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Este muro de solidaridad busca hacer frente al discurso de odio y división promovido por Donald Trump

En México el proceso electoral por la presidencia en Estados Unidos genera interés siempre que ocurre. La relación entre ambos países es importante por muchísimas razones, y así ha sido más o menos desde que ambas naciones lograron su independencia y su consolidación como Estado.

En esta ocasión, sin embargo, dicha relevancia se ha avivado por causa de Donald Trump, candidato del Partido Republicano, quien como se sabe, ha sostenido su campaña en un discurso de polarización, intransigencia e incluso odio franco.

Su postura respecto a la migración da cuenta de ese radicalismo basado más en ideología que en hechos. A pesar de que los migrantes son un elemento clave en la dinámica social estadounidense, Trump ha preferido despreciar toda esa labor, todos sus aportes, y en repetidas ocasiones ha manifestado su deseo de expulsarlos del país o imponerles severas sanciones.

¿Cuál es la mejor forma de responder frente a un discurso que fomenta la división? Con inteligencia, sin duda, pero sobre todo con solidaridad. En toda nuestra historia como especie, lo mejor que hemos logrado lo hemos hecho gracias a la unión de esfuerzos, y nunca en el aislamiento de la sinrazón.

Para contribuir en esta idea de que sólo juntos se puede conseguir el bien común, la iniciativa #TheWallForTrump puso en marcha la construcción de un “muro” digital que replica en Internet aquel que se extiende a lo largo de la frontera entre México y Estados Unidos, y cuyo detalle más ingenioso es que sus “ladrillos” son mensajes de orgullo, comunión, camaradería y apoyo mutuo. Todo esto en respuesta a los mensaje xenófobos de Donald Trump y, claro, con la intención de debilitar sus probabilidades de ganar la presidencia de Estados Unidos.

Si quieres recorrer el muro o, mejor aún, agregar tu propio ladrillo, puedes hacerlo en el sitio thewallfortrump.com.

Sin duda una iniciativa interesante para recuperar la fe en la solidaridad como proyecto político.

No sólo es estúpido a nivel personal, fomenta la estupidez y la superficialidad de la Web

Este artículo no debería de ser necesario: es una obviedad que uno no debería de comentar en un artículo o en su publicación en una red social antes de leerlo. Y, sin embargo, esto ocurre casi en la mitad de los casos en sitios como Facebook, donde los artículos suelen tener más shares que vistas y a veces apilan grandes cantidades de comentarios sin que esto se refleje en las vistas a la página. Podría parecer poco importante un tema así, sin embargo, como explicaremos aquí, este hábito del consumo veloz, superficial e irreflexivo de la información hace que en general baje el nivel de la discusión y provoca que incluso los contenidos que se generen en líneas sean de menos calidad y profundidad. Se trata, a grandes rasgos, de una costumbre impulsiva mayormente ignorante.

1. Baja el nivel de discusión (y de inteligencia en general)

Comentar en un artículo sin haberlo leído hace que se resalten prejuicios, lugares comunes y los aspectos más superficiales de la información. Sugiere que todo puede resumirse y entenderse en 60 caracteres (el promedio de un título) o a lo mucho en su resumen (120 caracteres, aproximadamente). Niega el valor de realizar razonamientos complejos que logren explorar un tema desde múltiples perspectivas. Es el equivalente de juzgar a una persona por su apariencia o a un libro por su tapa; si bien estos juicios pueden ser en alguna medida acertados, en la ansiedad de la inmediatez se pierde la riqueza de conocer el fondo y de abrirse a la otredad y a la capacidad de ser sorprendido. 

2. Hace que los medios generen contenido llamativo de poca profundidad

El hecho de que muchas personas no lean los artículos completos pero aún así los compartan o les den like hace que muchos medios consideren que es suficiente presentar sus artículos de forma atractiva, por lo cual se despreocupan del contenido de los mismos, o éste pasa a segundo término en comparación con la presentación. Esto crea una marea de información vacía, pero llamativa, en una especie de dieta informativa con fines cosméticos. Esto es un loop de retroalimentación entre medios y usuarios en el que ambos se engañan el uno al otro.

3. Denota poco nivel intelectual

Realmente la forma en la que te perciben en línea es poco relevante, especialmente porque la mayoría de las personas no saben quién eres y porque el miedo a lo que los demás piensan de ti no es la mejor motivación para actuar. Dicho esto, a muchas personas realmente sí les importa lo qué piensen los demás y quisieran evitar el ridículo, lo cual siempre es un riesgo al opinar sin haber leído un artículo. Evita este riesgo y no comentes antes de leer. 

4.  Dirige la conversación a lugares engañosos

El hecho de que los artículos de noticias se vean atestados de comentarios de personas que no han leído la información suele despistar a los demás y altera el sentido de las conversaciones que pueden generarse en estos espacios. Hace que muchas veces las discusiones se polaricen o se queden en los puntos salientes y no logren encontrar la riqueza de los detalles. 

5. Porque leer es mejor que comentar

De nuevo otra obviedad, pero hay que recordar lo evidente. Es más benéfico para ti leer algo que no sabes o exponerte a la visión de otra persona que buscar confirmar tu visión preestablecida del mundo, ya sea alabando lo que armoniza en apariencia con tus ideas o rechazando aquello que despunta como anómalo e intolerante para ti.

Por último recordemos que Platón consideraba que la opinión (doxa) es, entre todas las formas de conocimiento, la más baja. Así que si lees, al menos podrás tener una opinión informada, basada en la investigación de otras mentes y, si tienes discernimiento, incluso te podrás alimentar de aquellas mentes que saben más allá de la opinión, por la experiencia, la intuición o alguna otra forma superior de conocimiento.