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La historia del viajero y amante de la tecnología que compartió esta valiosa información con todos los usuarios

Podría sonar a un típico anuncio engañoso de Internet, pero esto es posible. Desde hace algunos años el ingeniero en sistemas Anil Polat ha viajado alrededor del mundo visitando lugares como Moldova, Yemen, Estados Unidos o Islandia. Sus constantes travesías por aeropuertos internacionales y su relación cercana con la tecnología lo inspiraron para comenzar a recolectar algunas de las claves de las redes inalámbricas, tan útiles para todos, en especial para quienes trabajan a distancia como él mismo.

Ante la incertidumbre que provoca llegar a un lugar completamente nuevo, con reglas o pautas diferentes y barreras lingüísticas que dificultan la comunicación, tener acceso a internet puede ser crucial. ¿Cómo saber si el lugar al que llegaremos tiene o no una red abierta o exclusiva para las zonas VIP? Esta dificultad inspiró a Polat para desarrollar una base de datos en la que comenzó a reunir poco a poco algunas de las contraseñas de los aeropuertos principales del mundo.

 

Y aunque ha viajado a más de 70 países los recursos de un solo viajero siempre llegarán a su límite, por lo que pidió a sus lectores, otros viajeros y usuarios de aeropuertos, que le hicieran llegar nombres y claves de acceso de los aeropuertos que visitaran. Rápidamente la información se multiplicó. Anil continuó su camino y realizó una capa en Google Maps desde la que se puede ver la ubicación de cada aeropuerto y con un simple clic se accede al nombre y clave de su Wi-Fi.

Fue tal el éxito y la atención que captó que decidió desarrollar una simple pero poderosa aplicación para tener a la mano las contraseñas de Wi-Fi de los aeropuertos de todo el mundo.  

Este track "jazzero" fue compuesto entre una máquina pensante y un músico humano; el resultado es bastante extraño

Entre lo emocionante y lo aterrador, así está siendo el proceso en el cual la inteligencia artificial va sumando habilidades a su acervo. Si bien con un poco de suerte, mucha precaución y una agenda ética, la calidad de vida de la humanidad podría elevarse significativamente gracias a las máquinas pensantes, es evidente que también se corre un riesgo, y uno grande, al estarlas dotando de inteligencia y facultades diversas. 

En todo caso, y en lo que vamos comprobando hacia dónde apunta este vasto campo de desarrollo, hoy ya podemos "disfrutar" de composiciones musicales creadas por una inteligencia artificial. Se trata de una pieza obra del FlowComposer del Computer Science Labs de Sony. Esta mente artificial puede hilar notas y tonos, aunque aún no considera en ese proceso el efecto que las diferentes combinaciones que crea puede tener en el oído, y menos en el ánimo, de un humano.

Actualmente el proceso creativo de FlowComposer consiste en que éste crea la melodía y los acordes básicos y luego un humano, el francés Benoit Carré, hace los arreglos y compone la letra.

A continuación la pieza "The Ballad of Mr Shadow", que recuerda pinceladas de Duke Ellington, Cole Porter y George Gershwin.