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Revisar la escuela de fondo supone tocar hasta los tótems. Mientras no lo hagamos, no habremos empezado el nuevo juego

Escuché por ahí que “la política no se aprende, sino que se comprende”. Y me llamó la atención. Es infrecuente encontrar esquemas conceptuales que sometan al verbo “aprender” a escalas inferiores. Estamos acostumbradísimos a verlo encumbradísimo, cargado de parafernalias, orondo y ponderado. Es un verbo canonizado, santificado. Y eso no le hace nada bien.

Comprender es más que aprender –nos dicen, y además es una cosa diferente. Eso me interesó. Lo de que “la política…” me resulta irrelevante, en realidad, porque cuando leo política leo todo, como cuando leo filosofía. La comprensión trasciende el aprendizaje. ¿Cómo? ¿Por qué?

Revisando, encuentro otros casos en los que el aprendizaje, o hasta la educación misma, representan conceptos que no encumbraría tanto y que muchas veces hasta revisaría seriamente. Usos del concepto que muestran que se queda corto, que no es lo que realmente forma a las personas y les permite una apropiación cabal de las cosas. Cuando nos dicen (cuando nos decían cuando éramos niños, como cuando decimos a nuestros niños… ) que somos educados, nos están diciendo algo menor, bien superficial, soso e irrelevante. No decimos que son educadas las personas profundas, valientes, íntegras, complejas, emprendedoras, inquietas y amplias; cuando decimos que son “educadas” no estamos queriendo decir eso, sino que son sobrias, bien portadas, adaptadas, convergentes, discretas, dóciles a las reglas y obedientes. Personas que han comprendido poca cosa, y cosa poco relevante; personas que han apenas rozado –si acaso-- el sentido de lo real.

Cuando decimos que ella está bien educada sexualmente; que ha aprobado con nota destacada la asignatura “educación sexual”; que ha aprendido la materia, ¿qué estamos diciendo? Que tiene buena información sexual, sobre todo en cuanto a prevención de riesgos. ¿Tendrá algo que ver eso con la calidad de su vida sexual, actual o futura? ¿Demuestra que se ha apropiado del sentido de lo sexual? ¿La hará más plena y feliz? Ni no ni sí; simplemente, no tiene incidencia. Ese “saber” sexual no incide en su sexualidad, sino –en todo caso-- en su sanidad, que son cosas diferentes.

Cuando decimos que saca 10 en matemáticas o en literatura, decimos que ha aprendido. ¿Eso quiere decir que produce matemáticas o literatura; o que se acerca al milagro de la producción literaria? No. Probablemente, al contrario; cuanto más literatura aprenda, menos probabilidad de ser escritor tendrá. El escritor comprende la literatura, no la aprende. Lo mismo el matemático.

Comprender es otra cosa. Se aleja del acopio informativo. No es tener algo, es estar dentro de algo; por ejemplo, de la física o de la historia. El aprendizaje parece una adquisición mientras que la comprensión se devela como una inmersión. No traigo el saber a mí (que sería aprender), es el saber que me devora (que lo llamamos comprender). Fui poseído cuando comprendí. Y cuando me piden que dé cuenta de mi comprensión –lo que llamamos la evaluación, lo que hago es producir, porque no puedo reproducir sin apropiarme críticamente y tomar posición. Estoy perdido. Lo he logrado.

Aprender es dar cuenta. Y eso alcanza para muy poco; para aprobar exámenes, esencialmente. “Me lo aprendí”, que es lo que suelen decir los alumnos; un “me lo tragué”, que me parece escuchar. Nadie dice “me lo comprendí”. Lo comprendido no se puede cosificar. Ahí está el matiz. “Me lo tengo que aprender”, y no “me lo tengo que comprender”. El lenguaje va delatándonos.

Educar y enseñar, que es la contracara del aprender, están muy bien, pero no alcanzan. Y cuando hacemos de ellos un culto, pasamos de la sociedad al museo y enterramos a los vivos sin haberlos dejado vivir. Educamos con una carga moral que asfixia y luego anhelamos jóvenes libres. Bajamos líneas como si supiéramos. Comprender invita a otro juego y se constata de otra manera. Tiene otras velocidades (además de muy otras complejidades) y está cargado de subjetividad. Para comprender hay que haber sufrido y hay que haberse equivocado, y si es posible, varias veces. La comprensión suele ser retroactiva, luego de tanteos, intentos, sondeos, enunciaciones fracasadas, buenas inspiraciones y un clic en el momento justo. Hay un momento en que me vuelvo y sobre lo que no comprendía, comprendo; me regreso y ahora sí… ¡ahora sí! Funciona de esta manera; tiene una epistemología inquieta, de idas y de vueltas, evanescente que no encaja bien en planificaciones siempre progresivas. Por eso la escuela y la universidad se van tan frecuentemente al aprendizaje. Porque la comprensión exigen otras cinturas.

Revisar la escuela de fondo supone tocar hasta los tótems. Mientras no lo hagamos, no habremos empezado el nuevo juego. Y por cierto, me olvidaba, aunque no sean buenos tiempos para eso, aquél que decía lo que iluminó esta nota era Perón, en YouTube.

 

Twitter del autor: @dobertipablo

Gurú indio cree que la meditación puede ayudar a combatir la violencia en México

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/06/2016

Sri Sri Ravi Shankar considera que la meditación y la sabiduría pueden contribuir a combatir la violencia en México

Desde hace algunos años algunos científicos y meditadores han promovido la hipótesis de que la meditación puede servir para disminuir el crimen e incluso podría considerarse una "tecnología a favor de la paz". Se han hecho algunos estudios en este sentido, con resultados interesantes.

Esta misma idea de la meditación como una forma de aliviar el estrés crónico de la sociedad, junto con la filosofía de ahimsa de Gandhi, ha sido retomada por el líder espiritual indio Sri Sri Ravi Shankar (no confundir con el músico que lleva el mismo nombre), quien es consultor especial del Consejo Económico y Social de la ONU y es considerado uno de los 100 líderes espirituales más influyentes del mundo. Sri Sri Ravi Shankar participó en el proceso de paz en Colombia, habiendo viajado a Cuba, después de reunirse con el presidente Santos, para tener una serie de diálogos con las FARC, incluyendo una sesión de meditación guiada.

Ahora Sri Sri Ravi Shankar busca traer su mensaje de paz a través de la meditación a México. Bajo la rúbrica "México Merece Paz" se celebrarán una serie de pláticas y cursos de meditación y respiración a principios de diciembre en la Ciudad de México y Acapulco, además de presentarse en el World Forum for Ethics in Business.

En una entrevista con el diario El Tiempo, Sri Sri Shankar explica la importancia de contar con técnicas para combatir el estrés:

La guerra empieza con la falta de entendimiento, de comunicación, de confianza. Entonces, si se quitan estas cosas y la gente piensa desde una perspectiva más amplia, cualquier conflicto se puede resolver.

Cuando alguien siente que es una víctima porque le han cometido una injusticia, entonces quiere reaccionar. Una pregunta que no ha sido respondida en la mente se fermenta y causa estrés, y el estrés es la causa de la violencia. Cualquier buena persona, si no la dejas dormir durante 2 días y no le das de comer, se volverá violenta.

[...] El verdadero trabajo empieza ahora. La gente que ha estado en la selva por tanto tiempo, cuando vuelvan a la sociedad necesitan un toque de curación, al igual que las víctimas. Las víctimas deben poder dejar atrás el pasado y buscar un futuro más brillante. La conciencia de la víctima y del culpable no son para nada positivas para la sociedad. Debemos curar la conciencia de las víctimas y por el otro lado, necesitamos lograr la reconciliación con la conciencia de los culpables. Cuando una persona siente que es culpable, va a querer justificarlo; inconscientemente va a victimizarse.

En este enlace se pueden consultar las fechas de los eventos de Sri Sri Ravi Shankar en México.