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Desinformar: esa es la agenda de los medios para lo que sucede en Alepo, según esta periodista (VIDEO)

Sociedad

Por: pijamasurf - 12/15/2016

Eva Bartlett, periodista y activista, aseguró en la sede de la ONU en Nueva York que los principales medios occidentales tienen una agenda clara para los sucesos recientes en Alepo: la mentira y la desinformación

En los últimos días, la guerra civil que ocurre en Siria se ha recrudecido, particularmente en la emblemática ciudad de Alepo, en donde desde 2012 se han concentrado los enfrentamientos entre las fuerzas y simpatizantes del actual presidente, Bashar al-Assad, y la de los opositores que buscan derrocarlo. Entre otros factores que desencadenaron una escalada en la violencia del conflicto los medios citan la intervención de Rusia, que apoya militarmente al régimen de al-Assad.

Sin embargo, como todo conflicto, éste también es difícil de explicar, en buena medida por las condiciones en que ocurre. La distancia que nos separa de Siria es geográfica, pero también cultural y política. Además, a esto cabría sumar la desinformación que, como ocurre también en toda guerra, usualmente se pone en marcha para intentar ocultar lo que de verdad sucede.

En este sentido, esta mañana la periodista de origen canadiense Eva Bartlett aseguró en la sede de la Organización de Naciones Unidas, en Nueva York, que los principales medios occidentales tienen una única agenda en su cobertura sobre los sucesos de Alepo: la mentira.

Bartlett puede afirmar esto por su experiencia en el territorio mismo de batalla, en distintas ciudades de Siria, en donde ha estado los últimos años. Por su conocimiento de primera mano de la situación, la periodista sostiene que todo lo que dicen las corporaciones mediáticas es lo opuesto a la realidad.

La también activista de derechos humanos señaló que medios como la BBC y los periódicos The Guardian y The New York Times buscan orientar la opinión pública hacia una “demonización” del presidente Bashar al-Assad y el apoyo que recibe del gobierno ruso. En contraste, se dice poco de la aceptación que al-Assad tiene del propio pueblo sirio.

Bartlett evidenció además que muchos de estos medios ni siquiera tienen una cobertura real en la zona de conflicto, especialmente en el este de Alepo, en donde, a decir suyo, no hay presencia de ninguna organización internacional de ningún tipo. El caso extremo de esto es el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, el cual tiene su sede no en ese país sino en Coventry, Reino Unido.

Como prueba de la ausencia de cobertura auténtica la periodista habló del caso de una niña, Aya, que aparece en al menos tres grabaciones distintas de “rescate” de civiles de zonas de conflicto por parte de los llamados “Cascos Blancos” (White Helmets), una organización no gubernamental de defensa civil, integrada por voluntarios, fundada en 2013 pero, más destacado aún, financiada casi exclusivamente por gobiernos de Occidente.

Sin duda las declaraciones de Bartlett son polémicas, y más allá de ser o no verdad, nos invitan a cuestionar lo que escuchamos a diario sobre los sucesos en Siria, además de a confrontarlo con otros puntos de vista.

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Sociedad

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Un poco de reflexión para la fiesta del consumismo

Aunque para algunos esto pueda ser noticia, la Navidad originalmente era una fiesta religiosa en la que no figuraba en ninguna medida importante la costumbre de regalar objetos. Hábilmente, las marcas y las agencias de relaciones públicas han logrado transformar esta celebración en una fiesta del consumismo que dura cada vez más (ahora la fiebre navideña empieza meses antes). Ya que vivimos en una economía de crecimiento infinito, en la que se ha creado la ilusión de que es necesario consumir para generar prosperidad, el frenesí de consumo navideño se vive como una obligación y como una especie de aguerrida temporada de supervivencia para las marcas en la que se vale cualquier cosa.

El sitio Ecocentro ha hecho una interesante reflexión sobre esta situación, notando que: "No hay una relación entre el aumento indiscriminado de objetos y el aumento de la felicidad, una vez obtenidos los mínimos universales". Asimismo, se hace énfasis en que detrás de la feria del consumo existen ciertos valores religiosos que son puestos en entredicho por la banalización del afecto que supone su mediación por los regalos materiales. No nos damos cuenta de que muchas veces buscamos llenar nuestro vacío psicoemocional, el cual se pone en relieve en estas fechas, con posesiones materiales, y al hacerlo caemos en las redes de manipuladoras compañías. Esto es, por supuesto, un problema psicológico y un problema ecológico, ambos interdependientes:

La cada vez más sofisticada ciencia publicitaria, que con las más novedosas teorías científicas sobre el cerebro y el mundo emocional convierten en consumidores compulsivos a niños, adolescentes, adultos, inventando nuevos nichos de mercado en perros y demás animales de compañía. Nadie se libra de su susurro tentador, “compra, compra y llena así tu vacío”. A mayor vacío interior, mayor fiebre consumista, en una espiral en la que no sólo se degrada el ser humano a su condición más inferior, de falta de dominio de sí, sino que en su degradación degrada la naturaleza que no soporta esa presión sobre sus ecosistemas, de los que se extraen los elementos para construir objetos cada vez más inútiles, programados para la obsolescencia, que implican en su producción injusticia laboral y social en los países del mundo a los que devolvemos, a cambio de su mano de obra barata para cambiar de armario cada temporada, nuestras migajas caritativas y nuestros residuos, que intoxican irremediablemente el mundo.