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Cómo el porno está haciendo que los jóvenes pierdan la sensibilidad al sexo real

Salud

Por: Pijamasurf - 01/10/2017

Estudios muestran una preocupante tendencia en los efectos del consumo de pornografía

Según un estudio del 2014, una tercera parte de los hombres ve pornografía todos los días. Esta condición tiene un importante efecto lateral: lo que algunos investigadores describen como una "desensibilización", en la que muchos jóvenes están desarrollando disfunción eréctil o incapacidad de tener orgasmos durante el acto sexual. La causa de esto es el condicionamiento al que están sometiéndose al masturbarse viendo porno.

La doctora Smiler, autora del libro Dating and Sex: A Guide to the 21st Century Teen Boy, habla de que muchos jóvenes con problemas de erección tienen también el hábito de ver mucha pornografía --y estos jóvenes suelen no vincular el hecho de que sus problemas sexuales tienen que ver con el porno, ya que en nuestra sociedad se considera que verlo es normal. 

El problema de desensibilización causado por la pornografía puede tratarse con relativa facilidad, pero es necesario dejar de masturbarse y dejar de ver pornografía. Se recomienda dejar "en seco" el porno durante 90 días, para reentrenar el cuerpo y la mente.

La doctora Angela Gregory, de la Universidad de Nottingham, señala que "los hombres se están volviendo física y psicológicamente insensibles a la estimulación y la excitación con una pareja sexual". Al parecer el simulacro reemplaza a la realidad --al menos en el deseo-- y hace que, como dijera Baudrillard, la sexualidad esté en todos lados menos en el sexo, lo cual hace de la escena social una obscenidad.

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Es hora de que los psiquiatras se den cuenta de que los fármacos dañan más de lo que ayudan

Salud

Por: Pijamasurf - 01/10/2017

Cada vez hay más personas con enfermedades mentales, pese a que cada vez se toman más antidepresivos y demás fármacos, los cuales evidentemente no están funcionando

La ciencia ama la frialdad de los números y, si nos atenemos a las estadísticas, parece evidente que los medicamentos psicotrópicos no están funcionando. Tal vez esto se debe a que la psiquiatría y en general los investigadores de medicamentos aman más el dinero de las farmacéuticas que las realidades de los números. 

En 2010, el investigador Robert Whitaker postuló en su libro Anatomy of an Epidemic que después de décadas de medicamentos para tratar enfermedades mentales éstos habían generado más efectos dañinos que positivos. Evidencia más reciente parece consolidar su hipótesis.

Datos del 2013 muestran que el 17% de los estadounidenses estaba tomando por lo menos un fármaco psiquiátrico, esto representa un aumento del 7% en menos de 5 años. Los antidepresivos encabezan la lista con hasta un 12% de adultos siguiendo un tratamiento con estos medicamentos.

El razonamiento para sostener esta enorme cantidad de prescripciones es que mejoran la salud mental. ¿Si no para qué tomarlos? Especialmente porque se ha demostrado que tienen numerosos efectos secundarios. Pero, en un reciente reporte, el profesor de psiquiatría de la Universidad de South Carolina, Edmund. S. Higgins, revela que en realidad la salud mental de los estadounidenses sigue deteriorándose, lo cual es "una verdad inconveniente" para el sistema médico. 

Higgins apunta que el nivel total de las enfermedades mentales se ha incrementado y los índices de suicido se encuentran en el nivel más alto en 30 años; el abuso de opiáceos está en un nivel de "epidemia" y el número de personas que falta al trabajo por enfermedades mentales ha aumentado radicalmente. Higgins lo atribuye a una "falta de precisión y objetividad en diagnosticar y tratar las enfermedades mentales" y llama a incorporar nuevas estrategias. La falta de objetividad quizás tenga que ver con lo fácil y provechoso que es para la industria lidiar con todos los problemas simplemente recetando un antidepresivo --una supuesta panacea que, de hecho, no es mucho más efectiva que el placebo.

El principio básico de la medicina hipocrática es primero no dañar al paciente (primum non nocere), es decir, dado un problema, intentar no hacer más daño, incluso no hacer nada si se corre el riesgo de dañar más. Por supuesto, aquí entra el juicio del médico y en ocasiones evidentemente es necesario arriesgarse a un tratamiento más agresivo. Pero en la actualidad es más cómodo simplemente suprimir síntomas y lidiar con los efectos secundarios después, algo que también es mejor para el negocio. 

Lo anterior no significa que los medicamentos psiquiátricos no tengan utilidad, sino que son usados en exceso y no son tan efectivos como se cree, por lo cual es importante incorporar otras estrategias. Recientemente un estudio mostró que la psilocibina (ingrediente activo de los "hongos mágicos") es altamente efectiva en tratar la depresión y la ansiedad en pacientes con cáncer). El problema de esto es que es ilegal y solamente se requiere una dosis para ser efectiva, por lo cual no es buen negocio. 

El periodista John Horgan en Scientific America, revisando los datos más recientes, concluye: "La psiquiatría estadounidense, en colusión con la industria farmacéutica, puede estar perpetrando el caso más grande de iatrogenesis (tratamiento médico dañino) en la historia".