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Mujeres: pasar sentadas más de 10 horas al día las está envejeciendo (ESTUDIO)

Salud

Por: pijamasurf - 01/24/2017

Estudio de la Universidad de San Diego encontró una relación entre el envejecimiento prematuro y el sedentarismo

El sedentarismo es, junto con el estrés, uno de los grandes males de la vida moderna. Los posibles progresos de la humanidad se han traducido para millones de personas en una forma de vida caracterizada por la inactividad, a veces por obligación pero muchas también por elección. El ejercicio físico se mira ahora como un hábito accesorio, el privilegio de quienes pueden pagar un gimnasio o el hábito de quienes tienen la disciplina de levantarse a correr todas las mañanas. Por alguna razón, hemos olvidado que cuidar de nuestro cuerpo es un elemento imprescindible de nuestro bienestar en sentido amplio.

Hace unos días, el American Journal of Epidemiology publicó un estudio realizado en la Universidad de California en San Diego a propósito de otro efecto negativo del sedentarismo: el envejecimiento celular prematuro, particularmente entre las mujeres.

La investigación estuvo a cargo de Aladdin Shadyab, doctor adscrito al Departamento de Medicina Familiar y Salud Pública de la susodicha universidad. Con ayuda de su equipo Shadyab recogió datos de mil 500 mujeres de entre 64 y 95 años, tanto de sus hábitos de vida –si padecían o no obesidad, si fumaban, cuánta actividad física realizaban por semana, etc.– como del estado de sus células.

Sobre esto último los científicos analizaron el tamaño de los telómeros, es decir, los extremos de los cromosomas, regiones del ADN en donde se determina la división y el tiempo de vida de las células. Por otras investigaciones se sabe que los telómeros de menor extensión están estrechamente relacionados con las enfermedades cardiovasculares, el desarrollo de cáncer y la diabetes.

Entre otros datos, el equipo de Shadyab encontró que las mujeres con un estilo de vida sedentario –sintetizado en que pasaban sentadas en promedio 10 horas del día– poseían telómeros cortos, caso contrario al de aquellas que se ejercitaban al menos 30 minutos por día.

Cabe mencionar que este estudio es parte de un proyecto mayor denominado Iniciativa por la Salud de las Mujeres (WHI, por sus siglas en inglés), el cual busca recabar información sobre el estado de salud pública de mujeres estadounidenses que han pasado la menopausia y saber si existe algún factor de riesgo que pueda provocar algún tipo de enfermedad crónica entre este sector de la población.

Shadyab espera que investigaciones posteriores proveerán mayor precisión sobre los factores que aceleran o retrasan el envejecimiento celular pero, entre tanto, el descubrimiento de ésta ya es significativo: ejercítate o mírate envejecer antes de lo debido.

Amigos de verdad, ahorros, tranquilidad de vida: consecuencias de 2 años sin beber alcohol ni café

Salud

Por: pijamasurf - 01/24/2017

Tobias van Schneider decidió dejar el alcohol y mantuvo su voluntad a lo largo de los últimos 2 años, con efectos imprevistos sobre su vida

De una u otra forma, todos sabemos qué significa estar bien. Cada cual a su propia manera, eso es cierto, pues mientras que para unos puede significar ejercitarse y comer bien, otros quizá encuentren bienestar en la posibilidad de viajar, proveer satisfacción a otros y quizá incluso hay quienes creen encontrarlo en las posesiones materiales.

Con todo, en ese espectro tan amplio es posible hallar algunas constantes o, mejor dicho, una sola sin la cual es imposible disfrutar lo que sea que soñemos, deseemos o tengamos: la salud, una condición que sin duda es necesario entender de forma amplia y, más importante aún, liberada de las imposiciones sociales con que a veces la concebimos. La salud involucra al cuerpo y la mente, pero también nuestros hábitos cotidianos, las decisiones que tomamos con respecto a nuestra vida, la toma de conciencia de aquello que –a veces sin darnos cuenta– dirige lo que hacemos, y más.

En este sentido, ahora reseñamos el caso de Tobias van Schneider, un hombre que eliminó dos bebidas de su dieta diaria durante 2 años, las dos sumamente comunes en la vida de prácticamente todo el mundo: el alcohol y el café. A grandes rasgos, su experiencia se resume en estos cuatro descubrimientos que enlistamos a continuación.

 

Ahorro de dinero

Todos sabemos que beber alcohol cuesta, a veces incluso más de lo que quisiéramos. En términos estrictamente monetarios, el alcohol es una bebida un poco más cara que otras y que además casi siempre tiene acompañantes: mezcladores, cigarros, botanas, cenas, personas con quienes se bebe, etc. Al dejar de beber alcohol, Van Schneider ahorró un promedio de mil dólares por mes.

 

Ahorro de situaciones sociales innecesarias

¿Cuántas de tus relaciones están basadas en salir a beber? ¿Cuánto de tu tiempo lo has dedicado a una fiesta en la que quizá ya no querías estar pero te quedaste sólo por seguir bebiendo? Dejar de beber también llevó a Van Schneider a respuestas interesantes respecto a estas preguntas.

 

Mejora de la calidad de sueño

Tanto el café como el alcohol alteran nuestra calidad de sueño. El alcohol quizá ayude a dormir a algunos, pero no de la mejor manera. Y esto es un efecto puramente fisiológico que se agudiza con la edad.

 

Menos pánico, menos estrés

Este punto Van Schneider lo limita al consumo de café. En su caso, la cafeína le altera los nervios, pero también reconoce que esto no le pasa a todas las personas. De cualquier modo, es sabido que muchas de las situaciones que involucran alcohol también pueden tener como consecuencia tensión, incomodidad, angustia. Hay personas que han encontrado en el alcohol la única forma de manifestar algo que en su vida en sobriedad ocultan, lo cual tampoco es la forma más saludable de hacerlo emerger.

 

El testimonio de Van Schneider es más bien sencillo y, podríamos decir, pragmático, pero entre líneas es posible ver cómo, social y subjetivamente, el alcohol puede convertirse en el sucedáneo de aquello que de verdad queremos hacer pero sentimos que no podemos: ahorrar dinero, estar con alguien cuya compañía disfrutamos auténticamente, tener salud, vivir con tranquilidad. En pocas palabras, llevar la vida propia a un punto y estado que nos satisfagan plenamente. Y quizá no baste con dejar el alcohol o quizá esta no sea la solución para todos pero, indudablemente, es importante reflexionar sobre las decisiones que tomamos todos los días y que nos alejan o nos acercan a esa plenitud.