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Una de las teorías más fascinantes en tiempos recientes sugiere que el universo no tiene una historia objetiva, sino que el pasado emerge a través de la observación para acondicionar un cosmos como el que tenemos, en donde la vida inteligente es inevitable

Hace 10 años Stephen Hawking y el joven físico belga Thomas Hertog publicaron un trabajo científico en el que postulan que el pasado no existe independientemente del presente o de la observación que hacemos en este momento. Hawking y Hertog invirtieron el orden usual en el que se estudian los fenómenos —de abajo hacia arriba o desde el principio hasta el final— proponiendo que un método top-down —de arriba hacia abajo— es más adecuado para entender el delicado balance que ha hecho posible el surgimiento de la vida en el universo, lo que a veces se conoce como el principio antrópico. 

La física teórica que sustenta esta visión de dos de los más destacados físicos contemporáneos es bastante complicada, pero contamos con un TED Talk donde Hertog hace una versión simplificada de la teoría, así como también diversos comentarios en revistas de divulgación. Asimismo, el paper de Hertog y Hawking, titulado "Populating the Landscape a Top Down Approach" contiene un abstract y una conclusión que explican esto sin recurrir a abstrusas matemáticas, si bien para una comprensión cabal de la teoría es necesario conocer las matemáticas de la física moderna. 

Hertog hace una introducción a su visión de cómo es nuestra vida en un multiverso remontándose a la teoría del Big Bang de Lemaitre. Un punto importante es que la teoría del Big Bang no explica cómo se produjo el universo, sólo cómo evolucionó una vez que ya había empezado. No podemos observar la creación, por así decirlo, solamente inferir el inicio a partir de un proceso inflacionario. La física del Big Bang yace más allá de la ciencia; además, estudiando el delicado balance de las constantes del universo, pareciera que el universo hubiera sido diseñado expresamente para que se generara vida inteligente. Esto evidentemente no es algo que deje muy cómodos a los físicos. Por ello se han ideado teorías como la teoría de cuerdas y de los múltiples mundos, las cuales podrían explicar este delicado balance en las leyes del universo, también llamado fine-tuning o principio antrópico (antrópico porque pareciera que todo en el universo está hecho para permitir la evolución de vida inteligente como la humana).

 

 

La teoría de cuerdas mantiene que existen dimensiones ocultas además de las tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal; estas dimensiones, que son sumamente pequeñas y por lo tanto difíciles de observar, son las que determinan las leyes de la física. La forma de estas dimensiones —generalmente se cree que son seis— determina las leyes de la física de las dimensiones visibles —cada “cuerda” vibra a una frecuencia resonante que hace que emerja a la existencia cierto tipo de partícula. Estas dimensiones ocultas pueden tener formas diferentes y por lo tanto producen una serie de diferentes universos ensamblados que contienen diferentes leyes físicas y los cuales en teoría existen simultáneamente. Con esto se puede explicar el principio antrópico sin la necesidad de un diseñador: existen una multiplicidad de universos, pero nosotros sólo experimentamos uno; en la teoría de Hawking y Hertog esto ocurre a partir de las observaciones que hacemos. Dice Hertog:

Puedes pensar en esta realidad cuántica com si fuera un árbol. Las ramas representan todos los universos posibles (y nosotros somos parte de ese árbol). Nuestras observaciones seleccionan ciertas ramas, y así dan significado o dan realidad a nuestro pasado en el mundo cuántico… La teoría cuántica indica que no somos sólo escoria química. La vida y el cosmos son una síntesis y nuestras observaciones ahora, de hecho, dan realidad a sus primeros momentos.

Aquí Hertog parece acercarse a la noción de John A. Wheeler sobre el universo participativo, la idea de que el universo emerge de manera interdependiente a las observaciones e interrogaciones que hacemos sobre lo que es el universo:

Es un error pensar en el pasado como ‘ya existiendo’ a todo detalle. El ‘pasado’ es teoría. El pasado no tiene existencia excepto cómo es registrado en el presente. Al decidir qué preguntas postula nuestro aparato de registro cuántico en el presente tenemos una innegable elección sobre aquello que podemos decir sobre el ‘pasado'.

Alan Wallace comenta sobre esta cita de Wheeler, tomada de su obra Quantum Theory and Measurement, “Por ejemplo, los sistemas de medición usados por los cosmólogos aquí y ahora cumplen un papel central en dar lugar a lo que aparenta haber ocurrido en la temprana evolución del universo”. Wallace ve en esto una similitud con la filosofía madhyamika del maestro budista Nagarjuna, la cual sostiene que todos los fenómenos son interdependientes y que ni el pasado ni el presente ni el futuro tienen una existencia inherente, lo cual sugiere que “pueden afectarse entre sí, en relación al marco cognitivo de referencia del cual son designados”. Hay que mencionar que esta causalidad multidireccional no es algo prohibitivo en las leyes de la física actual y de hecho el aparente flujo de la flecha del tiempo del pasado al futuro no está implícito ni en la relatividad de Einstein ni en la mecánica cuántica.

Regresando a la teoría de Hawking y Hertog, el físico belga sostiene que si bien la teoría de cuerdas permite “la existencia de una inimaginable multitud de universos además del nuestro”, no provee un criterio de selección entre estos universos y por lo tanto una explicación de por qué nuestro universo es de esta forma y no de otra. Algo que si provee su acercamiento de arriba abajo. 

En la teoría de Hawking y Hertog, como ocurre con los historiadores o con los conquistadores, reescribimos la historia al observar el universo. Así la pregunta por el inicio del universo deja de ser relevante. No hay un inicio sino todos los inicios como posibilidad (no como realidad concreta) y por lo tanto no hay una historia objetiva del universo. Si queremos pensar en un “inicio del universo” debemos pensar en una superposición de múltiples condiciones iniciales (esto es, universos con distintas leyes), de los cuales sólo una pequeña fracción contribuyeron al universo que experimentamos hoy en día. Inevitablemente el universo ajusta delicadamente sus constantes físicas para dar lugar a nosotros y al cosmos que conocemos; esto ocurre debido a que nuestro universo actual selecciona sólo las historias pasadas que lo llevan a las condiciones presentes. 

Con este método de arriba abajo se evita “una agencia externa” o una “inflación eterna”. El universo se convierte en una suma de todas las posibles historias, las cuales van siendo seleccionadas, como ramas de un árbol que se van bifurcando y en la bifurcación son también automáticamente podadas. 

En su libro The Grand Design, Hawking sostiene que somos máquinas biológicas que siguen leyes físicas determinadas, por lo que no tenemos realmente libre albedrío. Dejaremos esta discusión para otra ocasión, sólo levantando la cuestión sobre un determinismo que no existe en el pasado sino un determinismo hacia el cual avanzamos, acaso com el Punto Omega de Teilhard de Chardin o el concepto de los extraños atractores, algo así como el monolito de Arthur C. Clarke que imanta nuestra evolución. 

Este fenómeno de observación participativa que selecciona el pasado para llegar a nosotros no es algo completamente alejado de la realidad observable. Podría tener un paralelo en el famoso experimento de la doble rendija de la mecánica cuántica, en el cual la luz se comporta como una onda o una partícula según la medición. Parafraseando la explicación de Phillip Ball:  Si no medimos a dónde se fue un fotón entonces vemos un patrón de interferencia cuando la partícula emerge del otro lado, lo cual refleja la naturaleza de onda. Pero si colocamos un detector en las rendijas, entonces el patrón de interferencia desaparece y las partículas aparecen de manera granular, ya no como ondas. Pero podemos hacer el experimento de tal forma que sólo detectemos la rendija por la cual pasó una partícula después de que lo haya hecho. En este caso tampoco vemos interferencia. Lo cual alza la pregunta de ¿cómo "sabe" la partícula que será detectada después de pasar a través de una pantalla, de tal forma que cuando llega a una rendija "sabe" si cruzar ambas rendijas (onda) o sólo una (partícula)? Y, ¿cómo puede la medición posterior afectar el comportamiento pasado? John Wheeler sugirió que quizás los fotones no "saben" realmente qué trayectoria tomar sino que podrían simplemente no existir físicamente hasta que los observamos (nosotros asumimos que tienen una existencia física objetiva). De nuevo, sería el acto de observación el que afectaría el pasado.  

“Las historias del universo dependen de la precisa cuestión que se postula”, dicen Hertog y Hawking. Alan Wallace sugiere que tenemos el universo que tenemos, con ciertos paradigmas, porque lo limitamos con ciertas preguntas. “¿No es acaso nuestra perspectiva de la evolución del universo en su totalidad un reflejo, o una proyección, de la evolución de la interrogación científica europea de la naturaleza del mundo en la era moderna?”. 

Suponiendo que esto ocurre constantemente a nivel cuántico, quedaría por ver hasta qué punto podemos incorporar esta selección de manera consciente a nuestra vida (algo así como el paso de lo cuántico a la relatividad general). Alan Wallace sugiere que en cierta forma esto es lo que hace el budismo tántrico vajrayana, en el que se toma la fruición como sendero. Es decir, la noción de que finalmente todos somos budas es tomada ya no como un potencial, sino como una realidad presente: la semilla es vista ya como la fruta. “Esto significa que, mientras que uno es todavía un ser sensible no-iluminado, uno cultiva el ‘orgullo divino’ de considerarse a uno mismo como un buda sobre la base del buda que uno será en el futuro”. Asimismo, los practicantes del “vehículo diamante” practican la transformación de la percepción en una visión pura, que emula la percepción de un buda, para quien todo siempre ha estado iluminado. “De esta forma, uno utiliza el poder transformativo de la propia iluminación futura en el momento presente, con el entendimiento de que el futuro no es inherentemente real ni está separado del presente… así uno permite que el futuro influya en el presente”. Thomas Hertog terminó su charla en TED sugiriendo que "existe un enorme potencial de complejidad e inteligencia para evolucionar". ¿De dónde emerge ese "potencial"? ¿Ese potencial, como en el budismo vajrayana, es de hecho nuestro futuro (nuestra realidad última) visto sólo como semilla o tendencia de una manera compartimentalizada? Tal vez el libre albedrío, como cree Hawking, es una ilusión, pero seguramente entonces también lo es el tiempo. Y esta distinción entre el pasado, el presente y el futuro quizás sólo sea una persistente convención de nuestro lenguaje, de nuestra forma de interrogar el universo que se reifica dando lugar a un mundo fragmentario con una aparente causalidad unidireccional. El futuro puede influir en el presente o el presente en el pasado porque no existen inherentemente, son inseparables... Lo único que podemos afirmar que existe realmente es este momento y por lo tanto este momento debe de contener todos los otros momentos. 

 

Twitter del autor: @alepholo

Con información de:

arxiv.org/pdf/hep-th/0602091.pdf

http://www.alanwallace.org/buddhistviewoffreewill.pdf

http://www.nature.com/news/2006/060619/full/news060619-6.html

http://www.bbc.com/earth/story/20160708-the-past-is-not-set-in-stone-so-we-may-be-able-to-change-it

En entrevista, el maestro de yoga y tantra Carlos Pomeda nos introduce con gran claridad a la esencia del tantra

El tantra ha invadido la conciencia popular en los últimos años. El término ha cobrado una cierta aura de fascinación al ser asociado con el sexo y con un tipo de espiritualidad instantánea y transgresora que permite evitar los largos procedimientos ascéticos de la espiritualidad tradicional. Esto, por supuesto, es un entendimiento sumamente superficial y equívoco de lo que es el tantra (esta frivolización ha ocurrido en cierta forma también con el yoga). Aunque el tantra es complejo y diverso, podemos acercarnos a una definición diciendo que se trata de una serie de textos (y la práctica que se deriva de ellos) que mantienen una continuidad, un cierto engarce con una sabiduría primordial, y que buscan la liberación utilizando el cuerpo como vehículo, sin renunciar al mundo. Se ha dicho que el tantra es el sendero de la transformación, el cual, a diferencia del sendero de la renuncia, transforma o purifica la existencia en el reconocimiento de lo divino o sagrado en todas las cosas.

Para rectificar y poder acercarse cabalmente al tantra y al yoga es necesario vincularse con las tradiciones y hurgar en las fuentes indias. En lengua española tenemos pocos maestros que han establecido un vínculo con la tradición, uno de ellos es Carlos Pomeda, a quien tuve la fortuna de entrevistar hace poco. Carlos lleva estudiando y practicando dentro de la tradición del yoga durante más de 40 años. 18 de esos años los pasó como monje de la orden de Saraswati, bajo el nombre Swami Gitananda, incluyendo 9 años de formación y práctica tradicionales en la India, donde fue introducido al tantrismo. Combina esta experiencia y entrenamiento tradicional con una preparación académica que incluye dos títulos de maestría: uno en Sánscrito, por la Universidad de Berkeley (donde también enseñó) y otra en Estudios sobre la Religión, por la Universidad de California en Santa Bárbara. Carlos ha realizado traducciones de importantes textos tántricos y enseña yoga y meditación en diversas partes del mundo.

Lo que caracteriza a Carlos  en su enseñanza es la claridad, esa especial habilidad de hacer que conceptos complejos y esotéricos se vuelvan sencillos y cristalinos. Esto es sin duda el fruto de la práctica --que hace de la teoría experiencia-- y de la calma que resulta de la meditación.
Pude tener esta conversación con Carlos a finales del año pasado en Malinalco, México, donde se encontraba impartiendo enseñanzas sobre el Pratyabhijnahrdayam, uno de los textos centrales de "la doctrina del reconocimiento" dentro del tantrismo no-dual de Cachemira. A continuación el audio y la primera parte de la transcripción (el audio no es muy bueno, por lo cual se recomienda utilizar audífonos).

Un acercamiento al tantra 

Un poquito de tantra puede ser un poco peligroso (parafraseando aquella frase de que un poco de religión puede ser un poco peligroso). Con un poquito de tantra puede ocurrir igual. El tantra es un término que cubre todo una serie de tradiciones que empezaron a aparecer en el siglo V que fueron una revolución en el mundo del yoga.

El tema principal es que el tantra no acepta la división rígida entre lo bueno y malo, puro e impuro. El tantra mantiene que todo depende del uso que se le dé, nada es bueno o malo por sí solo. Esto que parece una afirmación muy sencilla en el tantra, abrió una serie de cambios en la manera de practicar. Por ejemplo, involucrar al cuerpo, que era algo que no se había hecho antes porque el cuerpo se dejaba ahí sentadito en la meditación para trascenderlo. Ahora el tantra se involucra con el cuerpo y empieza a dedicarse a trabajarlo, por ejemplo, el hatha yoga es un resultado de esta revolución tántrica y de la misma manera el mantra yoga como yoga no existía antes del tantra, claro que los mantras sí, han existido desde el principio. Lo que el tantra hace es que se interesa en el sonido, en las texturas del sonido, trabajando con el alfabeto y el poder de los fonemas del sánscrito, del sánscrito y sus correspondencias con los diferentes niveles de conciencia y de realidad. El tantra abrió toda una tecnología nueva con el uso de mantra.

 

Tantra en la vida moderna más allá del sexo

Se me hace una pena que la gente desvirtúe el tantra pensando que se trata de sexo porque en realidad hay muy poquito de sexo en el tantra y se pierde todo lo que el tantra tiene que ofrecer, que para mí es el mejor sistema para el mundo moderno, porque no se basa en la renuncia, en apartarse del mundo, sino en cómo transformar nuestra experiencia donde estemos y encontrar lo sagrado en todas partes, literalmente en todas partes. El tantra es revolucionario, tiene una gran creatividad, desarrolla cientos de técnicas nuevas, de meditación, de maneras de trabajar con el cuerpo y con la mente. Tiene una gran riqueza y muchas cosas que aportar, por lo que da pena que se desvirtúe el tantra original.

 

¿Cómo te acercaste al tantra?

Yo no sabía nada del tanta, primero me acerqué el mundo del yoga, a través del hatha yoga y la meditación. No sabía nada de la filosofía de la India. Fue mi primer maestro quien me empezó a hablar del tantra. En los 70 era muy difícil encontrar información, había muy poquito publicado, cosas antiguas de Sir John Woodroffe (Arthur Avalon).

Ya que fui a la India en el año 82, empecé a estudiarlo seriamente. La manera que yo lo aprendí fue con referencia a textos originales. Entonces estás viendo qué tipo de ideas o prácticas manejan directamente. Mi formación fue muy tradicional. Me fascinó tanto cuando empecé a ver lo que el trantra tenía que ofrecer que a veces estudiaba hasta 12 a 16 horas al día. Me apasionaba. Estudio-práctica, estudio-práctica. Así fue mi trayectoria. Esto está cambiando hoy en día lentamente porque el tantra está recibiendo mucha atención en medios académicos. Entonces están saliendo trabajos muy serios, rigurosos y bien informados. En el período en el que yo empecé y hasta hoy, sin embargo, ha habido mucha literatura que no está informada por los textos originales, que son elucubraciones de la gente, interpretaciones. Hay gran cantidad de libros por ahí que no tienen nada que ver con las fuentes que se llaman a sí mismas “tantras".

Estoy contento de que hoy en día hay ya estudio académico muy serio, hay mucha gente en universidades que está publicando trabajos sobre tantra. Esto me parece que va a ser parte de un movimiento que transformará cómo la gente experimenta el yoga, puesto que, como sabes, cuando hoy la gente dice yoga entiende hatha yoga, pero a través del tantra descubres que hay muchísimo más.

 

Yoga más allá del fitness

Viajando y viendo la evolución del hatha yoga, me da optimismo, porque lo que veo en todas partes es gente que dice cosas como “yo empecé haciendo yoga en mi gimnasio local. No sabía todo lo que había detrás”. Estamos viendo un fenómeno en el que mucha gente empieza por fitness o por motivos X con el yoga y luego descubren todo lo que hay detrás que para mí es una forma de espiritualidad no dogmática, lo cual creo que es una de las claves del éxito del yoga. Cuando la gente se hace más educada no es es tan susceptible de aceptar dogmas porque sí, la gente piensa por sí misma. Lo bonito del yoga es que no es dogmático, tú puedes tener la ideología que quieras. Obviamente las tradiciones del yoga vienen con sus ideas —porque no puede existir algo en un vacío ideológico— vienen con ideas de la India que es la fuente. Pero incluso si estas ideas a ti no te resuenan no hace falta aceptarlas para hacer yoga. Lo fundamental del yoga es la práctica. Veo una revolución en la que cada vez más personas están llegando a lo profundo a través del hatha yoga. 

 

Sin embargo existe un peligro al ofrecer una versión lite del tantra o del yoga…

Podemos desvirtuar la tradición y convertirla en otra cosa totalmente diferente, por ello siento una gran responsabilidad cuando enseño o hablo de yoga de tratar de representar la tradición lo más  fidedignamente, porque si no la estamos bastardizando, transformando en otra cosa que no es. Por ello es importante conectar con las raíces, y luego ya uno decide. Siempre, si uno está enraizado, uno puede crecer mucho y volar muy alto y nunca se pierde. Si uno está enraizado en la tradición, entonces puede ver qué adaptación puede ser conveniente en cierta situación.

 

Académicos y practicantes; siddhas y panditas...

Respeto mucho y agradezco el trabajo académico pero veo que falta algo. Por ejemplo, si hablas de la meditación a nivel teórico, entonces sólo puedes decir cosas como  "existe esta idea" o "afirman los textos", pero si tú haces las prácticas, experimentas la realidad de esto, entonces puedes realmente saber. Cuando yo empecé a estudiar sánscrito y leí otra vez los Yoga-sutras, el primer capítulo sobre la meditación me encantó porque entonces pude relacionarlo con mi trayectoria de meditación, mi propia práctica. Es esencial poder hermanar las dos. Hay que agradecer a los académicos que nos dan el nivel intelectual y el rigor de información, pero es necesaria también la práctica. Esto se suele comparar con saber mucho de cocina pero no probar los platillos.

 

La ciencia materialista, una ciencia sin conciencia

Las mismas actitudes, fanáticas, cerradas, obcecadas, arrogantes, que había por ejemplo en la época medieval con la religión, cuando los sacerdotes creían que ellos eran los portadores de la verdad [pueden observarse hoy en la ciencia]. Luego llega Galileo y dice que la Tierra gira alrededor del Sol y la Iglesia dice que no. Ese tipo de arrogancia, que es una cosa muy humana, la veo hoy en muchos científicos. Claro que la ciencia tiene la ventaja sobre la religión en que se basa en datos y en un método y es un método maravilloso de conocimiento. Pero tiene sus limitaciones; por definición, la ciencia es maravillosa en el campo objetivo, de lo material, el problema es cuando pensamos que es es el limite del conocimiento, que no hay más que aquello que lo que puede analizar la ciencia. El yoga ofrece una propuesta que va más allá de los sentidos y del intelecto, esa propuesta hay que probarla, no se puede ni negar ni afirmar a nivel intelectual, se tiene que probar. Uno entra en estos procesos de meditación y ve lo que descubre.

Uno de los desarrollos de la física cuántica ha sido el empezar a interesarse por la conciencia y empezar a ver interconexiones entre sujeto y objeto. Pero yo soy un poco escéptico en el sentido de que si la conciencia es la subjetividad primaria, no puede ser el campo de la ciencia. El campo de la ciencia es lo objetivo, no puedes medir lo subjetivo. Para ello hay herramientas distintas, ahí es donde entra el yoga. A mucha gente le da miedo lo de la subjetividad, pero hay muchas experiencias básicas de la humanidad que son subjetivas, por ejemplo, la experiencia del amor, pero no tenemos problema con esto, lo podemos comunicar. Yo no sé si tu experiencia del amor es exactamente igual a la mía, pero si nos comunicamos descubrimos que estamos hablando de lo mismo. En el yoga ocurre exactamente igual, cuando hablas con una persona que tiene experiencia, que ha practicado meditación cierto tiempo, que ha descubierto ciertas cosas, te das cuenta que es lo mismo que tú has estado andando. Ves la literatura y ves lo mismo. Creo que podemos decir que, aunque en el campo de lo subjetivo, podemos establecer criterios  y parámetros para progresar. Uno de los problemas de la ciencia es que [en ella] se ha estigmatizado lo subjetivo y se ha privilegiado lo objetivo. Claro que lo objetivo es muy importante para la ciencia, pero fundamentalmente la vida es subjetiva, la experiencia es subjetiva.

 

La visión tántrica no-dual

Es una misma conciencia la que se manifiesta en forma de sujeto y objeto... Me llama la atención que en estas tradiciones no-dualistas que explican la evolución de la conciencia, el énfasis sigue siendo en lo subjetivo. El interés nunca es analizar lo objetivo… Cuando ves una cosmología tántrica no tiene una finalidad en sí misma, “Miren, ya sabemos lo que es el universo”, sino que sirve como paso, como mapa para la práctica, el enfoque siempre está en la práctica, en la experiencia personal.

Debemos darnos cuenta en algún momento de que el único camino es yendo hacia dentro, investigando lo que yo llamo la última frontera, porque hemos progresado tanto en nuestro conocimiento de lo objetivo y somos a la vez tan ignorantes en lo subjetivo. La conciencia que es lo más básico es lo más misterioso. En la India ha sido al revés, se han dedicado a investigar la conciencia 2 mil 500-2 mil 800 años como mínimo. Quizás más, pero históricamente podemos decir que como mínimo estas fechas. 

Lee la segunda parte de la entrevista

Sitio de Carlos Pomeda

Twitter del autor: @alepholo