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¿Qué es exactamente lo que ocurre con tu cuerpo cuando mueres? (INFOGRAFÍA)

Salud

Por: pijamasurf - 11/23/2016

Esto es lo que le sucede a tu cuerpo físico segundos, minutos, horas, días y semanas después de tu último aliento

Mucho se ha especulado alrededor de la muerte, con incontables premisas religiosas, espirituales y paranormales alrededor de este suceso: ¿reencarnamos, vemos luces al final de un túnel, avistamos un rayo azul? Sin embargo, y más allá de las reflexiones que la muerte pueda detonarnos, existe un plano en el que afloran consecuencias concretas, tangibles, y es precisamente el cuerpo físico. 

¿Qué ocurre con nuestro cuerpo, nuestro tejido, órganos, huesos, cuando morimos?

Una infografía de Tech Insider ilustra con bastante claridad los efectos de la muerte en el cuerpo humano. Así que por ahora dejaremos cualquier alusión metafísica a este acto, el más democrático de todos, y procederemos a repasar las consecuencias físicas de la muerte:

Segundos después de morir...

Tras un efímero clímax en su funcionamiento, la operación de nuestro cerebro cesa.

La temperatura del cuerpo desciende hasta igualarse con la del exterior.

Minutos...

Tus células comienzan a morir a causa de la falta de oxígeno e inicia su proceso de putrefacción.

Horas...

Durante las siguientes 36 horas los músculos se calcifican y adquieren una rigidez notable (hasta que termina el proceso, se vuelve a un estado de relajación y evacuas las heces y orina restantes). Tu piel comienza a secarse y contraerse, y empiezas a palidecer con algunas manchas rojizas en la dermis. 

Días...

El cuerpo comienza a tornarse verde y arroja un aroma penetrante, putrefacto, a causa de la liberación de distintos químicos. 

Semanas...

El cuerpo se torna morado-negro, mientras las bacterias avanzan en el consumo de órganos y tejido. El cabello comienza a perderse. 

Meses

A temperatura promedio, tu cuerpo se habrá desintegrado a los 4 meses de haber muerto y sólo quedarán tus huesos.

What happens to your body when you die

 
Esencialmente narrativo, irónico e intrigante, el segundo álbum de Lynch es un buen estímulo psicosonoro

Hace un par de años David Lynch lanzó por segunda ocasión un LP musical, The Big Dream (2013). Por momentos ácido y visceral, este álbum se desliza, a lo largo de 12 tracks, sobre una especie de oscuro blues y rock de época. Seducción, fatalidad, melancolía y metafísica, se funden en una narrativa lúdica –con súbito aroma a un rodeo eléctrico, a una pesadilla vintage o a una noche de graduación transtemporal. 

Lo que seguramente fueron, en un principio, disfrutables y espontáneos jams, terminan siendo sofisticadas atmósferas –gracias a la intervención de su colaborador ‘Big Dean Hurley’, repletas de loops, guitarras, samplings, y teclados, que acompañan los terapéuticos monólogos de Lynch, encargado de las vocales. La combinación de todo lo anterior cataliza el ‘sonido sucio’, tipo garage, que caracteriza al disco, en un desfile de lúcida ironía.

Fiel a su estilo cinematográfico, el también artista plástico y efusivo promotor de la meditación trascendental nos ofrece con este álbum elegantes herramientas para distorsionar aquello que calificamos como ‘la realidad’ –invita, sin pudor, a sumergirte en una aventura onírica.

Si bien no estamos ante un disco que pasará a la historia por su calidad musical, lo cierto es que su propuesta es destacable –más allá de que difícilmente se puede separar la admiración que sentimos por el trabajo cinematográfico de su autor. En pocas palabras, lo más recomendable sería disfrutar de este álbum, como si se tratase de una sesión de psicoanálisis, recostado sobre un diván de terciopelo azul.

 

Twitter del autor: @ParadoxeParadis