*

X

BlackRock podría ser la compañía más poderosa del mundo (y casi nadie la conoce)

Política

Por: pijamasurf - 11/03/2016

BlackRock, con su software inteligente Aladdin, es uno de los poderes secretos del mundo, con una influencia insuperada en el sector financiero

La compañía BlackRock no figura en las listas de conspiración sobre las compañías que controlan el mundo (todos saben que hoy en día las corporaciones tienen más poder que los políticos y que muchos países). Se suelen citar a bancos como Goldman Sachs, a petroleras, farmacéuticas, contratistas militares, a compañías multimillonarias como Apple o Nestlé y casi siempre a Monsanto, pero casi nunca a BlackRock. Sin embargo, ninguna compañía maneja tanto dinero como BlackRock con su software Aladdin.

BlackRock es una compañía que maneja inversiones y, como señala The Economist, tiene acciones en casi todas las principales compañías del mundo (The Economist incluso acepta que es la accionista principal de Pearson, la compañía que controla el diario). Sus tentáculos se expanden a todos los bonos, deudas, fondos de inversión y demás. Cifras del 2014 le daban un control de 4.5 billones de dólares en activos y hasta el 7% total del dinero del mundo circula por su plataforma de transacciones.

El tesoro de BlackRock es su software Aladdin, el cual tiene su base en su centro de datos en East Wenatchee, Washington. Ahí se registran innumerables eventos históricos que van desde las fluctuaciones de diferentes productos financieros hasta cataclismos climáticos, escándalos políticos y demás. Aladdin compara estos eventos pasados con el momento presente para analizar el potencial riesgo del capital que se mueve. Los suscriptores de Aladdin pueden ver en tiempo real las probabilidades de los resultados de las inversiones. Esto es lo que se llama el método Monte Carlo; a grandes rasgos Aladdin constantemente está tirando los dados y tabulando los resultados con el fin de reducir los riesgos de las inversiones. 

El poder de BlackRock quedó demostrado cuando, en la crisis financiera del 2008 por la burbuja inmobiliaria, el gobierno de Estados Unidos recurrió a Aladdin para evaluar los activos tóxicos de la economía en ese momento. Gran Bretaña y Grecia también han realizado diagnósticos similares en tiempos de crisis. Se bromeó en el momento con que el CEO de BlackRock, Larry Fink, iba ser el nuevo Secretario del Tesoro de Estados Unidos, lo cual hubiera significado una degradación de su puesto. 

El documentalista de la BBC Adam Curtis, quien hace referencia a esta empresa en su monumental documental Hypernormalisation (uno de sus temas es cómo la política ha perdido todo poder en favor de los sistemas de información financiera), suena la alarma sobre Aladdin:

No puedo enfatizar el poder que tiene el sistema de BlackRock en moldear el mundo, en algunos aspectos es más poderoso que la política tradicional. Y pone sobre la mesa importantes cuestiones. Porque su interés no es cambiar el mundo, sino mantenerlo siempre estable. Prevenir cualquier desarrollo que presente un riesgo y cuando estás moviendo 11 billones de dólares [trillones en inglés], es realmente una fuerza muy importante.

Otras personas, incluyendo The Economist, han señalado que el poder que tiene BlackRock, podría ser un tanto excesivo, particularmente porque si tanto dinero es manejado por quienes piensan con las mismas herramientas se podría originar una predisposición a crear los mismos errores. 

Pero el gigante que es Aladdin sólo parece estar creciendo, ya que entre más se usa más sabe y más aprende a analizar patrones. Si la información es poder, Aladdin debe estar junto con Google y Facebook en una liga aparte. Este es uno de los sistemas prototipo que embanderan una nueva era en la que seremos gobernados por algoritmos.

Un 2 de octubre, Colombia no olvida y vota en contra de un acuerdo para finalizar un añejo conflicto armado; día también que se celebra el nacimiento de Gandhi, el gran pacifista

El 2 de octubre es un día que está lleno de resonancias históricas: el 2 de octubre de 1869, nació Mohandas K. Gandhi, el revolucionario pacifista indio que liberó a su país del colonialismo con un método de resistencia no violenta (ahimsa). Curiosamente, un maestro espiritual de la India, invitado por el presidente Santos ayudó a negociar el acuerdo de paz con las FARC utilizando expresamente el método de Gandhi. En el otro sentido, el 2 de octubre de 1968 se llevó a cabo la matanza en la "Plaza de las tres culturas", un acto de violencia con el cual el gobierno mexicano reprimió un movimiento estudiantil de protesta. Uno de sus líderes, el escritor Luis González de Alba, murió este 2 de octubre de 2016. La frase asociada con este movimiento en la conciencia popular es  "el dos de octubre no se olvida", la cual hace referencia a la impunidad que se vive en los países latinoamericanos, víctimas de la clase política. Estamos globalmente ante una jornada llena de contradictorias sincronicidades, de sangre y esperanza.

Luego de haber firmado un acuerdo para la paz hace unos días, el gobierno colombiano convocó a un plebiscito en el cual se esperaba que se refrendara esta esperanza de paz que daría fin a un conflicto armado de 50 años. Sin embargo, aparentemente el pueblo colombiano tampoco olvida. O al menos 50.2% de los que votaron (49.7% votaron sí), con un abstencionismo de más de 60%, lo cual deja dudas o vacíos sobre el verdadero parecer de este país. 

El presidente Juan Manuel Santos, quien ha hecho de la paz una de sus obsesiones de gobierno (se especula que codiciando un premio Nobel de la Paz), dijo ser el primero en reconocer los resultados, y aseguró que el cese al fuego bilateral seguirá en marcha. El líder de las FARC, Timochencko, recalcó que las FARC mantienen una voluntad de paz. 

En lo que algunos analistas consideran paradójico, los estados del interior fueron los que votaron en mayor medida "no" al acuerdo; predominando el "sí", entre los estados de la periferia, los que más experimentaron la guerrilla. 

Evidentemente los resultados polarizan a la sociedad en Colombia. Hay quienes consideran esto una oportunidad histórica desperdiciada y ven con tristeza lo sucedido, advirtiendo que la historia los recordará como aquellos que votaron en contra de la paz. Otros señalan que no se puede dar carpetazo y olvidar la violencia y que los crímenes de la guerrilla deben pagarse. Los acuerdos plantean que las FARC se incorporarían al acontecer político como un partido; sin embargo, existe un tenue mecanismo en el acuerdo con el cual se podrían juzgar a los responsables de los crímenes. Con las armas entregadas se construirían monumentos.  

La situación ciertamente es complicada y se encuentra sumamente polarizada, sin mucha claridad y definición (algo que es evidente con las cifras del plebiscito). Javier Lafuente en El País lo pone así "Colombia optaba este domingo por dar un salto al vacío o ser ejemplo para el planeta. Ganó la primera opción... Colombia se adentra, no obstante, en un limbo plagado de incertidumbre. Nadie sabe con exactitud qué va a ocurrir a partir de ahora".  Lafuente señala que la movilización del expresidente Uribe habría sido clave para el triunfo del "no". Tal vez de ese "salto al vacío" salga algo positivo, si la sociedad colombiana es capaz de articular una vía de salida, a falta de liderazgo político. Pero por ahora es un limbo, según el periodista de El País.

A la distancia y sin ser parte, uno se inclina por la paz y por dar un paso hacia adelante, aunque eso signifique olvidar, pensando en esa frase de Borges, "la única venganza es el olvido". O en aquella de Buda, "En este mundo, hasta la fecha, el odio nunca ha disipado el odio. Sólo el amor disipa el odio: ésta es la ley". O el mismo Gandhi: "ojo por ojo y el mundo se quedará ciego". ¿No acerca más a la libertad el perdón que el castigo? ¿Acaso no sanan más rápido las cosas cuando deja de aferrarse a la herida? Y, sin embargo, también uno trata de no juzgar a aquellas víctimas con heridas abiertas que desean algún tipo de justicia política, o aquellos que consideran que no se deben sentar las bases de un estado de impunidad y que simplemente no confían en las FARC y en el gobierno, objetando que el acuerdo en favor de la paz y la situación del país están siendo representados de manera engañosa por los medios y el poder político (y sugiriendo que un acuerdo así abriría la posibilidad de ser gobernados por criminales) (esto es algo que a la distancia es realmente muy difícil de juzgar). En este sentido, sólo queda esperar que aquellos colombianos que votaron "no", no hayan dicho realmente "no" a la paz, y no estén siendo nublados por sus emociones y resentimientos y sean capaces de encontrar un mejor camino a una paz digna que el zanjado hasta aquí, acaso encontrando la elusiva y deseada justicia sin caer en el estupor del deseo del castigo. Y es que, como dijo el Buda, el odio a los demás y el deseo de que sean castigados (no obstante que hayan cometido crímenes atroces), sólo puede generar más violencia y más sufrimiento.