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Pasos sencillos para enseñarle a tu mente a ser consciente de los pensamientos negativos

Buena Vida

Por: PijamaSurf - 01/03/2017

Un método simple para tener control sobre lo que piensas y detener su influjo negativo en tu vida

Sin duda, nuestros pensamientos influyen en la manera en que nos sentimos acerca del mundo, las otras personas y nosotros mismos. Estos pensamientos están formados por nuestras experiencias, pero sobre todo por la forma en que percibimos e interpretamos esas experiencias.

Para poder comprender mejor nuestros patrones de pensamiento es importante saber cómo funcionan. Imagina que tu mente tiene dos niveles, como una casa: la planta principal es la mente consciente y el sótano es el subconsciente. La parte consciente de nuestra mente es responsable de la lógica, el razonamiento y tus acciones voluntarias, mientras que la parte subconsciente está relacionada con todas las acciones involuntarias como la respiración, los sueños o los latidos del corazón.

Sin embargo, hay acciones que pasan del consciente al subconsciente. Por ejemplo, cuando aprendiste a manejar un auto, tenías que concentrarte y estar atento de cada paso a realizar, hasta que la acción se volvió automática y se hizo menos consciente. De la misma forma hay patrones de pensamiento, ya sean positivos o negativos, que en un inicio son conscientes pero después pasan a formar parte del subconsciente.

Así, cuando un pensamiento negativo aparece en nuestra mente por lo general desencadena una emoción, como la tristeza o la ira, y ésta puede prolongarse hasta convertirse en depresión o ansiedad. Por ello es que la mente consciente debe supervisar los pensamientos que surjan y servir como filtro para aceptarlos o rechazarlos.

Cuestionar lo que pensamos es una herramienta útil para deshacernos de nuestros pensamientos negativos, tales como: "Quiero perder peso, pero es muy difícil". Es común tener un pensamiento como éste, que combina una intención positiva con una duda o un miedo. La primera parte de la afirmación, "Quiero perder peso", es en la que hay que enfocarse. En cambio, la segunda parte del pensamiento, "pero es muy difícil", apoya el miedo y la duda, y esa es la parte que se debe cuestionar y desafiar.

También es importante asegurarse de que lo que deseamos hacer es respaldado y apoyado por pensamientos que desencadenen acciones afirmativas. Sólo tener el deseo de hacer algo, como perder peso, no es suficiente para hacer que suceda.

Existe un método para entender cómo funcionan los pensamientos y transformar los que son negativos en positivos. Este método requiere de disciplina mental en un inicio pero, como manejar un auto, se va haciendo más sencillo con la práctica.

 

El método “¿Quién lo dice?”

Reconocer

Es necesario reconocer la existencia del pensamiento negativo, incluso si es molesto. No intentes negarlo, esconderlo o evadirlo. Esto te mantiene en el momento presente, lo cual es importante porque te permite centrarte en lo que está ocurriendo en el "ahora", en lugar de estancarte en la emoción que rodea al pensamiento. Hacer esto te ayudará a ponerte en modo observador, en lugar de estar en modo reactivo.

 

Modo observador

Observar tu pensamiento significa que lo estás escuchando como si fueras un testigo. Esto te permite separarte de tu pensamiento negativo y ser independiente de él. Al hacer esto dejas de reaccionar ante él y te vuelves más consciente de tus emociones.

 

Modo reactivo

Ser reactivo es lo opuesto a la observación. El modo reactivo significa que estás respondiendo rápidamente a tu pensamiento negativo sin reconocerlo ni observarlo. Cuando estás en este estado de ánimo no puedes separarte de tu pensamiento negativo ni puedes cuestionarlo para averiguar si es real o no. Estás a merced de tu pensamiento negativo y éste te controla generando emociones negativas.

 

Cuestiona tus pensamientos

Para estar en control de tus pensamientos en todo momento, debes preguntarte cómo llegaron allí. Una vez que lo averigües, serás responsable de lo que quieres hacer al respecto. ¿Es tu pensamiento propio o de alguien más? Incluso podrías descubrir que es un viejo pensamiento que se ha convertido en parte de tus creencias básicas, y ahora es el momento de desafiarlo y dejarlo ir. Para saber cómo llegaron los pensamientos negativos, el método contempla siete preguntas que pueden ayudar:

 

¿Quién lo dice?

Pregúntate a ti mismo quién afirma el pensamiento. Al responderte: "Estoy diciendo este pensamiento", asumes la responsabilidad y puedes comenzar el proceso de cuestionarlo y examinarlo más de cerca.

 

¿He oído a alguien decir este pensamiento antes?

Estás descubriendo si este es tu pensamiento original o si te vino a la mente porque lo oíste de alguien más, como un padre, un pariente, un maestro, un cónyuge o un jefe. Al identificar al creador del pensamiento eres capaz de desapegarte de él.

 

¿Me gusta este pensamiento?

Si no, ¿por qué lo estás pensando?

 

¿Este pensamiento me hace sentir mejor?

Si no te hace sentir mejor contigo mismo o mejorar tu autoestima de alguna manera, ¿por qué no cambiarlo?

 

¿Funciona este pensamiento para mí?

Si no funciona, ¿qué pensamiento sí podría funcionar?

 

¿Estoy en control de este pensamiento?

Al descubrir si este pensamiento negativo ha tenido algún tipo de control o poder sobre ti serás capaz de tomar el control sobre él.

 

¿Quiero mantener este pensamiento o dejarlo ir?

Para dejar ir el pensamiento negativo es importante ser consciente de que no refleja la realidad sino una percepción temporal de ella.

 

Si no conoces las respuestas a estas preguntas, entonces aún no conoces el origen de tus pensamientos.

El mejor regalo es aquel donde se materializan tus mejores intenciones

Como sabemos, esta es la temporada por excelencia de los obsequios. En buena medida como si se tratase de un rito que ha perdurado en el tiempo, nuestro ánimo se ve impelido a regalar, en ocasiones estimulado por la dinámica social imperante, pero a veces también como una suerte de deseo natural, porque en el fondo sabemos que los obsequios son una especie de “materialización” del amor que le tenemos a una persona, del lugar que ocupa en nuestra vida, y que con este gesto se lo podemos hacer saber de manera sencilla pero no por ello menos elocuente.

Con todo, no todos los regalos son objetos o, dicho de otra manera, no siempre los mejores regalos implican esa “materialización”. En cierta forma podría hablarse más bien de una “realización”, pues hay obsequios que sin ser materiales traen a la realidad eso que sentimos por una persona.

A continuación te compartimos una lista de siete bienes inmateriales que puedes regalar a tus seres queridos en esta temporada pero también, por esa misma cualidad, en cualquier otro momento. Sin duda, verás que lo agradecen.

 

TIEMPO

¿Qué hay más inmaterial y, sin embargo, más real que el tiempo? ¿Qué hay, por otra parte, que sea más valioso para las personas que queremos y que nos quieren? Si quieres regalar algo verdaderamente precioso, regala tu tiempo –y, así, regálate el placer de disfrutar a quienes amas.

 

RECONOCIMIENTO

Cuando alguien te regale algo, aprécialo en su justa dimensión. ¿Qué quiere decir esto? Que te des cuenta de qué está depositando esa persona en eso que te regala. Quizá te admira, quizá te ama, quizá realizó un gran esfuerzo para conseguir lo que te lleva. O quizá nada de eso. Y lo mismo funciona para ti: ¿en qué piensas cuando eliges el regalo para alguien? Reconoce a la otra persona y reconócete a ti mismo. Esta temporada es una oportunidad excelente para realizar ese ejercicio.

 

GRATITUD

Además, agradece. En conexión con el punto anterior, la gratitud es más o menos el paso lógico siguiente para el reconocimiento. Una vez que entendemos qué nos da realmente una persona al regalarnos algo, lo único que podemos ofrecer como respuesta es la gratitud ante el gesto. Agradecer que tenemos un lugar en la vida de otra persona.

 

SABIDURÍA

Una forma de ser compasivo con los demás es compartir lo que tú has aprendido a lo largo de la vida. Es cierto, como se dice, que nadie experimenta en cabeza ajena, pero nunca sabes cómo pueden ayudar a otra persona un comentario, un consejo o una idea.

 

CORDIALIDAD

De esto se habla mucho en estos días, y aunque quizá pueda sonar desgastado, nunca como ahora necesitamos más de la cordialidad. Además, el valor añadido de este regalo es que lo puedes dar a perfectos desconocidos a quienes nunca volverás a ver en la vida. Personas con quienes te cruzas en la calle, conductores con quienes compartes el tráfico, empleados en una tienda, etc. Pero también las personas con quienes convives a diario. Un poco más de cordialidad en nuestras vidas puede ser un gran regalo mutuo y compartido para todos.

 

COMUNICACIÓN

Hablar con alguien es quizá una de las acciones que más definen nuestra humanidad, pues se trata de un momento en el que dos personas ponen en juego todo lo que son: sus intereses, sus temores, sus sueños, su deseo, sus trivialidades, las cosas que las hacen únicas. Hablar verdaderamente con otra persona es exponer lo que somos y, a cambio, recibir la esencia del otro. ¿Quieres saber más sobre cómo mejorar tu comunicación con los demás? Sigue este enlace.

 

AMOR

Todo esto, en buena medida, puede verse como los caudales múltiples que adquiere un mismo flujo: el amor. Regalar es una acción que nace del amor y que, paradójicamente, desafía todas las leyes matemáticas y de la lógica, pues aunque demos mucho amor nunca lo agotaremos, sino más bien lo contrario: se multiplicará en nuestras vidas.

 

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