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Compañía británica anunció que analizaría posteos de usuarios de Facebook para determinar quiénes son conductores confiables y quienes no

Una de las noticias más sonadas ayer en Gran Bretaña fue el anuncio de que una de las aseguradoras más grandes de ese país, Admiral, estaría usando las redes sociales para analizar las personalidades de los dueños de autos para establecer el precio de su póliza de seguros.

The Guardian señaló que esta medida abría la puerta a una nueva era en la que las compañías estarían utilizando los datos de sus usuarios y se desatará un debate sobre la privacidad.

La aplicación de esta compañía estudiaría las cuentas de sus usuarios para encontrar características de personalidad vinculadas con hábitos de manejo. Por ejemplo, individuos identificados como bien organizados y conscientes de sí mismos tendrían buenos puntajes. 

Otros de los hábitos a analizarse serían escribir oraciones cortas, usar listas y hacer citas con amigos a un tiempo específico y no sólo con ambigüedad. 

Usuarios que serían poco confiables serían los que emplean signos de exclamación y palabras como "siempre" y "nunca".

Hay que mencionar que la aplicación se anunció como de uso voluntario y ofrece descuentos a los usuarios pero, de acuerdo con The Guardian, Admiral contemplaría una ampliación de su aplicación. En este caso el análisis de los datos de los usuarios estaría siendo utilizado para el beneficio de los mismos, pero la sola posibilidad de hacer esto genera una inquietante suspicacia de que en un futuro (o quizás en el mismo presente ya ocurre) todos nuestros actos en las redes sociales nos podrían perseguir al formar perfiles personales que determinen los créditos a los que accedemos, los empleos y por supuestos las pólizas de seguros.

Otro campo que está siendo "minado" por aseguradoras, según informa The Guardian, es el de los relojes inteligentes que levantan datos de salud de las personas. La compañía Vitality vende ya el reloj Apple Watch a sus clientes, con el precio dependiendo de qué tanto ejercicio hacen.

Hoy hace unas horas Facebook anunció que no permitiría que Admiral usara los datos de los usuarios para hacer este experimento de evaluación de la pólizas, al parecer respondiendo a la polémica que generó la iniciativa.

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El ciberataque que inutilizó a Twitter y otros sitios marca una nueva era en cibercrimen

El ciberataque de este viernes 21 de octubre fue uno de los más masivos de la historia y abre la puerta a una nueva era de ciberguerra. Antiguamente los "hackers" se servían de computadoras personales para inyectar código malicioso (malware), pero ahora han utilizado el llamado "Internet de las cosas", aparatos electrodomésticos y demás, que no suelen tener antivirus. Ya que cada vez tendremos más de estos aparatos inteligentes que se conectan a la Web, esto seguramente creará una franja de oportunidad para cibercriminales. 

Hervé Lambert en El País explica cómo se ha perpetrado este ataque utilizando un ejército de zombis (todos estos aparatos que yacen como en un estado coma y que pueden ser "animados"):

Para efectuar este DDoS de esta magnitud, los ciberdelincuentes primero han tenido que infectar miles o decenas de miles de equipos informáticos e instalar un malware que, literalmente, se ha quedado dormido esperando instrucciones para empezar a funcionar. Esta tarea es complicada y lenta, ya que hay que infectar los equipos poco a poco con unos virus bien diseñados para que se queden latentes sin ser identificados.

En segundo lugar, y ésta es la parte más complicada de todas, los ciberdelincuentes han tenido que sacar de ese letargo a todos esos virus instalados en miles de dispositivos conectados a Internet para que, de forma simultánea, intentasen acceder al mismo servidor. Tengamos en cuenta que no se ha tratado de ordenadores o móviles, sino de equipos que tradicionalmente están más desprovistos de sistemas antivirus como cámaras de vigilancia de bebés, routers caseros, cafeteras que hacen pedidos de forma automática cuando se quedan sin café y un larguísimo etcétera de dispositivos conectados al Internet de las cosas.

En el futuro además, se cree que se integrarán aparatos tecnológicos al cuerpo humano, lo que genera también la posibilidad del biohacking, y aquí ya las cosas se ponen divertidas en términos de lo que hoy todavía es ciencia ficción.