han alterado las fórmulas de Mandelbrot, a veces aumentando Z a la tercera o quinta potencia, lo cual genera más espirales en el juego del zoom infinito.

Con información de Scientific American

Una retrospectiva a lo que puede llamarse "una edad de opio": elegancia, decadencia, seducción arrabalera, las cuevas del dragón de la adormidera

Antes de que se pusiera de moda el "heroin chic" existió el glamour decadente y voluptuoso del opio. Persiguiendo el "dragón" entre almohadas y deleites sensoriales, el opio en el siglo XIX y partes del siglo XX fue la droga de la lascivia, de la languidez, del dandismo y en general de la exploración al margen. Los fumadores lo mismo congregaban a las clases menos afortunadas, prostitutas, marineros y enfermos, como también a artistas y diletantes. Escribieron y experimentaron con la deliciosa corrupción del opio grandes artistas como Baudelaire, Oscar Wilde, Thomas de Quincey, Jean Cocteau y William Burroughs, entre otros. 

Las imágenes aquí presentadas fueron recopiladas por el sitio Messy Chic y abarcan toda una línea estética de los submundos, elegancia y perdición, la oscura atracción de la adormidera, ese sueño samsárico en el fondo de la pipa. 

Este pedigree del opio, una sustancia que produce caleidoscópicas y plácidas visiones debe, sin embargo, entenderse también desde la noción particular de que se trata de una sustancia que parece robar la voluntad de sus usuarios, haciendo que las insustanciales visiones celestes de campos de flores se conviertan en infiernos mucho más tangibles y duraderos.  

Lamentablemente el opio también tiene una historia muy sangrienta y opresiva, ligada a la guerra y al colonialismo, como ocurrió con Gran Bretaña y China y actualmente con Afganistán, el país donde más se produce opio en el mundo y que es controlado por Estados Unidos. Asimismo, en México, la violencia que ha sufrido el estado de Guerrero está ligada con la enorme producción de amapola de este estado. Correteando el sueño del opio, la humanidad ha sido devorada por el dragón de sus espejismos.