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13 herramientas de control que el sistema utiliza (y que por lo visto son muy efectivas)

AlterCultura

Por: pijamasurf - 02/12/2017

La mejor manera de no ser un esclavo del sistema es entender las herramientas de control que éste usa

Muchos de los pilares sobre los cuales ha sido erigida esa abstracción que llamamos "el sistema" y que paradójicamente determina en la práctica más cosas en nuestra vida de las que imaginamos, son hoy insostenibles. Sin embargo, el proceso de derrumbe es más lento de lo que muchos quisiéramos. Basta con mirar a nuestro alrededor para confirmar plenamente que el modelo confeccionado por la forma en que se maneja la política, las finanzas, la educación y la salud, es aberrante y probadamente equivocado; es injusto y atenta contra la dignidad de los muchos mientras responde a la ambición de los pocos. 

Si bien hay muchos indicadores que sugieren que estamos ya en un proceso de derrocar esos oscuros paradigmas también debemos aceptar que estos aún imperan, que falta mucho por transformarse y que somos todavía bastante vulnerables. Para hacer consciente lo anterior te compartimos una serie de recursos o herramientas, aún vigentes, que el sistema ha utilizado históricamente para debilitar la posibilidad de que ocurra un cambio estructural en nuestra sociedad. Estas variables han sido extraídas, en su mayoría, de un artículo de Sylvain Lamoureux, quien las presenta a manera de un "manifiesto" del Nuevo Orden Mundial. Se trata, en pocas palabras, de un condensado de algunos de los recursos y herramientas más eficientes y a los que más se ha recurrido para mantener las cosas como están (o incluso hacerlas peor).

CONDUCTAS O PATRONES MENTALES

1) Evitar la unidad 

Esto se logra estableciendo divisiones entre la población (raciales, religiosas, sexuales, geográficas, económicas, políticas, étnicas, ideológicas, etcétera). 

2) Competencia

¿Qué mejor forma de debilitar los valores más encomiables del ser humano que ponernos a competir a unos con otros?

3) Escasez

Crear la ilusión de que los recursos no son suficientes para todos justifica en el imaginario la inequidad económica.

4) Miedo

El miedo, además de debilitar a las personas y entorpecerlas, aumenta las probabilidades de que se sometan a ese órgano que controla exclusivamente el uso de la fuerza para solicitar protección. 

5) Ignorancia

No es un secreto, las poblaciones ignorantes son mucho más vulnerables. 

6) Narcisismo

A mayor narcisismo menor colaboración y empatía. 

 

INSTRUMENTOS PRÁCTICOS

7) Medios tradicionales

Un tradicional y activo aliado del sistema, especialista en aletargar a la población, construir estereotipos y generar aspiraciones. 

8) Educación

Aunque los medios ya tienen más repercusiones "educativas" que las escuelas, los programas de estudio y políticas educativas siguen siendo un instrumento valioso. 

9) Vigilancia

Sea para infundir miedo o para aprovecharse operativamente, la vigilancia (incluido obviamente el espionaje digital) es una herramienta muy útil. 

10) Leyes

Marcos legislativos confusos, que favorecen a las élites y la inequidad o que protegen agendas antiéticas son sólo algunas de las facetas aprovechables de este instrumento. 

 

MÉTODOS

11) Consumo

Mantén a la gente consumiendo, y mejor aún haciéndolo de forma irresponsable y guiada por la aspiración que generan los estereotipos promovidos por los medios, y ya tienes buena parte del control asegurado. 

12) Alimentación

Una alimentación insana es uno de los mejores vehículos para debilitar a una población. 

13) Enemigos ilusorios

Proyecta fuerzas enemigas ilusorias para justificar actos injustificables y quitar la atención de los verdaderos enemigos.  

Una buena forma de acceder al potencial creativo y curativo de la mente utilizando el estado hipnagógico

Salvador Dalí, un genio excesivo si los hay, es conocido por su imaginación prodigiosa, por borrar las fronteras entre lo onírico y lo real y subvertir el orden y la moral establecida. Su genialidad rayaba en el delirio, la ludopatía de la mente y la megalomanía, pero nadie puede negar que su capacidad visionaria es difícil de igualar.

Gran parte de este fértil caudal provenía de quitar los frenos a su mente y dejarla producir imágenes sin la censura analítica de la razón. Para esto empleaba algunas técnicas, la más señera es la que ha sido llamada simplemente de la "cuchara". Dalí había diseñado un sencillo sistema en el que sostenía una cuchara en su mano o la dejaba pegada a su pecho para que se cayera fácilmente sobre un plato cuando se quedaba dormido. El objetivo de esto era producir un sonido que lo despertara --uno imagina que de una forma un tanto armónica que le permitía retomar su ejercicio. Una vez que sucedía esto Dalí reanudaba su divagación y se dejaba ir por el flujo de su mente como un pescador en una balsa. Este sistema le permitía oscilar entre el sueño y la vigilia en un lánguido crepúsculo de imágenes que provenían de su mente subconsciente como peces submarinos que saltaban a la superficie.

Andrew Holecek, autor del libro Dream Yoga, que conjuga las tradiciones tibetanas del yoga de los sueños con investigación científica sobre sueños lúcidos, sugiere que Dalí creó una forma de "arte del bardo", es decir, arte de los planos intermedios, utilizando el poder del estado hipnagógico. Llama la atención la creatividad de Dalí de encontrar esta sencilla técnica para fomentar su propia creatividad, haciendo su propio bucle de retroalimentación. Como él mismo decía (según una cita atribuida): "No uso drogas, yo soy las drogas". Si algunos artistas utilizan sustancias para catalizar su proceso creativo, Dalí supo naturalmente que la mente contiene todas las cosas (incluyendo todas las drogas) y no es necesario utilizar intermediarios si se conoce la fuente; parafraseando al poeta Haroldo de Campos, tomó la mezcalina de sí mismo. Algo similar hizo Jung en la etapa de su Libro Rojo.

El estado hipnagógico es una fase que se considera "presueño" en la cual las ondas cerebrales pasan de beta a alpha (la palabra hipnagógico significa "aquello que lleva al sueño"). En esta fase se suelen presentar pequeñas alucinaciones, sensaciones de "caerse" y la disolución de la frontera entre afuera o adentro e incluso entre el yo y el mundo. Es por ello que es tan interesante cultivar este estado como un surtidor de visiones e incluso para la investigación de la naturaleza de la mente, haciendo una forma de meditación.

El método de de Dalí de minar su propia mente utilizando el estado  hipnagógico tiene cierto paralelo con la meditación budista de tomar la mente como objeto o sendero, si bien en ese caso lo que se busca no es la creatividad. Esta meditación entra generalmente dentro de lo que se conoce como shamatha, concentración y pacificación, aunque también bordea con el vipashyana, la meditación analítica en tanto que se pueden hacer investigaciones puntuales sobre la naturaleza de la mente. El método en este caso difiere del mero estado hipnagógico ya que no busca caer en la laxitud (ni excitación), pero sí toma todos los pensamientos, conceptos, imágenes, memorias y demás contenido mental surge como objetos de la atención sin aferrarse a ninguno, simplemente observándolos como quien mira una película proyectada en una pantalla. Aunque el fin no es la creatividad, el solo desapego (no identificación) y la distancia que se crea entre el flujo mental y la conciencia de dicho flujo permite acceder a una dimensión generalmente velada de la mente; se hace consciente lo subconsciente --algo muy importante en términos de la psicología de Carl Jung. Esto se hace de forma que el contenido que yacía subconsciente pierde su poder, ya que uno deja de identificarse con dicho contenido, el cual operaba desde la sombra, influyendo en nuestra conducta. Como dice el maestro de meditación Alan Wallace, tomando de Dudjom Lingpa, este surgimiento de la masa psíquica de las profundidades de la mente a la superficie, cuando no reaccionemos o nos aferremos a eso que surge, es un espacio de sanación y liberación del equipaje kármico que llevamos a todos lados.

En este sentido podemos hacer una última conexión, ya que la creatividad, que en Dalí, emblemáticamente surrealista, tiene su fuente en ese estado que subyace a la realidad de la vigilia, es altamente sanadora. El proceso creativo sana justamente concentrando la mente y liberando energía de la profundidad de la psique. La creatividad limpia y da significado al directamente vincularnos con el mundo de las formas. La meditación también sana concentrando la mente y articulando en el silencio un proceso de limpieza de la miasma que llevamos dentro por innumerables ciclos. 

 

Twitter del autor: @alepholo