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Registran la ola más alta jamás captada de la historia: 19 metros

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 12/15/2016

El gigante de agua fue captado entre la costa de Reino Unido e Islandia, y es hasta ahora la ola más alta que se haya registrado

Las olas son seres que a lo largo de la historia han embelesado a los hombres. Su ritmo, sonido, forma y, quizá en especial, su fuerza, son los ingredientes que les han valido un lugar especial en nuestro imaginario. Pero, ¿te imaginas enfrentar una ola de 19m de altura?

Recién se confirmó que una ola captada en las aguas del Atlántico Norte, en algún punto entre las costas británica e islandesa, alcanzó tal altura. Esto la coloca como la ola más alta jamás registrada. Lo anterior fue anunciado por la World Meteorological Organization y este "ejemplar" superó el récord de su antecesor, 18.2m, que pertenecía a otra ola de las mismas aguas.

Existe algo de polémica ya que anteriormente se habían reportado olas de 29 y 23.4m, pero ninguna de ellas fue medida con los métodos que avala la WMO. Independientemente de esto, siquiera concebir una ola de 19m es ya un ejercicio vertiginoso. 

Cabe señalar que la imagen no fue captada por un ser humano sino por una boya meteorológica y, de hecho, en la imagen no se aprecia una ola con la espectacularidad a la que estamos acostumbrados sino una inconmensurable y preciosa abstracción azul grisácea. 

Padre de la ecofilosofía advierte que sólo los más valerosos sobrevivirán estos tiempos críticos

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 12/15/2016

El filósofo Henryk Skolimowski sostiene que la ecología y la espiritualidad están estrechamente vinculadas y que se avecinan tiempos muy difíciles

Henryk Skolimowski es un filósofo polaco con un doctorado de la Universidad de Oxford, quien acuñó el término "ecofilosofía" en los 70 en un intento de hacer notar que el problema ecológico es esencialmente un problema filosófico.

En el sitio de Skolimowski se explica:

En nuestro mundo complejo, no podemos limitarnos al medio ambiente físico. Trabajar sobre los problemas ambientales es importante pero no suficiente. Para sanar el mundo, necesitamos sanar nosotros mismos; necesitamos resonar armoniosamente con todos los seres vivos; necesitamos hacer nuestras mentes compasivas; necesitamos seguir valores que aseguran la justicia.

La ecofilosofía sostiene que el mundo es un santuario, y nosotros somos sus reverentes guardianes, responsables de su bienestar. La ecofilosofía sostiene que lo ecológico y lo espiritual son uno. 

La editorial Atalanta acaba de publicar un libro de Skolimowski, La mente participativa, un texto abundante en ideas y en diálogos multidisciplinarios donde se retoman figuras como Karl Popper y Pierre Teilhard de Chardin, el padre de la espiritualidad ecológica y del fascinante concepto de la noósfera. Skolimowski sugiere que nuestro concepto de persona debe reemplazarse para incluir un entendimiento de una sensibilidad en interacción constante con todo el medio ambiente. Es decir, que el ser humano es interdependencia y está dentro de una madeja de evolución y diversidad que debe hacer consciente para que se tomen "esfuerzos participativos" y así favorecer la vida a largo plazo. La concepción egoísta-individualista del mundo no sólo es una cortedad de visión, es también la más profunda ignorancia, ya que al destruir el entorno --buscando el bienestar personal-- nos destruimos a nosotros mismos. “Necesitamos crear formas participativas de vida que vayan más allá de las maneras de participación que ejemplifican el bingo o el carrusel del consumo”, afirma Skolimowski.

Le ecofilosofía toma de diversas tradiciones espirituales como el budismo, el cristianismo y el hinduismo para concebir una ética cósmica. Así, también reconoce que estamos inmersos en un ciclo sumamente complicado, el cual necesariamente hará surgir de las profundidades del ser humano la chispa de una nueva civilización:

Hemos nacido en tiempos difíciles y, de forma justificada, podríamos sentir lástima de nosotros mismos. […] Los períodos críticos como el nuestro destruyen muchas almas menores, pues suponen un reto para nuestra esencia última, [pero] aquellos que la asuman prevalecerán y darán testimonio de la fibra indestructible de la condición humana.