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Esta es la mejor zona del cuerpo para colocar una fragancia y oler bien todo el día

Buena Vida

Por: pijamasurf - 11/04/2016

El secreto de un maestro perfumista para maximizar la duración de un aroma en tu cuerpo

Usar perfume es una práctica que se remonta a las primeras civilizaciones de la humanidad. Como todos los animales nosotros también despedimos olores, no todos ellos agradables, algunos como resultado de nuestra actividad, otros como consecuencia de nuestra alimentación y algunos más como efecto del funcionamiento mismo del cuerpo. Estar vivos es, en cierta forma, oler de alguna manera, y quizá por esto mismo se inventaron los perfumes, porque otra parte importante de nuestra naturaleza es nuestra cultura.

Paradójicamente, el llamado olor corporal casi siempre termina por imponerse, pues, a fin de cuentas, su origen está en nuestro propio metabolismo, en contraste con una fragancia, que no es más que un añadido. De ahí la preocupación de ciertas personas por encontrar el método idóneo para extender el tiempo en que el perfume aromatiza el cuerpo.

De acuerdo con Steven Claisse, maestro perfumista en la firma Takasago, existe una zona en donde puedes rociar el perfume y maximizar la duración de su efecto. No en el cuello ni en el pecho ni en las muñecas, que son los lugares más usuales, sino en el ombligo.

Sí, como lo lees. Su justificación es que el centro de nuestro cuerpo es el lugar desde donde nuestro calor natural se irradia hacia el resto de nuestra anatomía y esto, en combinación con la composición química de los perfumes, provoca que la esencia aromática siga el mismo movimiento, en un flujo oloroso que nos cubre por completo.

Según Claisse, este efecto se cumple en otros puntos que también concentran calor corporal, como la parte interior de las rodillas o los codos, e incluso las pantorrillas (debido a la fricción que tienen cuando caminamos), pero ninguno tan efectivo como el ombligo.

¿Qué te parece? ¿Vas a poner en práctica este consejo?

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Buena Vida

Por: pijamasurf - 11/04/2016

¿Por qué el cansancio es tan común en nuestra época?

El cansancio es uno de los males más comunes de nuestra época. La fatiga se ha extendido como una especie de epidemia silenciosa que afecta a personas que supuestamente no tendrían por qué estar cansadas: jóvenes, estudiantes, oficinistas, adultos en su plenitud. ¿No son éstos los momentos de la vida en que más energía se tiene? Entonces, ¿por qué hay tantas personas tan cansadas?

Los motivos pueden ser varios y de diversa índole: la calidad de la alimentación contemporánea, la sobreexcitación en que vivimos, la multitud de estímulos que nos rodean, nuestra incapacidad de estar en silencio y a solas y también, como sugiere el filósofo Byung-Chul Han, una circunstancia peculiar del modelo económico en el que vivimos, en el cual uno de los discursos predominantes es el que nos insta a “dar siempre más”, a esforzarnos, a ser “empresarios de nosotros mismos” y emprender la inagotable tarea de ser artífices de nuestro propio éxito.

Desde cierta perspectiva, podríamos tomar esto como un hecho fundamental de la existencia. Nadie más que el sujeto es responsable de su propia vida. Somos nosotros quienes tomamos las decisiones que la configuran… hasta cierto punto. Porque hay algo que la ideología del capitalismo contemporáneo oculta demasiado bien: que hay otros factores además de nuestra sola voluntad que también participan de dicha configuración. No es cierto que sólo esforzándote llegarás a ser CEO de una empresa multinacional, por ejemplo, o que acumules una fortuna multimillonaria.

Sin embargo, muchas personas viven creyendo que así es, y como dice Byung-Chul Han, son al mismo tiempo amos y esclavos (en un sentido hegeliano). El “jefe” no es más la persona que nos dice qué hacer, sino que se ha convertido ahora en una voz interna que nos dice sin cesar que debemos seguir, que lo que tenemos no es suficiente, que podemos hacer más. ¿Pero esto es así o sólo podemos llegar, humanamente, al límite de nuestras posibilidades? ¿Es ése el origen de la fatiga crónica que tanta gente padece ahora? ¿Quién puede ser feliz, mantenerse entusiasmado y alegre cuando a cada momento se presenta esa obligación de no detenernos?

En este sentido, es posible que el remedio definitivo a ese cansancio sea, justamente, salir de esa lógica. Darte cuenta de que nadie puede hacer más de lo posible, que el esfuerzo es necesario, sin duda, pero en tus propios términos, que lo que quieres de verdad es con cierta frecuencia distinto de lo que otros te han dicho que debes querer, que hay otras circunstancias fuera de tu alcance que sin embargo inciden en tu vida. 

Comer saludablemente ayuda, dormir tus horas, ejercitarte, cultivar tus relaciones, amar lo que haces, encarar la adversidad, disfrutar y entender cada uno de esos elementos como piezas de un proyecto mayor: tu vida.

¿Le vas a decir a tu propia vida que estás muy cansado para vivirla?

Imagen principal: Helena Perez Garcia 

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