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El simbolismo esotérico de los amores de los dioses griegos

Filosofía

Por: Pijamasurf - 11/09/2016

En su libro "Los amores de los dioses", Raimon Arola estudia el transfondo esotérico y alquímico de los amores de las deidades

Los antiguos griegos fueron especialmente imaginativos en su visión del erotismo, proyectando a los dioses una prodigiosa sensualidad. Las promiscuas, mágicas y lascivas aventuras de sus dioses, sin embargo, no eran solamente reflejos de una alta sensibilidad erótica sino que, también, eran expresiones simbólicas que contenían una iniciación a los misterios de lo que Marsilio Ficino llamó una teología poética.

Raimon Arola, profesor de simbolismo que mantiene el excelente blog Arsgravis, ha hecho una fabulosa labor de desencriptar estas sublimes y a veces candentes historias en su libro Los amores de los dioses.

 

Zeus y Dánae

Quizás la historia más místicamente simbólica de los amores del gran protagonista de la erótica olímpica, Zeus, es la de su amorió con Dánae. La hija del rey de Argos, Dánae, fue encerrada ya que un oráculo había vaticinado que la princesa probaría ser fatal para el rey. Sin embargo Zeus (Júpiter) es capaz de superar todo obstáculo mortal, y su longividente mirada que patrullaba tanto la tierra como el cielo se posó sobre la joven, de quien se enamoró. La forma en la que la sedujo es quizás la más fina de la historia. Zeus se coló a su aposentó como una lluvia de oro. De esa lluvia de oro seminal nació el gran héroe Perseo. Raimon Arola lee en esto un tema alquímico:

La relación de la fábula con el lenguaje alquímico parece más que evidente y confirma el estrecho vínculo entre la mitología y las operaciones de la gran obra. La torre en la que está encerrada Dánae representa el vaso químico en donde se desarrollará la conjunción del fijo y el volátil; es decir, de la materia, representada por Dánae, y de Júpiter, el oro de los Filósofos.

La alquimia es el conocimiento de los misterios del oro, que primero es espiritual y después físico. La lluvia de oro es el primer estado del oro, que al unirse con Dánae se convertirá en el oro físico.

 

Zeus y Leda

Quizás la historia de amor más legendaria, que ha sido cantada por tantos poetas, sobre todo por sus implicaciones (aquí se puede rastrear el mítico origen de la guerra de Troya, como magistralmente lo insinúa Yeats en un poema), es la cópula de Zeus y Leda.  

De nuevo Zeus observa a Leda, una bella princesa bañándose en un río y se inflama por la belleza de esta altiva doncella. En este caso su estratagema consistió en pedir a Venus que se transfigurara en águila y él mismo tomó la forma de un blanco cisne. El cisne blanco trémulo, perseguido por el águila voraz, encontró refugió en los brazos de la princesa, a la cual se dispuso a penetrar, quizás todavía sumida en la conmoción, en una estrategia que evoca el arquetipo del amor tierno, que luego es aprovechado para el ardor del erotismo salvaje. Este mismo acto ha sido leído comúnmente también como una violación. Entre la intrincada madeja mitológica, que desafía por supuesto el mundo natural como lo conocemos, Leda da a luz a los gemelos Cástor y Pólux, el segundo siendo hijo de Zeus y el primero hijo de Tindáreo, uno divino y otro mortal. No obstante, aquí se traslapa la narrativa ya que también este es el origen del nacimiento de Helena, la más bella del mundo, cuyo rapto origina la Guerra de Troya. Leda habría puestos dos huevos, en uno nacieron Helena y Pólux y en otro Cástor y Clitemnestra.

Raimon Arola hace una lectura simbólica de esto:

La alternancia entre la vida y la muerte de los hijos de Leda, parece enseñar los misterios profundos de la doble naturaleza del hombre. Una parte, representada por Cástor, es el hombre carnal, fruto de la caída de los primeros padres, el otro, Pólux, representa la semilla celeste enterrada en el corazón del hombre. Uno y otro se necesitan, pues Pólux no puede encarnarse sin Cástor, ya que gracias a él desciende desde la morada de inmortalidad hasta el oscuro infierno, asimismo, Cástor no puede divinizarse sin Pólux.

La alternancia entre la muerte y la vida de estos dos héroes parece señalar también las sucesivas transmisiones que configuran la auténtica cadena de la tradición.

Una interesante conexión puede trazarse con la mitología hinduista, en la que el espíritu universal Brahma es simbolizado por un ganso blanco "hamsa" (en Occidente a veces visto como un cisne), y el vuelo del ganso es el vuelo de la liberación o el reconocimiento de que Atman (el alma individual) es Brahman. 

Sigue leyendo en Arsgravis sobre el amor de Zeus y Antíope y sobre los significados esotéricos de las correrías amatorias del gran demiurgo dueño del rayo celeste y de un deseo insaciable.

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¿El paganismo es la religión perfecta para los millenials?

Filosofía

Por: pijamasurf - 11/09/2016

El paganismo no es una religión como tal, sino una suma de diferentes prácticas espirituales que pueden adaptarse personalmente con gran flexibilidad

La función de las religiones en la vida de la gente puede abordarse desde puntos de vista comunitarios, políticos, económicos, e incluso como genuina necesidad espiritual de trascender lo inmediato, hacer contacto con una naturaleza divina profunda, o la vivencia del relato vital que los practicantes decidan. Las religiones tradicionales (pensando en el catolicismo, el cristianismo, el judaísmo y el islamismo, "religiones del libro") tienen en común un culto a una forma divina tardía (el dios masculino todopoderoso), por lo que podemos considerarlas religiones “jóvenes” con respecto a cultos más antiguos.

Es a este tipo de cultos antiguos que se aplica la palabra “paganismo” al explicar la creciente afiliación de estudiantes y jóvenes en Occidente a ceremonias Wiccan, a la lectura de Magick, al regreso a las fuentes prehispánicas provenientes de pueblos mayas, huicholes, zapotecos, incas, mapuches o apaches, por nombrar sólo algunos, así como a formas híbridas de conocimiento espiritual, como el paganismo humanista, el neopaganismo, la Iglesia de Satán, el ecopaganismo, y muchos, muchos grupos más. Estos cultos tampoco –ni mucho menos– fueron descubiertos por los millenials, sino que han sido practicados a través de linajes ininterrumpidos, secretos en ocasiones, abiertamente en otras (como los Wiccan del ejército estadounidense) durante siglos.

El “pagano” no es necesariamente el ateo: el término latino “paganus” se refiere a quienes vivían en los “pagus”, en las aldeas lejanas de las ciudades. La palabra adquiere su connotación de alguien contrario al cristianismo durante el siglo IV o el V, cuando Roma permite a los cristianos desarrollar su culto a cambio de que pagaran impuestos a las arcas imperiales. Los “paganus” pagaban sus impuestos en el altar, como cualquier súbdito no cristiano del imperio, pero con las reformas de Teodosio el pagano adquirió su connotación negativa actual: el pagano es, antes que otra cosa, un no cristiano que mantenía contacto con cultos anteriores, como la devoción de los penates o dioses familiares.

Según Michael Strmiska, profesor visitante de estudios religiosos de la Universidad de Masaryk, “el atractivo del paganismo moderno es que es una alternativa a las religiones tradicionales, como el cristianismo.” Desde luego, “no todos los paganos aceptan la etiqueta de "pagano", pero desde un punto de vista académico, su denominador común es un intento de recrear y revisitar el precristianismo".

Estimaciones de los últimos censos en Estados Unidos calculan que existen entre medio y un millón de estadounidenses que se identifican a sí mismos como paganos. Probablemente no se trate de una minoría representativa ni siquiera, pero muchos ya empiezan a organizar jornadas y eventos en torno a sus creencias, así como grupos de estudio y clubes dentro de universidades, lo que coloca al fenómeno en la órbita de los millenials.

Procesión Wiccan en Inglaterra


¿Una religión para millenials?

Y es que si lo consideramos un momento, los millenials son un grupo poblacional amplio, a menudo malentendido aunque muy atacado —justo como los paganos del siglo IV. Como los paganos, los millenials tienden a sentirse ajenos a las formas de trabajo y de entender el éxito, el mundo, el amor y todas las categorías de las generaciones previas, por lo que también es comprensible que poco a poco buscaran formas de representarse la espiritualidad de una manera “personalizada” y propia.

En cuanto a religión, los intereses de los millenials no se centran únicamente en las influencias familiares o de su entorno inmediato, sino que han crecido enterándose de otras formas de culto religioso en todo el mundo como algo que se da por sentado. Si nuestros abuelos o bisabuelos creían en un mundo tajantemente católico, cristiano o protestante, los jóvenes de hoy saben que el árbol de las religiones tiene una pluralidad asombrosa de ramas, y que de todas se puede aprender un poco.

Bandera de los paganos queer

Los neopaganismos actuales, pues, serían un destilado de sabidurías ancestrales, no siempre seguidas con rigor, pero puestas en el crisol de la fe como creencias vivas, que finalmente es lo que mantiene las religiones como fuerzas de cohesión actuante en el mundo.

El "Humanismo pagano" es una de las versiones más pujantes de esta tendencia. El editor del sitio web homónimo, John Halstead, fue criado como mormón, pero afirma que el paganismo ni siquiera refuerza la necesidad de creer en dioses como tales. “Lo que me llevó al paganismo”, afirma Halstead, “fue una serie de cosas, una de las cuales fue una conciencia creciente entre la gente, religiosa y no, sobre el cambio climático y nuestra responsabilidad para con la Tierra… Es una religión que me pareció consistente con el estado actual de la ciencia de nuestros días”.

En ese sentido, los paganos utilizan un lenguaje “teísta”, esto es, que se refiere al Sol, las estaciones y la naturaleza como si se trataran de seres o entidades divinas. Su filiación con movimientos ambientales y ecológicos los vuelve también una probable fuerza política en el futuro próximo, cuando la situación medioambiental se agudice (de hecho, ya realizan acciones en torno a celebraciones como el día del planeta en Europa, Canadá y Australia). 

Margot Adler, sacerdotisa Wiccan, escribió sobre el futuro del paganismo que no debe convertirse finalmente en una religión más, pues “nuestro movimiento sigue siendo importante en parte por su crítica a las religiones monoteístas y patriarcales. ¿Se perderá o se debilitará esa crítica cuando el paganismo tome el lugar que le corresponde como una religión establecida?” Sólo sus practicantes podrán determinarlo.

Con información de Inverse.