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Científicos analizan modelo de multiverso postulado por filósofo medieval

Filosofía

Por: pijamasurf - 12/29/2016

El tratado de un teólogo franciscano hace alusión a algo muy parecido al Big Bang y su factibilidad ha sido motivo de escrutinio científico

Actualmente sentimos que las teorías sobre diferentes universos paralelos posibles o multiversos son o posibilidades teóricas de la física cuántica o temas de ciencia ficción, es decir, que de alguna manera son ideas futuristas. Sin embargo, un grupo de científicos británicos ha llevado a cabo un estudio sobre cierto texto que sugiere que esta idea ya existía en la época medieval. En su tratado titulado De luce o De la luz, escrito en 1225, Roberto Grosseteste describió un modelo cosmológico en el que el universo había sido creado en una explosión similar a la del Big Bang y la condesación que ocurrió después. 

Este filósofo franciscano ha sido descrito como una mente brillante y alabado por su genio en la política, la teología y las matemáticas, y en su tratado postula que la unión de luz y materia dio origen a todos los cuerpos del cosmos. Además Grosseteste plasmó sus ideas como si fueran fórmulas matemáticas, de tal manera que los investigadores hicieron uso de una computadora para resolver las ecuaciones y traducirlas en modelos capaces de ilustrar esta idea de la creación del cosmos. El filósofo escribió que:

Al principio, la materia y la luz estaban vinculadas entre sí. Pero la rápida expansión llevó finalmente a un estado perfecto, con la cristalización de la luz-materia y la formación de la esfera exterior, el llamado firmamento, del cosmos medieval.

Una vez realizada la simulación computarizada de las ecuaciones de Grosseteste, los investigadores notaron que el universo que el teólogo medieval describía podía efectivamente haberse formado de acuerdo con sus descripciones. En palabras del autor principal de esta investigación, Richard Bower: 

Sorprendentemente, la simulación por ordenador muestra que la descripción de Grosseteste es exacta. Los resultados nos dan una apreciación mucho más profunda de la ciencia en el siglo XII.

Aunque ha apuntado que:

Por sí solas, las leyes de Grosseteste no son suficientes para producir el universo en el que pensó que vivía.

Sin embargo, vale la pena recordar que en la época en que el teólogo franciscano postuló sus ideas, el modelo dominante era aquel de Aristóteles y sus esferas. Hoy en día existen las leyes de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad general y son usadas para explicar el origen del cosmos. No obstante, ello no puede proveer ciertos datos sobre la cantidad de materia oscura y energía oscura en el universo, para lo cual los científicos actuales usan la teoría de la supersimetría. 

Una concisa y preciosa historia sobre el cielo y el infierno y la naturaleza de la mente

En su libro Welcoming Flowers from Across the Threshold of Hope, el maestro budista Thinley Norbu Rinpoche cuenta la siguiente historia:

Érase una vez un maestro zen que fue interpelado por un guerrero samurái, quien le pidió que le enseñara el significado del infierno y del cielo. Cuando el maestro le respondió: "Nunca le enseñaré algo a alguien tan ignorante y violento como tú", el samurái se enfureció, alzó su espada y estuvo apunto de matarlo. Entonces el maestro dijo: "Eso es el infierno". Inmediatamente, el samurái entendió, tiró su espada en reconocimiento e hizo una reverencia al maestro con fe. Entonces el maestro dijo: "Eso es el cielo".

Thinley Norbu comenta que el Buda enseñó que todas las formas de sufrimiento y todas las fuentes del mal pueden cesar, una vez

que son reconocidas como las propias concepciones negativas... si el ego es purificado a través de la práctica y la realización, la mente dualista es reducida y por lo tanto el aferrarse y las pasiones que se generan son reducidas, así también el karma es reducido. Cuando el karma cesa, de tal forma que todos los fenómenos negativos cesan, eso es llamado nirvana. 

Podemos entender entonces la historia de la siguiente manera: el infierno es la consecuencia de la ignorancia que se refleja en actos negativos que producen karma negativo. El infierno (o el sufrimiento que produce la ignorancia) es siempre el resultado de nuestros actos y de la intención de nuestra mente. El cielo es el resultado del karma positivo. Ahora bien, hay un matiz que se debe mencionar, y es que el budismo diferencia entre los cielos o mundos de los dioses, en los que existe puro placer pero que, sin embargo, están sujetos al karma y a la ilusión del samsara, y el nirvana, que está libre de toda condición y es el resultado de la sabiduría, de comprender que todos los fenómenos que experimentamos son consecuencia de nuestra mente. Luego podemos extender esto y extrapolar que el cielo es la gratitud, la fe, el reconocimiento; el infierno: la ignorancia, la violencia, la arrogancia, etcétera.

En el mismo texto, Thinley Norbu, gran maestro del vajrayana, señala:

Según las enseñanzas budistas, la fuente del mal no es el mundo. La fuente del mal es el pensamiento dualista, o el principio egoísta de la mente que se aferra a las cosas, y el mundo es sólo un reflejo de la propia mente... Para la mente de sabiduría del Buda, no existe el mal, pero para las mentes dualistas de los seres sensibles, la idea del mal debe purificarse.  

Esto es ejemplificado en un diálogo que tiene el famoso yogui Milarepa con un espíritu o demonio en una cueva. Al encontrarse en su cueva con el espíritu de una roca Milarepa intentaba exorcizarlo, cuando el espíritu le contestó:

Si el concepto de enemigo no surge como consecuencia de tu propia mente delusoria, entonces, ¿sería yo, un espíritu de la roca, un enemigo? De hecho, este demonio del hábito nace de tu propia mente delusoria. Si no te das cuenta de que tu mente es vacuidad, entonces puede haber muchos demonios a mi lado. Pero si te das cuentas de la naturaleza de tu propia mente, entonces todas las malas circunstancias se convierten en tus amigos. E incluso yo, un espíritu de la roca, seré también tu sirviente.

Entonces se dice que Milarepa recordó las palabras de su maestro Marpa, quien le había mostrado que todos los fenómenos emergen de la propia mente, la cual es vacuidad, igual al dharmakaya, el Cuerpo de la Realidad Absoluta. Y así el espíritu desapareció. Todo infierno, todo mal, no es más que un estado mental que desaparece cuando se comprende la naturaleza de la propia mente.

 

Twitter del autor: @alepholo