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Científicos confirman similitudes estructurales entre células humanas y estrellas de neutrones

Ciencia

Por: Pijamasurf - 11/02/2016

Asombrosamente, nuestras células comparten una misma estructura formal que las estrellas de neutrones

Científicos han hallado sorprendentes similitudes formales en la composición de la materia celular biológica y en las etapas de formación de la materia de una estrella. La investigación será publicada próximamente en el journal Physical Review C.

Primero el físico Greg Huber encontró estas formas --hélices que se conectan a igual distancia con espacios laminados-- en un organelo celular llamado retículo endoplásmico. Las estructuras evocan una serie de espacios de estacionamiento mutlinivel, en la poco poética descripción que hacen los físicos.

Este tipo de rampas celulares parecían ser únicas a la materia suave del interior de las células pero más tarde Huber, utilizando modelos computacionales, halló que el físico Charles Horowitz había encontrado las mismas formas en estrellas de neutrones. En el caso de las estrellas de neutrones estas formas son llamadas "pasta nuclear", ya que incluyen formas tubulares (estilo espagueti) y otras formas laminadas paralelas (lasaña) conectadas por especie de hélices que semejan rampas Terasaki. Esto que sin duda es lenguaje sumamente técnico parece evocar algo que es enormemente poético e intuitivo: después de todo, somos polvo de estrellas. 

"Ellos ven una variedad de formas que nosotros vemos en las células. Vemos una red tubular de láminas paralelas. Vemos estas laminas conectadas entre sí por una serie de defectos topológicos que llamamos rampas Terasaski. Así que los paralelos son bastante profundos", dijo Huber; y también:

En el caso de las estrellas de neutrones, la fuerza nuclear fuerte y la fuerza electromagnética crean lo que es fundamentalmente un problema de mecánica cuántica. En el interior de las células, las fuerzas que mantienen unidas las membranas son fundamentalmente entrópicas y tienen que ver con minimizar la energía libre del sistema. 

Horowitz, por su parte, señala que "ver formas tan similares en sistemas tan diferentes sugiere que la energía de un sistema puede depender de su forma de una manera universal muy simple".

Algunos científicos han comentado que los paralelos entre las fases de la materia en estrellas de neutrones y en sistemas biológicos son sorprendentes y deben seguirse investigando. 

Curiosamente el biólogo Fritz-Albert Popp, hace algunos años, había notado que las células humanas emiten biofotones y que al morir estas células emiten una cantidad superior de luz, comparándolas con las estrellas supernovas. 

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¿Podemos vivir sin alma? La psicología y la neurociencia tienen una interesante respuesta al respecto

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/02/2016

Para la psicología tener alma no es tan necesario ahora como en otros tiempos

En la antigüedad, grandes pensadores plantearon la división del hombre en cuerpo y alma. Platón creía que no aprendíamos cosas nuevas, sino que nuestras viejas almas recordaban lo que ya sabían antes de nacer. Los avances científicos en psicología y neurociencias ponen en entredicho estas teorías y llevan la cuestión a una pregunta fundamental: ¿existe realmente el alma?

La creencia popular es que sí, todos poseemos un alma. Algunos consideran que esta fuerza invisible que nos da movimiento y vida no tiene masa o peso ni se puede localizar en una parte específica del cuerpo; además, tiene la capacidad de sobrevivir a la muerte.

Al alma se le suelen atribuir pasiones y valores de su poseedor. Aunque es parte fundamental del pensamiento religioso, varios filósofos han argumentado a favor de su existencia sin ser necesariamente creyentes. Descartes creía que, a diferencia del cuerpo, el alma contenía nuestros pensamientos. Uno de sus principales argumentos era que el cerebro es físico, mortal y divisible, a diferencia del alma que es inmortal e indivisible y por lo tanto se trataba de cosas distintas.

En 1960, el premio Nobel Roger Sperry demostró a través de su análisis de pacientes con operaciones en el cuerpo calloso (que comunica ambos hemisferios del cerebro) que es posible dividir las funciones del cerebro. La operación controlaba la manifestación de episodios epilépticos y restringía o bloqueaba el intercambio de información perceptual, sensorial, motora y cognoscitiva entre ambas partes. Cada hemisferio podía aprender nuevas tareas sin ayuda del otro.

De acuerdo al argumento de Descartes, esto significaría que, después de todo, las características que se atribuyen al alma y radican en la mente o conciencia sí pueden dividirse. ¿Qué es el alma entonces? Si en el alma se encuentran las emociones, pensamientos, sensaciones y recuerdos, no hay necesidad de especular sobre su existencia. El cerebro es el lugar en que ocurren todas estas cosas.

Los psicólogos afirman que no necesitan asumir que las personas tienen alma para atenderlas. Los tratamientos contra adicciones y fobias funcionan sin tomar en cuenta la supuesta existencia del alma. Lo mismo cuenta para los tratamientos de enfermedades mentales a través de la psiquiatría y las neurociencias. A través de los tratamientos con fármacos se puede inducir y curar la depresión o la ansiedad. La química en nuestro cerebro controla nuestro ánimo a través de sustancias como la dopamina o la serotonina.

La actividad neuronal del cerebro es responsable de las discapacidades emocionales y cognitivas de los autistas. ¿No sería cruel y poco ético asumir que es culpa de sus hipotéticas almas?

Hipócrates señala que los pensamientos y juicios, la tristeza y la alegría, la risa y el llanto pasaban a través del cerebro, que con él percibimos al mundo y con él construimos nuestra idea de lo que es bueno o malo, justo o injusto. Platón afirma que en el alma radica la memoria, en cambio un golpe en la cabeza puede hacernos perder nuestros recuerdos.

Cualquier daño a nuestro cerebro durante un accidente, causado por demencia o malformaciones congénitas puede provocar severos daños a la personalidad. Si el alma es inmaterial, ¿por qué sus funciones se ven vulneradas por factores físicos? Parece que, contrario a las creencias religiosas y a las suposiciones populares, las ciencias encargadas de estudiar las funciones que se atribuyen tradicionalmente al alma necesitan cada vez menos de ésta.