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La felicidad como perfección es ilusoria; sin embargo, existen hábitos que mejorarán tu estado de ánimo cada día

Quizá el concepto de felicidad sea uno de los más gastados de la época; se promueve por todos lados y su definición, sin embargo, es algo ambigua. De hecho, antiguas civilizaciones como la mexica creían que en este mundo existen prácticas para vivir mejor, aunque la felicidad como un estado perenne de bienestar más bien fue atribuida a una cualidad inalcanzable.

En este sentido, es posible acceder a ciertos estados que mejoren nuestra calidad de vida, siempre teniendo en mente que la aventura por este mundo estará formada de obstáculos por vencer. Hoy la ciencia nos ha revelado cómo la meditación, por ejemplo, nos ayuda a tener una mirada menos apegada de lo mundano y nos ayuda a autoconocernos mejor para, con cierta distancia, evitar caer en emociones negativas.

También tenemos la naturaleza, de la cuál somos parte y nos ayuda a tomar cierta distancia del yo. Siempre podemos adaptar medidas para estar mejor en este mundo. Hoy te compartimos algunos consejos para llevar una vida de mayor bienestar:

 

Ten contacto y relaciones significativas con las personas que amas

Parece que el mundo en que vivimos dictara que el éxito, la “diosa bastarda” referida por D. H. Lawrence, es el que da sentido. Lo tramposo es que este éxito promovido tanto por la publicidad como por otros propulsores culturales está basado en el yo. Curiosamente, lo que nos da más felicidad a largo plazo no es la exposición, el reconocimiento o el dinero, sino las buenas relaciones afectivas; compartir la vida con los demás nos hace felices.

 

Medita

Esta antiquísima práctica es uno de los métodos más efectivos para sanar traumas. Cuando meditas comienzan a aflorar situaciones que no habías hecho conscientes; además, en esa aparente no actividad, se activan todas las áreas de tu cerebro y estás más alerta que nunca. También se ha comprobado que increíblemente la meditación modifica ciertas zonas cerebrales asociadas a un mayor bienestar.

 

Actividad física

Las personas que no hacen alguna actividad física tienden a tener emociones menos positivas que las que sí lo hacen. La actividad física libera dopamina, relacionada con el área de recompensa de tu cerebro. Cada que culminas un ejercicio psicológicamente has conseguido una pequeña meta, y una que sabes que te hace bien. Un estudio publicado en Journal of Sport & Exercise Psychology That concluyó que incluso los pacientes diagnosticados clínicamente con depresión mejoran su estado de ánimo a través de la actividad física. Haz caminatas o algún otro ejercicio cuando menos 3 veces por semana.

 

Practica la compasión

En esta cultura individualista del culto al narcisismo la paradoja es que las personas que sufren depresión están altamente concentradas en el yo, al menos durante esta etapa. Contrariamente, se comprobó que el monje budista que para la neurociencia ganó el apodo de “el hombre más feliz del mundo”, Matthieu Ricard, emitió las ondas gamma más numerosas (asociadas por los científicos a un mayor bienestar) cuando practicaba una meditación de compasión.

 

Escribe sobre tus experiencias

Si cuando leemos escuchamos una voz interior, cuando escribimos sucede lo mismo, y se trata de nuestra propia voz. Escribir sobre lo que vives, tanto lo que consideras negativo como lo positivo, es un ejercicio que te ayuda a ver tu propia vida con distancia. De algún modo mejoras la comunicación contigo mismo, y ello es una poderosa herramienta en el mundo exterior. 

Pasos sencillos para enseñarle a tu mente a ser consciente de los pensamientos negativos

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 01/26/2017

Un método simple para tener control sobre lo que piensas y detener su influjo negativo en tu vida

Sin duda, nuestros pensamientos influyen en la manera en que nos sentimos acerca del mundo, las otras personas y nosotros mismos. Estos pensamientos están formados por nuestras experiencias, pero sobre todo por la forma en que percibimos e interpretamos esas experiencias.

Para poder comprender mejor nuestros patrones de pensamiento es importante saber cómo funcionan. Imagina que tu mente tiene dos niveles, como una casa: la planta principal es la mente consciente y el sótano es el subconsciente. La parte consciente de nuestra mente es responsable de la lógica, el razonamiento y tus acciones voluntarias, mientras que la parte subconsciente está relacionada con todas las acciones involuntarias como la respiración, los sueños o los latidos del corazón.

Sin embargo, hay acciones que pasan del consciente al subconsciente. Por ejemplo, cuando aprendiste a manejar un auto, tenías que concentrarte y estar atento de cada paso a realizar, hasta que la acción se volvió automática y se hizo menos consciente. De la misma forma hay patrones de pensamiento, ya sean positivos o negativos, que en un inicio son conscientes pero después pasan a formar parte del subconsciente.

Así, cuando un pensamiento negativo aparece en nuestra mente por lo general desencadena una emoción, como la tristeza o la ira, y ésta puede prolongarse hasta convertirse en depresión o ansiedad. Por ello es que la mente consciente debe supervisar los pensamientos que surjan y servir como filtro para aceptarlos o rechazarlos.

Cuestionar lo que pensamos es una herramienta útil para deshacernos de nuestros pensamientos negativos, tales como: "Quiero perder peso, pero es muy difícil". Es común tener un pensamiento como éste, que combina una intención positiva con una duda o un miedo. La primera parte de la afirmación, "Quiero perder peso", es en la que hay que enfocarse. En cambio, la segunda parte del pensamiento, "pero es muy difícil", apoya el miedo y la duda, y esa es la parte que se debe cuestionar y desafiar.

También es importante asegurarse de que lo que deseamos hacer es respaldado y apoyado por pensamientos que desencadenen acciones afirmativas. Sólo tener el deseo de hacer algo, como perder peso, no es suficiente para hacer que suceda.

Existe un método para entender cómo funcionan los pensamientos y transformar los que son negativos en positivos. Este método requiere de disciplina mental en un inicio pero, como manejar un auto, se va haciendo más sencillo con la práctica.

 

El método “¿Quién lo dice?”

Reconocer

Es necesario reconocer la existencia del pensamiento negativo, incluso si es molesto. No intentes negarlo, esconderlo o evadirlo. Esto te mantiene en el momento presente, lo cual es importante porque te permite centrarte en lo que está ocurriendo en el "ahora", en lugar de estancarte en la emoción que rodea al pensamiento. Hacer esto te ayudará a ponerte en modo observador, en lugar de estar en modo reactivo.

 

Modo observador

Observar tu pensamiento significa que lo estás escuchando como si fueras un testigo. Esto te permite separarte de tu pensamiento negativo y ser independiente de él. Al hacer esto dejas de reaccionar ante él y te vuelves más consciente de tus emociones.

 

Modo reactivo

Ser reactivo es lo opuesto a la observación. El modo reactivo significa que estás respondiendo rápidamente a tu pensamiento negativo sin reconocerlo ni observarlo. Cuando estás en este estado de ánimo no puedes separarte de tu pensamiento negativo ni puedes cuestionarlo para averiguar si es real o no. Estás a merced de tu pensamiento negativo y éste te controla generando emociones negativas.

 

Cuestiona tus pensamientos

Para estar en control de tus pensamientos en todo momento, debes preguntarte cómo llegaron allí. Una vez que lo averigües, serás responsable de lo que quieres hacer al respecto. ¿Es tu pensamiento propio o de alguien más? Incluso podrías descubrir que es un viejo pensamiento que se ha convertido en parte de tus creencias básicas, y ahora es el momento de desafiarlo y dejarlo ir. Para saber cómo llegaron los pensamientos negativos, el método contempla siete preguntas que pueden ayudar:

 

¿Quién lo dice?

Pregúntate a ti mismo quién afirma el pensamiento. Al responderte: "Estoy diciendo este pensamiento", asumes la responsabilidad y puedes comenzar el proceso de cuestionarlo y examinarlo más de cerca.

 

¿He oído a alguien decir este pensamiento antes?

Estás descubriendo si este es tu pensamiento original o si te vino a la mente porque lo oíste de alguien más, como un padre, un pariente, un maestro, un cónyuge o un jefe. Al identificar al creador del pensamiento eres capaz de desapegarte de él.

 

¿Me gusta este pensamiento?

Si no, ¿por qué lo estás pensando?

 

¿Este pensamiento me hace sentir mejor?

Si no te hace sentir mejor contigo mismo o mejorar tu autoestima de alguna manera, ¿por qué no cambiarlo?

 

¿Funciona este pensamiento para mí?

Si no funciona, ¿qué pensamiento sí podría funcionar?

 

¿Estoy en control de este pensamiento?

Al descubrir si este pensamiento negativo ha tenido algún tipo de control o poder sobre ti serás capaz de tomar el control sobre él.

 

¿Quiero mantener este pensamiento o dejarlo ir?

Para dejar ir el pensamiento negativo es importante ser consciente de que no refleja la realidad sino una percepción temporal de ella.

 

Si no conoces las respuestas a estas preguntas, entonces aún no conoces el origen de tus pensamientos.