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Una curiosa historia sobre el improbable reencuentro entre una familia japonesa y una reliquia viva con un secreto sorprendente

Durante el 2001 una visita al arbolario nacional estadounidense desencadenaría una gran sorpresa. El visitante era un nieto de la familia japonesa Yamaki, quienes vivían a apenas 3km del epicentro de la explosión atómica que mató a más de 140 mil pobladores de Hiroshima. Aquella familia sobrevivió y salió relativamente ilesa de la explosión, pero no fueron los únicos. Un hermoso bonsái, plantado en 1625, es decir, con más de 300 años de vida, también sobrevivió a la bomba atómica.

 

El bonsái listo para su transportación.

 

Fue donado a este arbolario en 1976 por uno de los miembros de la familia, Masaru Yamaki, quizá como una muestra suprema de bondad, entendimiento y perdón; en todo caso, el origen del bonsái no fue revelado. El árbol formó parte de un regalo (53 bonsáis) de Japón a Estados Unidos por su bicentenario.

El personal del lugar desconocía por completo la asombrosa conexión que tenía este pequeño pino blanco con la explosión que dio fin a la segunda guerra mundial hasta que el nieto Yamaki se los recordó. 

 

Durante el trayecto de ida.

 

A su llegada a the United States National Arboreum.

 

 Junto a su donador, Masaru Yamaki.

 

Junto a descendientes de la familia Yamaki.

 

 

El arte de la adivinación por medio de anos (que inventó Jodorowsky)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 01/05/2017

Entre una broma metafísica y una mancha escatológica, la lectura de anos para conocer el futuro fue inventada por Alejandro Jodorowsky

La inquietud del ser humano por conocer su futuro y por acceder a información que parece estar más allá de la percepción y razonamiento ordinarios es milenaria. ¿Cuántas personas a lo largo de la historia no han recurrido a decenas de métodos de adivinación para obtener respuestas o pistas en torno a su vida y destino?

Entre las herramientas adivinatorias podríamos mencionar algunas de las más conocidas, comenzando por el tarot, las runas, el I Ching y el café, y luego incluir otras menos populares pero algunas por lo menos tan antiguas como la geomancia o la adivinación por medio de granos de maíz, pero al hacer un recuento de métodos adivinatorios pocos pensaríamos en la anomancia, es decir la lectura del ano.

Algunos atribuyen su creación a Alejandro Jodorowsky quien, se dice, practicaba la lectura de anos en París, pero en una entrevista en 2015 el chileno se refiere a esta técnica como una broma que comenzó durante la filmación de Dune, cuando se le ocurrió pedirle a los actores que se sentaran sobre una fotocopiadora y así extraía imágenes de sus anos. Sea o no una broma (y considerando que acaso todo, comenzando por el universo, lo es), lo cierto es que Jodorowsky ha llevado su práctica a niveles interesantes, ya que asegura tener imágenes del ano de Obama, Dalí y otras grandes personalidades.

De acuerdo con el propio Jodorowsky, los pliegues del ano son únicos e irrepetibles entre cada persona, razón por la cual sirven como una especie de huella dactilar y su “unicidad” refuerza la posibilidad de que transmitan algo de la historia pasada, presente y, por qué no, futura, de un individuo. En este plano, las arrugas más profundas proyectan el pasado y las supericiales el futuro; cómo se interpreten es algo que no está del todo claro aunque el escritor Arturo Pizá, en su novela Este morir a gotas, aventuró un sistema de lectura:

ANÁLISIS ACCIDENTAL DE LAS RUGAS ALEATORIAS

Las rugas aleatorias duras indican timidez y nerviosismo.

Cuando son suaves y elásticas demuestran sensualidad o disposición para el erotismo.

Unas rugas poco aseadas denotan lucidez intelectual, energía y, por raro que parezca, salud mental.

Por desgracia, una cavidad anal con las rugas aleatorias minúsculas y sin vida, ya sean obscuras o rosadas, sugiere decepciones futuras, peleas domésticas continuas, megalomanía academicista y, para rematar, arribismo político.

 

LOS MONTES: POSICIÓN Y SIGNIFICADO

En mi estudio he clasificado los montes del ano en tres: Júpiter, Saturno y Mercurio. Cabe señalar que este catálogo ha sido facturado con meticulosidad científica, con base en las más sagradas leyes de la Anomancia.

El monte de Júpiter: Esta primera formación proyecta los mecanismos de ambición, orgullo, entusiasmo y poder.

El monte de Saturno: O segunda cuadrilla. Se refiere al grupo de pliegues emparentados con las corridas de toros, la religión y el futbol.

El monte de Mercurio: O cuadrilla final. Corresponde a los mecanismos de la libido. Muestra la liberación de perversiones tales como el amancebamiento con pubertas, la coprofilia, urolagnia, la impermeabilización de techos, etcétera.