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Matemático explica por qué él no juega a la lotería

Sociedad

Por: Pijamasurf - 11/19/2016

Jugar a la lotería no es muy inteligente, a menos de que necesites un poco de placebo para tener una perspectiva más optimista de la vida

Millones de personas en todo el mundo apuestan a la lotería, con la esperanza de que su suerte les podrá conseguir su sueño de ser ricos. 

Florin Diacu, catedrático de matemáticas de la Universidad de Victoria, explica que, si uno se ajusta a las simples probabilidades, jugar a la lotería no parece ser muy inteligente. De hecho, se ha llamado a la lotería "el impuesto de la ignorancia", aunque él prefiere hablar de que la gente compra esperanza, como si fuera una especie de placebo con el cual mantiene cierto optimismo. En un artículo publicado en El País, Diacu explica:

Pero hay un problema con este juego: tus posibilidades son tan pequeñas, que es miles de veces más probable que mueras en un accidente de coche a que te conviertas en el afortunado ganador. En concreto, la probabilidad de predecir todos los números es, más o menos, 1 entre 14 millones para el 6/49 y 1 entre 80 millones en el 7/49. Desde luego, es difícil imaginar números tan grandes, por lo que yo suelo usar imágenes que ayudan a entender lo que significa, que los reporteros de televisión adoran. 

Una vez empleé la guía telefónica de mi ciudad: imagina que tienes 150 guías diferentes. Si compras un boleto, tus posibilidades de ganar la lotería son las mismas de que, al azar, escojas la guía en la que está tu nombre, la abras por la página adecuada y señales exactamente tu teléfono. Si compras otro boleto, tienes otra oportunidad.

Diacu concluye que aunque la gente sepa que tienen probabilidades sumamente pequeñas, esto probablemente no hará que deje de jugar a la lotería. Y es que ciertamente no es un acto racional; muchas de las personas que juegan tienen una cierta fe en un tipo de suerte que trasciende las probabilidades matemáticas.

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Exploradores rusos encontraron en el Ártico una base secreta y reliquias de los nazis

Sociedad

Por: pijamasurf - 11/19/2016

Una expedición rusa en el Ártico parece confirmar lo que por mucho tiempo fue rumor: el establecimiento de una base de operaciones del régimen nazi en el extremo del planeta

No sin cierta inclinación al ocultismo y la conspiración paranoica, de Adolf Hitler se dice que tenía intenciones secretas y manifiestas de conquistar el mundo. Tal cual. Ninguna persona en toda la historia de la humanidad lo ha logrado, si bien unos pocos –Alejandro Magno, Gengis Kan– estuvieron muy cerca. Hitler, se dice, quería pertenecer a ese selecto grupo e incluso superarlo, para así implantar el primer régimen en durar más de mil años.

Estas ideas podrían ser descartadas de no ser porque las estrategias del nazismo tienen algunos cabos sueltos que es difícil explicar coherentemente. Uno de estos, sobre el que se había especulado mucho, era la supuesta instalación de una base secreta de operaciones en el Ártico, una zona inhóspita y sin embargo notablemente simbólica. Ahí se encuentra uno de los polos magnéticos de la Tierra, lo cual, aunque es un hecho físico, también ha sido interpretado desde ciertas creencias del pensamiento mágico; otros asocian la zona con encuentros alienígenas y por su inaccesibilidad y su lejanía se le considera una excelente locación para realizar labores secretas.

Todo esto, como decíamos, se mantendría en la especulación de no ser porque hace unos días científicos rusos aseguraron haber encontrado una base secreta nazi en una isla del archipiélago ártico conocida como Tierra de Alexandra, la cual se encuentra dentro de los límites territoriales de la Federación de Rusia.

Hasta ahora, la existencia de esta base se suponía pero sólo por rumores. Su construcción se realizó por órdenes directas de Hitler y fue bautizada como "Schatzgräber", que en alemán significa “buscador de tesoros”. Asimismo, se decía que se trataba de una estación para medir el clima de la zona, en operaciones de 1943 a 1944 y evacuada en condiciones extremas, luego de que el personal resultó envenenado por comer carne de oso polar infestada de nematodos, a lo cual se vieron obligados luego de quedarse sin provisiones. Cabe mencionar que esto último nunca fue verificado, y más bien se contaba como una historia sin fundamento real.

Más de 70 años después de estos incidentes, la susodicha expedición de Evgeny Ermolov y otros investigadores del Parque nacional Ártico Ruso encontraron la base y, dentro de ésta, una buena cantidad de objetos nazis, tales como cruces gamadas, documentos y otros relacionados con la supervivencia cotidiana en el lugar.

Una de las preguntas inevitables ante este descubrimiento es qué buscaba Hitler con una base en el Ártico. Se cuenta que en el Ahnenerbe, la institución del régimen encargada de las “investigaciones” que demostraban la superioridad de la raza aria y su derecho a dominar la humanidad, creían que quizá en el Ártico estaban sepultadas reliquias con poderes sobrenaturales, dejadas ahí por los primeros y míticos pueblos nórdicos.

Si esto es cierto, ¿aún habrá forma de saberlo?