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El cine y la compañía de otra persona suelen ser buen complemento

El cine, casi desde su invención, ha sido por encima de todo una actividad social. Como otras en la historia de la cultura, el cine convoca y reúne, es pretexto para ver a otros y compartir tiempo con ellos. Las afinidades, los gustos compartidos, los intereses y la curiosidad crean lazos que encuentran expresión en el hecho aparentemente simple de ver una película con alguien más.

En este sentido, y porque ahora el universo cinematográfico es prácticamente inabarcable, decidimos hacer una breve selección de siete películas que puedes mirar en siete escenarios distintos de compañía, pues aunque es posible que el cine haya nacido como una actividad comunitaria, la compañía en la que podemos encontrarnos no es siempre la misma.

Por supuesto la lista es perfectible, por lo que te invitamos a completarla con tus sugerencias en nuestras redes sociales o en la sección de comentarios de esta nota.

 

Compañía de amistad

Burn After Reading, Joel y Ethan Coen (2008) - Una comedia inteligente e imprevisible de los hermanos Coen, con un encadenamiento de hechos que recuerda a las del teatro clásico. Una buena oportunidad para compartir y contagiarse de buen humor.

 

Compañía de pareja

Only Lovers Left Alive, Jim Jarmusch (2013) - Una obra maestra de Jarmusch que es también una suerte de homenaje a algunos de los ámbitos más refinados de la cultura occidental, todo ello dentro del marco de una relación de pareja casi eterna, pues involucra a dos vampiros, seres inmortales, como se sabe. ¿Cómo es el amor cuando se sabe que ninguno de los amantes morirá?

 

Compañía de complicidad

Goodfellas, Martin Scorsese (1990) - Un clásico del cine sobre crimen y mafias que ciertos críticos colocan incluso encima de The Godfather (Francis Ford Coppola, 1972). Una buena historia que, desde cierto ángulo, explora los límites de la amistad y la conveniencia.

 

Compañía familiar

Boyhood, Richard Linklater (2014) - Una película que sigue el desarrollo ficticio de un niño real (y otros actores que hacen los papeles de su familia). Linklater filmó durante 11 años a las mismas personas, en distintas etapas de su vida, pero sobre la base de una historia inventada. Sin duda un esfuerzo notable que, por otro lado, da cuenta de todo eso que sucede al interior de una familia y que muchas veces, por ser al mismo tiempo protagonistas y testigos, dejamos de notar.

 

Compañía circunstancial

Django Unchained, Quentin Tarantino (2012) - Si por una extraña casualidad te encuentras en una compañía no esperada, una película de Tarantino puede ser una especie de “zona segura” para hacer transcurrir la posible incomodidad del momento.

 

Compañía de escuela

Whiplash, Damien Chazelle (2014) - Una buena cinta sobre la relación maestro-alumno, importantísima en la vida de algunos y sin duda inevitable para la mayoría. Una película con la cual es posible descifrar y revertir las imposiciones de la educación.

 

Compañía de ti mismo

Jean-Paul Sartre llegó a decir: “Si te sientes solo cuando estás solo, entonces estás en mala compañía”, pues en la vida es imprescindible aprender a estar a solas, es decir, aprender a que nuestra capacidad de disfrute, satisfacción y bienestar surjan y se alimenten de lo que somos y no dependan de estar en compañía de alguien más. Y en esto quizá no puede haber recomendación pues, en esencia, se trata de ver una película afín a tu gusto o tu curiosidad, algo que deseas ver y para lo cual ha llegado el momento. Cine clásico o contemporáneo, una superproducción de Hollywood o una modesta cinta independiente: tú eliges.

 

Si deseas preservar esa compañía con la cual puedes compartir el gusto por el cine, te sugerimos aprovechar esta oportunidad de mantenerte en contacto con los demás. Sólo haz clic en este enlace para conocer más al respecto.

Salomé: una de las películas más alucinantes de la historia

Arte

Por: PijamaSurf - 02/07/2017

Una película incomparable que sumerge al que la ve en un mundo extraño, sanguinario y psicodélico

Si te gustan cineastas como Alejandro Jodorowsky o Kenneth Anger, o si simplemente sientes curiosidad por acercarte a la cinematografía psicodélica y experimental, Salomé del cineasta Carmelo Bene es lo que estabas buscando.

Se trata de una adaptación (bastante libre) de la tragedia de Oscar Wilde publicada en 1891, basada en el relato contado en la Biblia. Para su director, con tan sólo seis películas realizadas entre 1968 y 1973, es su mejor obra.

 

 

La historia cuenta el conflicto de Salomé, princesa con gran poder e hija de Heródes, implacable y sanguinaria, que cae enamorada de Juan Bautista, quien se niega a ceder ante sus encantos y exigencias. Salomé, que se siente rechazada por primera vez en su vida, decide danzar para su padre y así conseguir su visto bueno para que le traigan la cabeza de su amor fallido.

Muchos aseguran que es casi imposible generar una sinopsis convincente de esta película hecha a partir de cortes rápidos, diálogos repetitivos y escenas fuera de contexto o sin aparente ilación. Entre sus escenas --y para darse una idea de por qué es recomendable no intentar verla en el trabajo-- aparece Jesucristo con fauces de vampiro intentando autocrucificarse, y hombres comiendo uvas del trasero de una mujer.

 

 

En su estreno en el festival de Venecia, ante una audiencia de 3 mil personas, suscitó tal violencia que la policía tuvo que intervenir para proteger a Bene (quien opinó que esa fue la única ocasión en las que los azules se pusieron de su lado). Cuando se le pidió definir su obra en una sola palabra la calificó como “degenerada”.

Salomé fue interpretada por la modelo estadounidense Donyale Luna, que previamente trabajó junto a Andy Warhol, William Klein, Federico Fellini y Otto Preminger (junto a Groucho Marx). Bene, quien también fue actor, trabajó bajo la dirección de Pasolini en Oedipus Rex pero destacó principalmente dentro del teatro y la ópera. Entre sus influencias se encuentran Gilles Deleuze, Salvador Dalí, Michel Foucault y Jacques Lacan, entre muchos otros.

Afortunadamente la película se encuentra disponible en línea y, aunque carece de subtítulos en español o en inglés, no es absolutamente necesario hablar italiano fluidamente para disfrutar de ella (aunque es deseable que conozcas la obra de Wilde):