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Un murmullo de estorninos: ¿una parvada de millones o un solo organismo?

Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 12/04/2016

¿Superorganismos que emergen de la complejidad de la información integrada?

Este video muestra el vuelo milimétricamente coordinado de miles de estorninos, algo sumamente hermoso aunque por momentos aterrador: se les llama "sol negro", un sol dinámico que echa vuelo en el crepúsculo. Fue captado por Jan van IJken en Holanda y se conoce como un murmullo, algo que puede apreciarse claramente en el video.

El vuelo coordinado de estas aves, que parecen formar un ave gigante como el mítico pájaro simurg, ha generado especulación sobre lo puede considerarse un superorganismo. Un organismo emerge de componentes más pequeños unidos por una función colectiva, pero aun así los límites no están claramente establecidos. Por ejemplo, nosotros estamos compuestos de miles de millones de células individuales, cada una de ellas compuesta por partes inidviduales. La gran mayoría de estas células en realidad no son humanas, sino que son bacterias que coexisten en nuestro interior y realizan funciones importantes para nuestro organismo. Incluso, las mitocondrias de nuestras células parecen haber sido bacterias que fueron integradas a otras células, en lo que se conoce como endosimbiosis. Podemos considerar nuestra piel el límite, pero nuestra piel es permeable a millones de microorganismos que se integran a nuestro superorganismo. 

Se ha sugerido la existencia de superorganismos, como puede ser la Tierra misma (teoría de Gaia), o algunos sistemas meteorológicos en particular, o grandes colecciones de individuos que tienen una integración de información compartida, como puede ser un bosque o un arrecife de coral. Así podemos jugar con la idea de que es posible tener organismos emergentes, especialmente si tomamos la idea de que la conciencia surge como resultado de la complejidad e interconexión de un sistema. Tal vez podríamos argumentar que estas parvadas de estorninos son en realidad un volátil superorganismo, que surge y desaparece.

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Ecosistemas

Por: Pijamasurf - 12/04/2016

El filósofo Henryk Skolimowski sostiene que la ecología y la espiritualidad están estrechamente vinculadas y que se avecinan tiempos muy difíciles

Henryk Skolimowski es un filósofo polaco con un doctorado de la Universidad de Oxford, quien acuñó el término "ecofilosofía" en los 70 en un intento de hacer notar que el problema ecológico es esencialmente un problema filosófico.

En el sitio de Skolimowski se explica:

En nuestro mundo complejo, no podemos limitarnos al medio ambiente físico. Trabajar sobre los problemas ambientales es importante pero no suficiente. Para sanar el mundo, necesitamos sanar nosotros mismos; necesitamos resonar armoniosamente con todos los seres vivos; necesitamos hacer nuestras mentes compasivas; necesitamos seguir valores que aseguran la justicia.

La ecofilosofía sostiene que el mundo es un santuario, y nosotros somos sus reverentes guardianes, responsables de su bienestar. La ecofilosofía sostiene que lo ecológico y lo espiritual son uno. 

La editorial Atalanta acaba de publicar un libro de Skolimowski, La mente participativa, un texto abundante en ideas y en diálogos multidisciplinarios donde se retoman figuras como Karl Popper y Pierre Teilhard de Chardin, el padre de la espiritualidad ecológica y del fascinante concepto de la noósfera. Skolimowski sugiere que nuestro concepto de persona debe reemplazarse para incluir un entendimiento de una sensibilidad en interacción constante con todo el medio ambiente. Es decir, que el ser humano es interdependencia y está dentro de una madeja de evolución y diversidad que debe hacer consciente para que se tomen "esfuerzos participativos" y así favorecer la vida a largo plazo. La concepción egoísta-individualista del mundo no sólo es una cortedad de visión, es también la más profunda ignorancia, ya que al destruir el entorno --buscando el bienestar personal-- nos destruimos a nosotros mismos. “Necesitamos crear formas participativas de vida que vayan más allá de las maneras de participación que ejemplifican el bingo o el carrusel del consumo”, afirma Skolimowski.

Le ecofilosofía toma de diversas tradiciones espirituales como el budismo, el cristianismo y el hinduismo para concebir una ética cósmica. Así, también reconoce que estamos inmersos en un ciclo sumamente complicado, el cual necesariamente hará surgir de las profundidades del ser humano la chispa de una nueva civilización:

Hemos nacido en tiempos difíciles y, de forma justificada, podríamos sentir lástima de nosotros mismos. […] Los períodos críticos como el nuestro destruyen muchas almas menores, pues suponen un reto para nuestra esencia última, [pero] aquellos que la asuman prevalecerán y darán testimonio de la fibra indestructible de la condición humana.