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Okunoshima, la isla japonesa habitada por conejos y ex armamento químico

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/30/2016

El resultado del megalaboratorio de armas químicas de Japón en la Segunda Guerra Mundial son miles de conejos, amos de la isla

Japón, siempre tan asombroso, tenía que ser el lugar del mundo que guarda una isla habitada por piezas de arte (en Naoshima) o un pueblo donde los zorros son los pobladores.

Japón poético, impregnado de zen, haikús y zakura, aunque también por la tecnología y la adicción por el trabajo, es un lugar paradójico y hasta cierto punto incomprensible para Occidente. Y en este país de las 3 mil pequeñas islas, existe otro sorprendente y peculiar fenómeno: su isla colmada de conejos entre las ruinas de laboratorios químicos de guerra.

Okunoshima fue el megalaboratorio japonés durante la Segunda Guerra Mundial para elaborar armas químicas cuyos efectos eran probados en los animales. Al finalizar la guerra terminó este proyecto; los trabajadores, entonces, liberaron a decenas de conejos que se propagaron hasta habitar una de las islas más extraordinarias aun en Japón.

 

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La sorpresiva belleza de las auroras boreales de Dinamarca (VIDEO)

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Por: Pijamasurf - 11/30/2016

Dinamarca no es uno de los países más conocidos por el espectáculo de las auroras boreales, pero estas son algunas de las más elegantes y bellas

Cuando el fotógrafo Adrien Mauduit se mudó a Dinamarca no tenía contemplado fotografiar las famosas luces del norte --los pobladores locales le dijeron que era algo raro.  

Aunque Dinamarca está en la parte norte de Europa no es un país que sea especialmente conocido por el avistamiento de auroras boreales, se piensa antes en Noruega, en Suecia, Islandia, Escocia y Canadá, entre otros sitios que congregan a cazadores de auroras. Pero en una ocasión en 2015 en la que se encontraba en la playa de Ordrup, en Sjaelland, mientras estaba tomando imágenes de larga exposición de la Vía Láctea, Mauduit notó una franja de luz morada inusual en la parte superior del marco.

Tiempo después encontró una técnica para que sus fotos registraran las cortinas de luz que se formaban y, para su sorpresa, pudo en 2016 registrar cerca de 40 ocasiones de auroras boreales, 20 de ellas lo suficientemente brillantes como para ser vistas con el ojo desnudo.

Las imágenes de Maudit muestran una sublime elegancia, una playa celestial encendida por los estremecimientos del campo magnético, la danza de velos de las auroras mezclándose sutilmente con los atardeceres y amaneceres en delicados time-lapses.