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¿Qué libros debes leer para ser un lector en serio? Esta lista con 52 sugerencias te da algunas ideas

Libros

Por: pijamasurf - 12/13/2016

Los libros y la conexión que existe entre casi todos ellos forman una especie de universo alterno cuya exploración bien vale la pena emprender

¿Qué se necesita para ser un lector “respetable”? La respuesta es muy sencilla: leer. Sin embargo, conforme una persona se adentra en el universo de los libros descubre que no todos son iguales ni todos consolidan dicho título.

Es cierto, quizá haya a quienes esto último no les interese, que no les importe ser reconocidos como “lectores” o llamarse tales, pero sobre todo a esas personas cabe hacer saber que el valor que se les da tanto a los libros como a los lectores no es casual ni gratuito o caprichoso, sino que responde a una época de la humanidad (bastante amplia, de hecho) en que la cultura escrita se reveló como la forma más efectiva de preservar el conocimiento de valor para la humanidad misma. En otras ocasiones nos hemos referido al elogio que hizo el gran Carl Sagan de dicha cultura, equiparándola con la magia y diciendo que los libros son la mejor forma de entrar en contacto con el conocimiento más útil, sabio y provechoso que nuestra especie generó en algún momento.

Por eso es importante leer y es en ese sentido que se forjó cierto “reconocimiento” en torno a las personas lectoras, pues tener el hábito de la lectura supone tener la curiosidad, constancia e incluso amor por el saber que forman el puente necesario para entrar en contacto con ese mundo. No es, así, un reconocimiento vano o superfluo, sino anclado en uno de los mejores aspectos culturales de la humanidad.

Dicho esto, a continuación compartimos una lista extensa pero no conclusiva de títulos que, creemos, una vez leídos dan a esa persona una buena base para considerarse un lector en serio, alguien que ha encontrado en los libros una forma de saber que no se obtiene de otra manera. Este post tuvo como inspiración uno publicado por el sitio inc.com a partir de una pregunta lanzada en la plataforma Quora. Sin embargo, por tratarse de públicos anglosajones, encontramos que la selección estaba demasiado inclinada hacia ese tipo de audiciencia, por lo cual decidimos modificarla. Del original conservamos varios títulos y las clasificaciones, pero igualmente hemos añadido un par de categorías, varias sugerencia en cada una de las existentes y una pequeña justificación de por qué leer ese tipo de libros.

Esperamos que este listado sea de utilidad para nuestros propios lectores y, más aún, que nos ayuden a completarlo con sus sugerencias.

 

CLÁSICOS DE LA ANTIGÜEDAD

Mucha de nuestra cultura descansa sobre estos pilares.

La Odisea, Homero

Tragedias, Sófocles

Meditaciones, Marco Aurelio

Metamorfosis, Ovidio

Comedia, Dante Alighieri

 

CLÁSICOS MODERNOS

Obras de una época en que la literatura se convirtió en exploración del alma humana.

Orgullo y prejuicio, Jane Austen

Bouvard y Pécuchet, Gustave Flaubert

El signo de los cuatro, Arthur Conan Doyle

El castillo, Franz Kafka

Crimen y castigo, Fiodor Dostoievski

Las 120 jornadas de Sodoma, Marqués de Sade

La peste, Albert Camus

El gran Gatsby, Francis Scott Fitzgerald

El guardián entre el centeno, J. D. Salinger

 

DISTOPÍAS

El sueño de la razón engendra monstruos, y estas obras así lo demuestran.

1984, George Orwell

Un mundo feliz, Aldous Huxley

El cuento de la criada, Margaret Atwood

Neuromante, William Gibson

 

CIENCIA FICCIÓN Y FANTASÍA

La imaginación es capaz de crear lo que no existe y superar así los límites de la realidad.

El señor de los anillos, J. R. R. Tolkien

El fin de la eternidad, Isaac Asimov

Ubik, Philip K. Dick

Crónicas marcianas, Ray Bradbury

Un mago de Terramar, Ursula K. Le Guin

La guía del autoestopista galáctico, Douglas Adams

 

PESOS PESADOS DE LA LITERATURA

¿Buscas un reto auténtico?

Los hermanos Karamázov, Fiódor Dostoievski

Guerra y paz, Liev Tolstói

Ulysses, James Joyce

La broma infinita, David Foster Wallace

El arcoíris de gravedad, Tomas Pynchon

En busca del tiempo perdido, Marcel Proust

El hombre sin atributos, Robert Musil

El castillo, Franz Kafka

El ruido y la furia, William Faulkner

 

BEST SELLERS

En nuestra época, estos títulos son para muchas personas la puerta de entrada a la lectura.

Harry Potter y la piedra filosofal, J. K. Rowling

Una canción de hielo y fuego, George R. R. Martin

 

CLÁSICOS NO OCCIDENTALES DE LA ANTIGÜEDAD

Otras tradiciones, otras formas de mirar el mundo.

Ramayana, Valmiki

Las mil y una noches

 

CLÁSICOS HISPANOAMERICANOS

Estos son los libros adecuados para conocer y ampliar los horizontes de tu lenguaje.

Don Quijote de la Mancha, Miguel de Cervantes

Poemas de largo aliento ("Primero sueño", "Altazor", "Muerte sin fin", "Piedra de sol", "Canto general", etcétera)

Gracias y desgracias del ojo del culo, Francisco de Quevedo

Cien años de soledad, Gabriel García Márquez

2666, Roberto Bolaño

Pedro Páramo, Juan Rulfo

Los lanzallamas, Roberto Arlt

Novelas breves, Juan Carlos Onetti

Todos los fuegos el fuego, Julio Cortázar

El Aleph, Jorge Luis Borges

Corazón tan blanco, Javier Marías

 

CLÁSICOS CONTEMPORÁNEOS

La ruina de Kasch, Roberto Calasso

Meridiano de sangre, Cormac McCarthy

Vida y destino, Vasili Grossman

 

Para más notas sobre libros te sugerimos visitar aquí nuestra sección dedicada a éstos.

5 valiosas lecciones sobre sexualidad que se aprenden al leer a Shakespeare

Libros

Por: pijamasurf - 12/13/2016

Nadie como Shakespeare conoció el alma humana... y también la sexualidad y sus manifestaciones

Mark Twain dijo alguna vez que los clásicos son esos libros que muchos alaban y reconocen como grandes obras, pero pocas han leído en realidad. La frase es irónica, corrosiva incluso, pero también es posible entenderla de una forma un tanto más constructiva.

Si muchos hablan de los clásicos incluso sin haberlos leído, eso también significa, desde cierta perspectiva, que hay algunas obras que a pesar del paso del tiempo, aún tienen presencia, nos dicen algo: de nosotros mismos, de nuestra época, del momento histórico o subjetivo en que nos encontramos. A pesar del paso del tiempo.

Así, por ejemplo, Shakespeare, de quien recientemente se cumplieron 400 años de su muerte y cuyas obras continúan leyéndose e interpretándose, en buena medida porque pocos autores examinaron tan bien el alma humana y sus pasiones como él. Shakespeare no sólo conoció y describió lo humano a la perfección, sino que él mismo inventó esto que llamamos ser humano, según ha sostenido Harold Bloom.

A través de Medium, la casa editorial Penguin Random House publicó un texto en que Jillian Keenan expone cinco lecciones sobre sexualidad que se aprenden al leer a Shakespeare. Cinco de muchas posibles, sin duda, las cuales compartimos a ahora con nuestra propia explicación.

 

1. La sexualidad femenina importa

En The Taming of the Shrew (que en español se conoce cono La fierecilla domada, aunque otros aseguran que una traducción más acertada del título sería La doma de la bravía, o La doma de la furia) Petruchio y Katerine intercambian un diálogo en el que él dice que pondrá su “lengua” en la “cola” (“tail”) de ella, que en la época era uno de los nombres que recibía la vagina. Veamos.

PETRUCHIO.- ¡Hola, hola, avispilla querida! Eres muy rabiosa.

CATALINA.- Si soy avispa, ¡cuidado con el aguijón!

PETRUCHIO.- El remedio es fácil; se le arranca y en paz.

CATALINA.- Los idiotas no saben dónde está.

PETRUCHIO.-¿Quién ignora dónde tienen las avispas el aguijón? ¡En la cola!

CATALINA.- En la lengua.

PETRUCHIO.- ¿En la lengua de quién?

CATALINA.- En la vuestra, que habla sin ton ni son. Adiós.

PETRUCHIO.- ¿Qué? ¿Mi lengua en tu cola?

Cabe mencionar que además del contexto en que este diálogo ocurre (una metáfora sobre Katerine como avispa y la evidente atracción entre ambos), La fierecilla domada es una obra que, a pesar de las apariencias, tiene en primer lugar a la protagonista. Tanto por sí misma como en su relación con Petruchio, incluso en lo relativo a los asuntos del placer sexual.

 

2. El sexo anal se ha practicado desde siempre

Quizá ahora nos pueda parecer subversivo, arriesgado o poco común, pero lo cierto es que el sexo anal es una práctica que, secreta o abiertamente, ha formado parte de la sexualidad humana casi desde siempre. En Romeo y Julieta (una obra que, por lo demás, identificamos más bien con el amor romántico), Mercucio desea esto a su gran amigo Romeo:

O, Romeo, that she were, O that she were
An open-arse, and thou a pop’rin pear!

Aunque los académicos aseguran que, en tiempos del Bardo, se llamaba “open-arse” a una fruta común en Flandes cuya forma semejaba al de una vagina, lo cierto es que, a la letra, Mercucio quisiera que las mujeres estuvieran de culo abierto para que Romeo pudiera caer ahí.

 

3. El consentimiento tampoco es una “moda” de nuestra época

Si bien series como Game of Thrones (en donde, por cierto, también hay influencia de Shakespeare) nos hacen pensar en un ambiente medieval en que los hombres tomaban a las mujeres en todos los aspectos posibles sin preguntarles su opinión, esa es una versión un tanto distorsionada de la realidad. De hecho, algunos antropólogos sostienen que la monogamia surgió como una forma de dar estabilidad incluso a las pequeñas sociedades prehistóricas. En el caso de Shakespeare, el consentimiento es el tema de toda una obra: Sueño de una noche de verano. En este contexto, Jillian Keenan hace una propuesta arriesgada: ¿qué si el siguiente diálogo, de Helena para Demetrius, fuera la declaración de consentimiento más transparente de toda la obra?

Y yo te quiero más por decir eso.
Soy tu perrita: Demetrio, cuanto más
me pegues tú, yo seré más zalamera.
Trátame como a tal: dame golpes, puntapiés;
desatiéndeme, abandóname, mas consiente
que, indigna como soy, pueda seguirte.
¿Qué peor lugar tendría yo en tu afecto
(aun siendo para mí un puesto de honor)
que ser tratada como tú tratas a tu perro?

 

4. ¿Amor es amor?

En estos meses se ha popularizado la consigna “Love is Love”, la cual alude al amor entre personas del mismo sexo, una circunstancia que no debería verse como impedimento u objeción para querer a alguien más. Sin embargo, la homosexualidad es un tema presente en la literatura, la filosofía y otras disciplinas creativas casi desde siempre. Con tino y conocimiento, Marcel Proust escribió que el placer se busca donde se pueda encontrar, sin importar que sea en un hombre o en una mujer.

La obra de Shakespeare –mejor dicho: su época– no es la excepción. En un interesante artículo, el escritor Gerardo Piña describe la sorpresa que se siente al leer los Sonetos del Bardo y descubrir poco a poco, conforme pasamos de uno a otro, que aquello que por prejuicio creíamos dedicado a una mujer, está en realidad consagrado a un hombre, uno que además despreció a otro hombre para casarse con una mujer y formar una familia.

¿Shakespeare era homosexual? No precisamente. O quizá para la Inglaterra isabelina cabría tener una noción de sexualidad un tanto más amplia, en la que cupiera la posibilidad de que un hombre experimente el afecto y la atracción por otro hombre (o una mujer, ídem) sin que ello implique juicios condenatorios...

 

5. La sexualidad humana es diversa

Comprender al ser humano es en buena medida entender la diversidad que le es inherente. En Hamlet, Shakespeare escribió que sabemos lo que somos, pero no lo que podemos ser. Y esto es válido también para el ejercicio de nuestra sexualidad, de nuestro erotismo y de nuestro amor. Solo viviendo descubrimos que podemos amar en una forma que quizá nunca habíamos imaginado.

 

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